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                    <text>�Publicación trimestral

Cuadernos internacionales de documentación sobre la poesía y el arte de vanguardia
N 9 1, Buenos A ire s, mayo de 1958.
D irecto r: J U L IO L U N A S
Redacción y A d m in istració n : Cuba 3109 - Buenos A ires - A rgentina

CORRESPONSALES:

Alemania: K. O. Gotz. - Bélgica: J. Lacomblez. - Canadá: R. Giguére. Egipto: G. Henein. - Francia: E. Jaguer. - Italia: E. Baj. - México: M.
Goeritz. - Suecia: I. Gustafson.

REPRODUCCIONES: EN COLOR
TEXTOS
1 . Ju lio L lin ó s:

La Bolsa y la Vida
Solución H

5.

Jean -P ierre D uprey:

8.

Francisco M a d a ria g a : Arte Natal

Voces

1 1 . Antonio Po rch ia:

Poemas

14.

Rodolfo Alonso :

18.

Ju lie n Torm a

23.

M ario T re jo :

26.

Francisco Urondo:

29.

Edouard Ja g u e r:

Euforismos
Poemas

Polo Clandestino

El Reloj

31 . Edgar B a yle y:
3 2 . Ju lio L lin ó s:

Poemas

Poemas

35.

Lu is E. M a ssa :

36.

Ghérasim L ú e a :

Bajíos Lisos
Mi sinrazón de ser

Las traducciones de los textos de
Jean-Pierre Duprey, Julien Torma,
Edouard Jaguer y Ghérasim Lúea,
son de Julio Llinás.

Portada
3
9
15
21
27
33

-.
-

K a zu ya Sakai
M arth a Peluffo
V íc to r Chab
Rómulo M acció
Osvaldo Borda
Jo sefin a M iguens
Clorindo Testa

EN BLANCO Y NEGRO
6
7
12
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17
20
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25
29
30
31
35
36

-

-

Testa
S akai
Chab
M acció - Chab
Borda
Testa
- Sakai
- Chab
M acció
Peluffo- M iguens
M iguens
Borda
M iguens
Borda - Testa
M acció - Sakai.
Peluffo
Peluffo

Diagramación: Rómulo Macció

�La

Bolsa

y

la

Vida

Nunca como hoy, ha sido tan precario el concepto humano de la realidad.
Las experiencias deslumbrantes de la física actual nos demuestran clara­
mente la arbitrariedad de nuestra concepción del universo y la caducidad
de buena parte de las premisas consideradas, hasta ayer, como conquistas
en el terreno del conocimiento.
En efecto, todo indica la existencia de una realidad u lterior, profunda­
mente oculta, cuya vigencia logrará tal vez un día, el fin extremo de
todo auténtico creador: cam b iar la vida.
El recurso del mito universal (generalmente referido a esquemas éticosociales) parece ser el medio más eficaz de dar la espalda a la comple­
jidad creciente del problema.
El artista es, en tanto que hombre, un generador de mitos en estado puro,
pero no admite el traslado de los mismos a ningún tipo de sistema, ideal
o ente arbitrario.
Los planteos económicos, políticos o sociales, acompañados por todo tipo
de programas de acción, acaparan casi por entero la atención y el esfuer­
zo de la humanidad, que deposita en ellos toda la ingenua esperanza
de una supuesta "salvación".
La pintura, como la poesía, rechaza la unificación del plano del conoci­
miento con las condiciones materiales de la existencia y se lanza a las
aventuras prohibidas, arrasando con todo, desentrañando los signos de
una nueva vida, en un terreno en el que toda materialización es mcgia.
En un momento en el que la vorágine político-social, a través de sus infi­
nitas mascaradas, cretiniza ejemplarmente los espíritus aterrados, el arte
se halla frente a un problema sumamente más dramático que la incom­
prensión del público, el problema de su propia conducta, de su responsa­
bilidad frente a los progresos de la ciencia, de su validez definitiva o de
su definitivo fracaso.
En 1958, después de las experiencias cubistas, dadaístas, surrealistas, des­
pués de Kandinsky y de Mondrian, como de Hartung o Mathieu, no habrá
pintura en el sentido extremo de la palabra, mientras no haya una incur­
sión en lo imprevisible, un apasionado deseo de revelación inaudita. Y
esa revelación sólo será posible por medio de imágenes capaces de infla­
marse al menor contacto con la vida e iluminar con su resplandor apa­
sionado los tenebrosos fantasmas dé la conciencia humana.

�Frente a la degradación que implica la obra de una gran parte de los
llamados "pintores del momento", ese deseo de revelación poética, esa
profunda desesperación en un espacio incesantemente amenazante en
cuyos puntos se encontrarán las coordenadas del deseo absoluto, consti­
tuyen un vivido testimonio de la voluntad de transgredir los límites de una
supuesta "condición humana".
La reputación indiscriminada de que goza la pintura "no figurativa" o
"abstracta" bajo todas sus formas, se basa en el desconocimiento del hecho
innegable de que una gran parte del abstractivismo actual, sólo es un signo
de capitulación ante la realidad, del mismo modo — aunque bajo otra for­
ma— que el realismo socialista.
Frente a tal mutilación y por encima de las manifestaciones puramente
decorativas que ni plantean ni resuelven problema alguno, un nuevo uni­
verso pictórico y poético extiende su zarpa sobre la conciencia de los crea­
dores más auténticos del momento.
La existencia en los lugares más distantes de la tierra de pintores como
Alechinsky, Arnal, Boj, Gótz, Herold, Jorn, Langlois, Matta, Georges, Viseux, Zañartu, etc., posibilita la concreción del centro neurálgico de una
actitud com ún, cuyos alcances son imprevisibles (1).
Cualquiera que sea la forma bajo la cual aparezcan los signos de esa acti­
tud, el elemento motriz es el mismo: una entrega total, una participación
desenfrenada en los tormentos de otra realidad, cuya existencia indiscu­
tible quedará para siempre testimoniada sobre ese puñado de telas — cada
vez mayor— que constituye el documento más lacerante y más vivido de
nuestra época.

Julio Llinás

(1) No todos los pintores cuyas obras son reproducidos en este primer número de 'COA
se identifican por entero con la actitud que exaltamos, pero en todos ellos parece haberse
encendido la llama de propulsión hacia ese e stad o que, en términos estrictamente actuales,
consideramos el más válido.

���Jean - Picrre Duprey
SOLUCION H
o del segundo viaje imaginario
del Señor H
Trazada con tiza, sobre un cubo de aire solidificado al contacto de los ojos, la
siguiente inscripción:
“AQUI YACE, junto a un hueso transformado en badajo, el cuerpo —del señor
H— indefinidamente enrollado alrededor de sí mismo como un torbellino que
sólo verá su fin cuando se sepa transformado en la masa poderosa, aunque in­
divisible, de una esfera llena en el interior y vacía en los contornos: y esto sólo
es una suposición”.
. . . Y, detrás del vidrio de las apariencias-suposiciones, el hilo (representante
del espíritu del Señor H) estaba tendido de arriba hacia abajo, con un peso en
el extremo, a través del espacio comprendido entre el vacío y su apariencia hue­
ca. Y el murciélago, cubierto con la piel del gato, trataba de posarse. . .
Visto de espaldas, se asemejaba bastante a siete metros de brazos de hombrespulpos, cosidos en conjunto, pues a causa de su sombra, parecía relativamente
largo. En alguna parte había una estrella que no era otra cosa que la ausencia
de estrellas, y fué allí, allí precisamente, donde las cosas ocurrieron. . .
. . . El Señor H, bajo la piel sin luz del Personaje-de-la-noche, seguía la pen­
diente uniformemente empinada de un zambullidero inclinado a un costado. Y
debajo, ondulaba mi cráneo, lo suficientemente chato como para semejar un mar
extrañamente peinado. El Otro Mar estaba en alguna parte, pero ignorábamos
dónde; razón por la cual llegamos a la conclusión de que no existía. . . En ese
momento, el Señor H, cuervo-sobre-un-árbol-posado, pronunció aproximadamen­
te este discurso:
“Señores del viaje:
No hay 36 noches; a pesar de ello, yo conozco un centenar y es precisamente
en la centésima, llamada entonces materia-noche, en la que desaparecí: era la
indicada. . .
. . . EL CRANEO-DE-NOCHE era un vaso abierto sobre un fondo sombrío pe­
ro herméticamente cerrado en cuanto a los ojos. Diversos órganos (como un ce­
rebro recompuesto al revés) formaban un pasillo; nos aventuramos en ese pai­
saje del cual los gatos no vuelven, mientras que el corazón-de-las-sienes latía
como los aplausos de la muerte —es todo lo que SUPE. . .
Hubo un momento de consternación general, es decir: el negro era más bien ne­
gro, como se ha comprobado corrientemente y, bajo mis vestidos nocturnos, pen­
sé por un instante que yo era la noche. . .
Buscaba en el espesor de mi cráneo terrestre los ojos de los buhos que habrían
servido de láminas frías para relámpagos. Descubrí un hueso con el que hice
mi bastón. . . Luego, avancé sin ruido en mi interior durante un tiempo que
debía corresponder a varios días numerados al azar y cuyo número no era fijo.
Pasé allí una eternidad calculada con un reloj que marchaba mal; luego llegué
a mí. Pero mi aspecto me era desconocido. . .
Entonces, abrí las manos para comprobar que estaban vacías. . .
Y allí adelante, me dije:
Que ese cráneo, visto de cerca, era sin duda el de J. P. Duprey. . .
Que de él vería salir en la sombra, tres cadáveres, que vendrían a besarme. . .

�Que los diamantes no apagarán mi sed de aire y de agua. . .
Que mi vida partía en mí para dejarme aquí, frente a mí mismo, sin poder re­
cobrarme. . .
Que mis venas habían trazado alrededor de mí el cinturón, definitivamente abro­
chado, de una Mujer que pasa por cada vida con un ruido de vestido arran­
cado . . .
Que el Rubí-piedra-de-sangre, no se había fundido en mí. . .
Y oí:
. . . “No hay más cielo, más sol, más noche, decía una voz, ya no hay más luz
y las ventanas se asemejan a bocas cosidas, negras pero sin dientes; no hay más
amigos y quienes te aman pensarán que los abandonas; no habrá más cuerpo
para tu alma —tu alma es una suposición— no hay más cielo que beber, ni más
suelo bajo tus pies y el techo de tu casa se abrirá como una mano vacía o una
bolsa sin cerradura que pierde en el aire sus riquezas sin existencia”.
Luego la voz se convirtió en murmullo y mi boca se partió en cuatro labios
blancos para pronunciar las palabras:
“En la luz absoluta, he reconocido la oscuridad absoluta y el silencio más pro­
fundo era el del corazón que llora con el ruido de una ducha caliente cayendo
sobre el mar. He buscado un vaso donde encerrar ese corazón, y el vaso fué
una llama hueca. . .
“El agua-del-viento se pondrá blanca como el pestañeo de los ojos visitados
por un sueño de nieve. . .
“La Flor Púrpura amueblará su propio fuego.
“Las lágrimas deshelarán el rostro de cristal. . .
“ . . .Entonces, frente a eso, yo cerraré mi boca con un pañuelo de bolsillo”.
. . .Y es en un mismo orden que las cosas ocurrieron, luego de haber sido
ahogado el mar y enterrada la tierra y, después de haberse quemado el fuego,
el aire desapareció en el humo del nuevo fuego reengendrado de todo aquello.
. . .Entonces el día entró en tierra como en una estación; las estaciones-del-Día
y las estaciones-de-la-Noche se confundieron en los fragmentos sonoros de un
tren en marcha y la marcha de los trenes imitó en sus ruedas el acento incohe­
rente de una frase repetida cien veces por las sacudidas del viento y puesta a
la luz en las lencerías del fuego, frase de la que sólo retuvimos una palabra (re­
conocida como la más sólida): ETERNIDAD.

Testa

óleo

1953

��Francisco Madariaga

Arte natal
I
Valientero para el sol, ¿Eh?
Ahora rime y recueste el agua sobre el agua,
doble el pecho y anídelo,
resuelle con su injerto de rayos en la trompa,
vea clarito sus ánimas
que corren con serpientes quemándole los pelos.
Recoja del alba todo lo cuajado-violeta en su memoria y acuéstese, como si
oliera al tigre que ha de cederle su agua, su floresta de invierno, su cazadora
extraña.
Por fin, sentirá que el Fin tiene la boca blanca.
II

Ni bien la nieve aparece
me rompe la memoria.
¡El acuerdo! ¿De quién? ¿Con qué?
¿Y cuántos?
¿No son ramas? ¿Ratas de polvo?
¿Comidas matutinas de celo?
Y abajo
el cuerpo crece y lame los islotes.
¿Dónde caen los trenes?
Y más abajo
un pie descalzo hunde su nostalgia en
el orden.
Acordeón de ranas, del nivel del dolor,
aquí suena el oro en el agua:
creando el amarillo de los niños,
la exuberencia de los dedos,
la saliva del sexo.
¡No es nada!
Compañeros, pegad un grito:
¡suerte para la sal,
putrefactos del vino,
masticadores para el pan!
Ahora se oye a la tierra que se abre, que se cuaja, que se lame,
sube un ascensor de piratas-manantiales:
sin el olor de las ciudades,
sin el calor de las preñadas,
con unos ojos terminales.
Pronto, EH, Vrracones de las tripas,
compadres de los desdenes,
SALVACION ADME.

���Antonio Porchia

Voces
Hacías un mundo. ¿Es haciendo un mundo como no se hace nada?
Cuando me digo: "nada", nada y yo somos una sola vez. Y me he dicho
millones de veces "nada". He sido millones de yo.
Las cosas están, pero no son nunca las cosas que estaban. ¿Dónde están
las cosas que estaban? ¿Dónde estaban las cosas que están?
No quiero nada de lo que tiene dueño, porque no es bueno lo que tiene
dueño.
Quisieras ir donde no estás. ¿Y dónde no estás?
Si te salvas de todo, te pierdes en nada. Si no te salvas de nada, te pierdes
en todo. Porque de todos modos debes perderte. Y si de todos modos debes
perderte, piérdete en todo.
El momento es un momento cuando vive. Cuando muere es cien años.
Quieren que me haga diferente y sin ellos hacerse diferentes y sin nada
hacerse diferente. ¿Y de qué me haría diferente?
Lo que no es posible en este mundo, ¿por qué está en este mundo?
Si no vieran solamente lo visible de lo que ven, verían que lo que yo hago
de las cosas es lo que hacen las cosas de mí.
El hombre, como está hecho, ¿puede ser el gran hombre? No. Y el gran
hombre, si existe, no debiera llamarse hombre.
Nadie y yo. Y no me siento estar solo. Nadie es alguien y es alguien que
no me deja estar solo.
Sí, he hecho algunas cosas que cuando puedo no decírmelas no me las
digo, para no ofenderme. Porque no quisiera ofender a nadie.
El hombre se mueve, se mueve para creer que vive. Porque el hombre ne­
cesita creer que vive.
La estrella y el insecto, solos. Para la estrella, el insecto y para el insecto,
la estrella. Y nadie quiere ser el insecto. ¡Qué extraordinario!
He vencido a mi grande dolor, pero con otro más grande dolor. Y lo he
vencido siempre. Porque no me ha faltado nunca otro más grande dolor.
Cuanto está no es todo, porque yo podría no estar. Y quién sabe cuánto
podría no estar. Tal vez todo.
El hacer hace. Lo hecho es obra del hacer. El hacer no hace nada. Se burla.
1958

���Rodolfo Alonso

Simún
Canta, aliento irreparable.
Tu mano pule las curvas ávidas del mundo, gasta el aire, nada en su propio
abismo sobre los desiertos más recientes y espera dominar aún desde el pasado
con una tierna oscilación.

Amore
la mano rápida y feliz
abrió un aire demente
la mano lenta canta en la boca del mundo
clima suntuoso y fértil
donde las bellas nadadoras
beben
al borde del silencio

En el aire
algo anda
en el aire
poca luz
pocos años
veo tus manos
allí

El corazón dividido

en tu mano hay distancias
claras fuerzas
venenos

gira el asombro
sobre las islas del verano

algo vuela
temblando

el aire mueve
la dulce maravilla
el sol de pájaros

viejo amor
viejo aliento
mnos

oh ávida voz
gracia cansada

noches valientes

cadenas de tu rostro

�Macció

��Julien Torma, una de las figuras más inquietantes del siglo, emerge poco a po­
co del olvido que amenazó con borrar su recuerdo.
Las referencias más importantes a su corta e inestable existencia, se deben a su
amigo entrañable, Jean Montmort, a quien conoció de niño en ¡a escuela de
Batignolles.
Nació en Cambrai, el 6 de abril de 1902. No tenía aún seis años cuando murió
su padre. Su madre, vuelta a casar, falleció poco tiempo después, quedando Ju­
lien al cuidado de su padrastro y de la segunda mujer de éste.
Durante su primera juventud, leía mucho — testimonia Montmort— pero espasmódica y desordenadamente, devorando algunas páginas e “inventando el resto”,
según sus propias palabras.
A los catorce años comienza a escribir. Sus primeros poemas (publicados re­
cientemente bajo el título de Premiers Ecrits), llevan el sello de sus lecturas
de entonces.
En 1919 Torma conoce a Max Jacob y es bajo su influencia y su impulso que
escribe y publica La lámpara oscura, poemas místicos.
En 1922 se instala en París, donde se relaciona con René Crevel, a quien de­
dica sus Euforismos, y con Robert Desnos, que lo sigue con interés. En 1925
aparece una selección de sus ejercicios poéticos bajo el título de Le Grand
Troche, gracias al apoyo de su fiel amigo Montmort.
Le Bétrou parece ser una de sus primeras obras, aunque esto sólo es una hi­
pótesis. Esta obra extraordinaria (que permaneció inédita hasta el año 1956, en
que fué publicada por el Colegio de Patafísica), es un drama del lenguaje y del
poder, que recuerda indefectiblemente al “Fausto” de Goethe. El personaje del
“Bétrou”, feroz y todopoderoso, expande en su derredor “la parálisis que es el
drama y, al mismo tiempo, la negación del drama”.
En noviembre de 1932, por razones de salud, Torma debe partir para el Tirol,
instalándose en un pequeño pueblo de 80 habitantes al pie del Wildspitze. En
marzo de 1933, Montmort recibe una carta del propietario del hotel, anuncian­
do que su cliente Julien Torma, no había vuelto de una excursión solitaria que
emprendiera el 17 de febrero.
Ninguna de las encuestas realizadas posteriormente, logró esclarecer las circuns­
tancias de esa misteriosa desaparición.

�Julien Torma

Euforismos
• El pensam iento comporta una parte de charlatanism o.
Pensar no es natural: es preciso hacer una verdadera te a tra liza ció n de
sí mismo y de las cosas, sin contar el a rtific io inevitable del razona*
m iento. . . Sin esas ficciones, el pensam iento es sólo ingenuidad (a rro ­
llar puertas abiertas) y en el fondo, to n te ría : la inteligencia im plica el
engaño, del mismo modo que la palabra im plica la m entira.
Es preferible a d m itir fran cam en te esa regla de juego y hacer a sab ien ­
das lo que todos hacen sin sospechar. Poner deliberadam ente lo que el
pensam iento necesita de ch a rlata n ería para ser ta l, antes que ser uno
mismo su víctim a. A sí es posible do sificar a gusto. Cagliostro era un
pensador; la debilidad de N ietzsche consistió probablemente (?) en ig­
norar el Cagliostro que había en él.
• Extraño apren d izaje del lenguaje.
Los primeros gritos sólo son efectos m ecánicos producidos por el fu n cio ­
nam iento del cuerpo. Ni siquiera los primeros balbuceos son palabras. El
niño descubre la realidad autónom a por medio de la m entira. Entonces
la palabra es u tiliza d a para é l: se transform a en significado . Juego o
a za r, poco im porta: el niño dice " t a t a " . De inm ediato (y aunque no
haya sentido ningún dolor) se pone en m archa m ágicam ente toda la
secuela de mimos y azucarados consuelos. Es concebible que después
de ese descubrim iento, el niño recomience la experiencia para aseg u rar­
se bien de la m aravillosa e fica cia de la P alabra. Y si le gusta tanto
m entir (esa alegría en los ojos) es porque saborea la felicid ad del po­
der y de la inteligencia ca b a lístico s: el verbo es creador.
Es por esa tortuosa vía que se expresa lo "verd ad ero ".
• C reer en el espíritu, i Cómo si fuera necesario!
Siempre se cree dem asiado en é l: sobre todo los "m a te ria lis ta s " (que h a ­
cen la cie n cia , vale decir, que exaltan ciegam ente el poder del espíritu) .
Lo que hace fa lta es creer en el cuerpo, enérgica, ten a z, perdidamente,
con esa fe que mueve las montañas.
• N uestras ideas sobre la muerte son cándidas. Unos creen que no se m ue­
re. Esto es — evidentem ente— demasiado ingenuo. Otros creen que mo­
rir no es nada, en vista de que antes se vive y de que después no se
piensa más en ello. Esto está — no menos evidentem ente— demasiado
bien razonado. Si juzgam os con fria ld a d , parecería que los últim os tienen
razón, puesto que expresan m ejor los hechos. Pero es una ilusión: en
este caso, los hechos no enseñan nada, si es que alguna vez enseñan
algo. La muerte es irónica.
• El hombre es una cebolla, la más noble de la n a tu ra le za , pero una ce ­
bolla pelable — como las otras.
¿Una piel? No sabe V d . qué bien lo ha dicho.
Pero si la quita V d ., encontrará otra y o tra . . . hasta el vacío central
(no muy grande, por otra parte) .
Llorem os, lloremos.
Cocodrilos, mis hermanos.

�El objeto es aquello que me es objetado.
Sí señor, soy un esquizoide y q u izás un esquizofrénico. Por otra parte,
si bien no tengo precisam ente el complejo de Edipo, tengo ciertam ente
un complejo de superioridad (sobre todo, fren te a vuestros sem ejantes) .
Una pizca de dem encia, con tendencia disgregativa y agorafobia, f ija ­
ción a n a l, etc. ¿ Y con eso qué? ¿Es eso todo?
En lo que respecta a V d. que — evidentem ente— no es nada de todo
eso, médico de sanos cuidados, V d . es — no menos evidentem ente— un
cretino.
Saber, es siem pre fin g ir más o menos que se sabe. En ese sentido, puede
ser interesante observar a los sabios, esa especie van a.
Después de haber sido la m áquina infernal de la rebelión y de la duda,
la cien cia se convertirá (yo lo es) en un im placable instrum ento policial.
Esto se ve en el tono de todos esos cien tfco la s: serán peores que los
inquisidores y el oscurantism o religioso sería un edén al lado del oscu­
rantism o cien tífico .
El viejo ciencism o ingenuo y optim ista, poco peligroso a causa de su es­
tupidez, no se parecía en nada a este nuevo dogm atismo que se cree
llamado' a legislar sobre todas las cosas, sociedad, costum bres, a rte , pen­
sam iento (cuando uno se im agina poseer la v e r d a d . . . ) , que censura
con el Index de sus desprecios y que pronto u tiliz a rá el brazo secular,
después de haberlo provisto de medios eficaces.
Lo que hace que la cien cia convierta en im béciles a ciertos espíritus a
menudo finos y libres, es que, a pesar de todo, en parte es verdadera.
La im portancia no tiene im portancia.
Encerrar la poesía en el poema es im pedirle penetrar en la vida. No es­
cribam os más. El poeta de m añana ignorará hasta el nombre de le
poesía.
Todas las grandes te n tativas — o lo que es lo mismo, todas las te n ta ti­
vas poéticas— , han sido dirigidas contra el lenguaje y el pensamiento.
Se vuelven locos, pero siguen siendo idiotas.
M ata r para robar es banal. M a ta r por m a tar, es dar prueba de una se­
ria propensión al aburrim iento. M a ta r por distracción , por ru tin a, por
deseo de respetabilidad, es una cuestión de moda. M a ta r para reír, es el
privilegio del genio. Pero no m a ta r: he ahí donde com ienza el dram a.
El inferior acepta ser inferio r porque se cree superior o lo es e fe c tiv a ­
mente con relación a otros. Cuando se lo trata de igual a igual, se com ­
place, porque piensa que el superior Se rebaja o que es cándido y por
consiguiente, inferior.
La m ayoría am a la inferioridad en sí, por efecto de ese gusto profundo
de la esclavitu d , que es uno de los sentim ientos fuertes de la h u m an i­
dad y que la educación se empeña en desarro llar desm esuradam ente.
Ser igual es' lo más d ifíc il.
No hay que ser completo.

�Macció - óleo - 1957

���Mario Trejo
Los recuerdos se hacen
de mujeres perdidas
O F E L IA

Ofelia avanza serenamente sobre los escombros del día. Sin embargo, en al­
guna parte de su instinto resplandece la cólera del horizonte. Es que tal vez
en sus ojos perduran las comarcas rebeldes, los minutos que para ella fueron
últimos.
Persistencia de los primeros encuentros, de los primeros alaridos de las cosas:
¿a quién reclamar por lo que hemos perdido? ¿Quién ha de responder si es
que responde, entre los pliegues de la eternidad?
El río no se detiene; existir, para él, es un designio más alto.
Ella ha dado un paso sobre las aguas locas.
Ofelia es presa de su voluntad.
A R IA D N A Y EL M IN O T A U R O

He viajado hasta los límites de tu enigma. Espiral sagrada para mí, busco en
ella las bestias del amor absoluto. Relámpago perfecto, vislumbro tu profana­
ción, asisto a tus ojeras, al suave espanto que se abre ante ti.
¿Denunciaré tu furia o tu sonrisa?
Adivina, minotoreador.
H E L E N A DE T R O Y A

Mira el cielo, apaga el sol con su mirada y luego sonríe al mar. Su interés es
olímpico y descansa en las leyes delirantes del universo. Incómoda real, serían
necesarias otras dimensiones hasta dar contigo.
Esta noche dormiré sin ti y luego acataré los ritos de lo inexplicable.
L A D O BLE L U C R E C IA

Ni heroica ni adorable, apenas bella. Vives de distraída que eres. Morirás de
sed, de rabia y olvido, de edad, de tiempo bajo y sin escrúpulos.
Primero violada, luego asesina. Contigo el amor es una falsa complicidad.
Doble traición, doble violencia. Quédate con el cambio.
B E A T R IC E C E N C I

Honrarás a tu padre y a tu madre.
El otro perfil de las leyes es el tuyo.
Adiós jovencita, inocencia responsable .
L A D Y G O D IV A

Hasta los ciegos lloraron por su belleza.
i

L A R U B IA M I R E Y A

De afuera llega la verdadera noche. Ella brilla entre las mantas del verano y
el resplandor de su risa se detiene en la mirada del solitario. De afuera llega la
verdadera historia. Ella se pega a él como a la vida. Persiste, se adhiere a sus
recuerdos, va dejando de ser, desaparece. Ella es su nombre.
M ISS B L A N D IS H

Los coches negros partieron velozmente. Agua dijo ella. Nieve sucia. Esta es
tu empresa, tu incendio de vidrios. Tú sola, al fin, como mis cabelleras, mis
castigadas, mis desaparecidas.
ZELD A

Amor convocado al alba, dinero dichoso, poder que no puede dormir, dolor
hablado incansablemente, muerte. Las agujas de la lucidez mordidas por la
oportunidad y un concepto del orden.
E L L A , U N R EQ U IEM

Fuiste tú y, por momentos, nosotros mismos.
Por hoy eres ella, pero, para siempre, sólo yo.

�Miguens - dibujo

�Miguens - óleo - 1956

Borda - óleo - 1958

�Francisco Urondo

Hija
Ella se salva y crece sobre mis fisuras, sobre la piel que se ha secado, sobre el
tambor que suena lejos.
Ella también será el primer amor para alguien.

Leña y fuego
Tus labios palpitan en la roja y fluctuante llama. Tus labios y esa dura leña
que gira fraternalmente en el espacio con los astros inclementes de la niñez. To­
do es manso y soberbio: el terso amanecer, el suave seno.
Alguien se salva masticando su culpa y tirando las ilusiones a los perros.
Tus labios se mueven; bailan al ritmo de las caprichosas idas y venidas del fuego
del mundo.
Amo el viento y el ardor del verano.
Trópico caliente.

En el diluvio
Los saltos que imitan y entretienen dolorosamente al mundo, no cobijan la gra­
cia, no esconden la esperanza.
Venías a escuchar, pero has confundido los brincos de la maravilla, el cuero
del desastre.
Sin mirar casi, te has topado con los errores y la bondad: has visto algo.
Oye.
Oye, ahora: con ese galope la música ordena sus ruidos.

���Polo clandestino
Míguens - óleo - 1956
Suprema belleza del rostro y de las manos
Esplendor del escote y de los brazos
A orillas de la llanura jurásica
Cabalgan los amantes provistos de electrodos
Las grandes pieles continentales resoplan en las incubadoras
Apoyadas sobre algo más líquido y más fluido que la lluvia o la nube
Sin embargo es solamente un precario observatorio
Ese rostro a filo de cascada por donde se desliza el reflejo de una piragua de
fsangre
Mientras desde el fondo de las praderas acuden los coyotes
Otros cuerpos de ejército se ponen en marcha
Brillando en el arrebato de sus símbolos químicos
H
Y los cañones de la poesía tradicional bombardean con su metralla social
La erosión profunda y azulada donde yacen posiblemente para siempre
Las imágenes de rosas de azules soles ponientes esmeraldas nieves eternas
Y otros artículos envejecidos
Así marchamos hacia la extinción de toda especie de carcajada de pluma
Y en cuanto a las risas no hay una sola seducida por una zambullida en el Mar
[Muerto
Pero a orillas del cañón jurásico
Siguen cabalgando
Solos
Los amantes provistos de electrodos
Con el yelmo bajo

Eduard Jaguer

�Borda - óleo -

�Macció - óleo - 1957

Edgar Bayley

El reloj
Cuando el reloj era nuevo marcaba las horas
atento sólo a sí mismo, o a su interior movien­
te. El tiempo (la forma del tiempo) sólo era
para él su propio andar, su propio ruido, una
marcha. Pero ha ido completando la forma del
tiempo. La forma de ciertos jardines a orillas
del mar.
A fuerza de ser interrogado, de ser mirado, de
ser contado como algo que estaba allí, no mera­
mente para contestar o dar la hora, sino para
intervenir en el curso de cada cual; a fuerza de
conversar con todos, de mirarlos, de conocerlos
—y ha ido conociendo, no porque haya dejado de
ser un reloj, una cosa, sino precisamente por ser
eso mismo, porque es vidrio, porque es metal,
y, además, porque está en el mundo, como todos
nosotros, en una relación— ; a fuerza de todo
ello ha ido agregando, levantando las horas, tiñéndolas con la esperanza y el temblor de cada
uno. . .
Por eso el reloj, sin salir de sí mismo, tiene esa
fuerza participante, tiene esa palabra que exige
la nuestra, y tiene ese mar que golpea las ribe­
ras del lecho, y fusiona y divorcia el pasado del
porvenir. El mar nocturno que toma y aumenta
el acento de nuestra marcha. Y el reloj, en su
mundo de siempre, el que todos le reconocen, se
hace cada día a nuestro lado —igual que nos­
otros mismos, al mismo tiempo— un modo de
vivir, una palabra.

Sakai - óleo - 1957

�Julio Llinás

La prisión
Mi tierra es un espejo ebrio
un profeta giboso enemigo del instinto
una mujer cebada en los riñones de los mares
Mi vida es un camello demasiado dulce que juega con los niños
cortándoles las manos

En el mayor secreto
Mis pecados
seréis perdonados por la cebra inocente de la naturaleza
mis pecados mis días
seréis lamidos como estrellas por las ciudades famélicas
os he amasado con mi sangre con mi sudor con mi saliva
lleváis el nombre de los dioses más tristes de la tierra

El látigo
Aduladores de dios:
el rayo ha muerto en las aldeas del astro
En cada labio la palabra es un gusano firme
La noche es una alarma que ensordece
Aduladores del polvo de dios:
he aquí un invierno para pocos
¿Quién morderá su sal?
Su alma-serpiente se ennegrece con la nieve
levanta el fuego de la idolatría
y duerme
Criaturas
no cometáis perjurio contra el sol
no respiréis del tigre más que la mirada
después ladrad
ladrad sobre las olas
Lo que compone el alba es un esperma suave
y una razón del mundo tan fuerte como mi alma.

�(

��Peluffo - óleo - 1958

Luis E. Massa

Bajíos lisos
Los pequeños hombres blandos del bosque
llegan cuando el sol
se decide
La verdadera historia comienza
cuando se asoman entre las cañas
con la virginidad expuesta
Pequeños buitres recién nacidos.

�Ghérasim Lúea

Mi sinrazón de ser
la desesperación tiene tres pares de piernas
la desesperación tiene cuatro pares de piernas
cuatro pares de piernas aéreas volcánicas absorbentes- simétricas
hay cinco pares de piernas cinco pares simétricos
o seis pares de piernas aéreas volcánicas
siete pares de piernas volcánicas
la desesperación tiene siete y ocho pares de piernas volcánicas
ocho pares de piernas ocho pares de medias
ocho tenedores aéreos absorbidos por las piernas
tiene nueve tenedores simétricos en sus nueve pares de piernas
diez pares de piernas absorbidos por sus piernas
es decir once pares de piernas absorbentes volcánicas
la desesperación tiene doce pares de piernas doce pares de piernas
tiene trece pares de piernas
la desesperación tiene catorce pares de piernas aéreas volcánicas
quince quince pares de piernas
la desesperación tiene diez y seis pares de piernas diez y seis pares de piernas
la desesperación tiene diez y siete pares de piernas absorbidos por las piernas
diez y ocho pares de piernas y diez y ocho pares de medias
hay diez y ocho pares de medias en los tenedores de sus piernas
es decir diez y nueve pares de piernas
la desesperación tiene veinte pares de piernas
la desesperación tiene treinta pares de piernas
la desesperación no tiene pares de piernas
pero absolutamente ningún par de piernas
absolutamente ninguna absolutamente ninguna pierna
pero absolutamente ninguna pierna
absolutamente tres piernas

�"B O A

O R G A N IZ A ”

EXPOSICION "PHASES”
G A L E R IA

VAN

Florida 659

RIEL
Buenos Aires

EN JUN IO DE 1958
Obras de: A le ch in sky, A ndré-Poujet, A rn a l, B a j, B ertin i, Borda, Bryen,
Buchheister, Chab, C h ild s, Dangelo, Freddie, G iguére, H erold, Gotz,
Kalin o w sky, Lacom blez, Lam , Langlois, Lebel, M íguens, Peluffo , Reutersw ard, S a k a i, Scanavino, Sch u ltze, Serpan, T a b u ch i, T e sta , V iseu x,
Z a ñ a rtu .

BOA

2

Con motivo de la exposición PHASES, BOA editará su segundo número
— dedicado a dicha m uestra— en el mes de Ju n io próxim o, adelantándose
en dos meses a la fecha prevista.
Texto s de: And ré-Po ujet, Roland Giguére, Georges H enein, Edouard Jag u er,
Jacques Lacom blez, Jean -Jacq u es Lebel, Ghérasim Lúea, C a rl-F ré d é rik Reutersward, Boris Rybak.
Reproducciones de: A le ch in sky, André-Poujet, B a j, Buchheister, Childs,
Dangelo, Freddie, Giguére, G o tz, Lacom blez, Lam , Langlois, Lebel, Reutersward, Scanavino, Sch u ltze, Serpan, V ise u x, Z a ñ a rtu , etc.

�30 pesos
CESA

'I n j i e r e s G r á f i c o s S .K .1 -., R i r a d a v i a

1159. B s . A s.

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                  <text>Ejemplares 1 a 3 de la revista Boa, publicados entre 1958 y 1960.</text>
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                <text>Llinás, Julio&#13;
Duprey, Jean Pierre&#13;
Madariaga, Francisco&#13;
Porchia, Antonio&#13;
Alonso, Rodolfo&#13;
Torma, Julien&#13;
Trejo, Mario&#13;
Urondo, Francisco&#13;
Jaguer, Edouard&#13;
Bayley, Edgar&#13;
Massa, Luis E.&#13;
Luca, Ghérasim</text>
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                    <text>�Cuadernos internacionales de documentación sobre la poesía y el arte de vanguardia
N 9 2 , Buenos A ire s, junio de 1958.
D ire cto r: J U L IO L U N A S
Redacción y A d m in istració n : Cuba 3 109 - Buenos A ire s - A rgentina

CORRESPONSALES:

Alemania: K. O. Gotz. - Bélgica: J. Lacomblez. - Canadá: R. Giguére. Egipto: G. Henein. - Francia: E. Jaguer. - Italia: E. Baj. - México: M.
Goeritz. - Suecia: I. Gustafson.

REPRODUCCIONES: EN COLOR
TEXTOS
1 . Ju lio Llin ó s:

El Cero es Rey

2.

Edouard Ja g u e r:

8.

"P h a se s".

Liminar
EN BLANCO Y NEGRO

10.

Edoardo San g u ineti:

13.

Boris R yb a k :

Erotopaegnia

Es siempre la misma cosa

1 5 . Georges H en ein: Budapest
16.

Jacques Laco m b lez:

Poema

21 . Sergio Dangelo:

La experiencia espacial en Italia

24.

Roland G ig uére:

Pequeño desastre de familia
Un mundo blando

27.

Ghérasim L ú e a :

El telón

30.

Jacques H érold:

Nuevos fragmentos de un
maltrado de pintura

3 3 . C ari F. R eu tersvaerd :

Poemas

3 4 . Jean -Jacq u es L e b e l : Poema
36.

Portad a: Em ilio Scanavino
1 1 - Enrico Baj
25 - W ifred o Lam

Lasse Soderberg:

Vagabundo enfurecido

Las traducciones de los textos de Edouard
Jaguer, Edoardo Sanguineti, Boris Rybak,
Georges Henein, Jacques Lacomblez, Sergio
Dangelo, Roland Giguére, Ghérasim Lúea,
Jacques Hérold, Cari E. Reutersvaerd, JeanJacques Lebel y Lasse Soderberg, son de
Julio Llinás.

3 4 7 9 13 14 16 29 31 32 33 35 36 -

Bernard Childs
C a ri Buchheister
Sergio Dangelo
Claude V ise u x
Karl-O tto Gotz
Ju a n Langlois
Francois A rn al
laro slav Serpan
W ilh e lm Freddie
Jacq u es Lacom blez
G ianni Bertini
Jean -Jacq u es Lebel
Jacques Hérold
André-Poujet
Roland Giguére
C a ri F. Reutersvaerd
Bernard Schultze
Horst-Egon Kalino w ski
Enrique Z a ñ a rtu

�El

Cero

es

Rey

No nos asombremos de despertar un día con las manos cortadas.
La Arbitrariedad, más temible que las emanaciones radioactivas, amenaza
con destruir definitivamente el ya precario esqueleto mental del hombre.
Elemento natural y catalizador por excelencia, se ha erigido en sistema de
juicio, respondiendo dócilmente a las debilidades del Ser, proyectando un
rayo defensivo bajo las diversas formas de la agresión gratuita y cimentando
una super-estructura confusionista, cuyas desastrosas consecuencias confi­
guran e! aspecto tenebroso de la conciencia actual.
Al amparo de la fórmula del "libre-pensamiento" y sirviéndose de ella en
una gama infinita de interpretacicnes, los mayores devaneos están permi­
tidos. El hombre juzga para tranquilizarse y su juicio es arbitrario. Y como
fundamentalmente, arb itrariedad es la negación de ju icio , las consecuen­
cias no se hacen esperar. La confusión se entroniza. El cero es rey. Y el
verdadero Ser, debilitado y disminuido, confinado en el corazón de esa
madeja de lodo, vé cómo sus poderes de comprensión y de conocimiento
se adormecen progresivamente en su seno. El juicio, mata.
La "incomprensión" del público frente a la poesia y al arte actuales, es
fundamentalmente un problema de juicio . Los divulgadores, ensayistas,
exégetas o críticos, aún aquellos mejor intencionados, arbitran ilusoria­
mente esos fragmentos secos que serán inmediatamente esgrimidos como
elementos de inagotable confusión.
Nada es explicable para la voracidad del Ser. Sólo las super-estructuras se
conforman. Pero el hombre, el de adentro, permanece intacto en su ham­
bre, iluminando con la conmovedora pobreza de su corazón, un camino
que lo conduce indefectiblemente hacia sí mismo, hacia su grande y primer
interrogante.
La inoperancia de la poesía frente a la más lúcida conciencia contempo­
ránea, es probablemente, en una gran medida, la consecuencia de su escasa
operancia en si misma, de su propia arbitrariedad y de una cierta categoría
de su desenfreno. Bajo la invocación de la "sacra tarea", se pretende dar
el fulgurante espaldarazo del conocimiento poético a la mera imitación
retórica de un esquema reputado válido. El desenfreno, cuya eficiencia
propulsora es innegable, se ofrece bajo el pelaje rutilante de un poderoso
objeto mitico. El poema es entonces la gota desintegrada en la atmósfera,
la gota que no horada la piedra: un simple malentendido estético.

�La bahía de la "realidad" — ya sea ésta tenida por inmediata, abstracta
o psíquica— ofrece amplio refugio a los agrimensores de su alcance que
delimitan sus tierras con un seguro y delirante trazo, separándolas de las
turbulentas aguas de lo "irreal". Esa sujeción ancestral del espíritu a una
limitación atávica pero transgredible, parece trastabillar más intensamente
en la actualidad, junto con todo el edificio consciente, constantemente
mantenido en jaque por las traiciones sucesivas del espejismo en que se
nutre.
Si el hombre actual no tiene fe en la obra de creación, si nada espera de
ella, salvo — en el mejor de los casos— una emoción estética, no es pre­
cisamente porque "no esté preparado" culturalmente para recibirla, sino
porque se ha convertido en un ser social, arbitrario, juzgante, un asesino
cotidiano de su lucidez y porque la auténtica obra de creación es esencial­
mente anti social, ya que no ofrece solución alguna, sino que señala y de­
vela los peones de una farsa cuyo origen, bíblico o no, bien puede ser in­
terpretado como una maldición.
C a m b ia r la vida es una fórmula, probablemente la más válida que haya

anotado concretamente la poesía en su trayecto hasta el presente, pero es
también el peligroso juguete de la arbitrariedad humana, en su defensa
inagotable de ese triste mendrugo que es su propia miseria.
A pesar de ciertas interpretaciones posibles pero erróneas de esa fórmula,
su esencia no consiste tan sólo en obturar parcial o totalmente los nume­
rosos rumbos de la nave social en cualquiera de sus aspectos ni en la pla­
nificación científica de un nuevo sistema de organización.
Tan sólo devolviendo el Ser al Ser, reintegrándolo a sus poderes, a su in­
genuidad natural — único vehículo de sinceridad constante— , desmontan­
do la máquina arbitraria de defensa y aniquilamiento, desvaneciendo las
patrañas históricas y culturales, será posible desterrar la hiena hambrienta
de la egresión y abrir los ojos a la Vida, que aguarda un paso más allá,
detrás de la muralla, como una madre temporaria, enloquecida y sola.
El ejercicio sano, profundo y sincero de la poesía, si bien no siempre tiene
por consecuencia la obra definitivamente reveladora, posibilita los pasos
sucesivos de transgresión y de conocimiento, de aproximación a una exis­
tencia verdadera y total.
De ahí, c les deambulecs retóricos a los que nos tiene tristemente acostum­
brados la mayor parte de la poética actual, hay un largo paso. La poesía,
cuando es confundida en el término global de lite ratu ra, carece de vigen­
cia. Ejemplos como los de Rimfccud, Lautrécmont y Artaud — para citar
tres fulgurantes nombres de su historia— marcan la línea infranqueable
entre ambos términos.
Es hora de que la actividad del poeta tenga una vigencia absoluto, y de
que esa vigencia sea incesantemente comunicada y transmitida. Cuando
la poesía sea "hecha por todos", cambiará la vida.
JULIO LLINÁS

�Bernard Chiids:

El comienzo - 1957.

Cari Buchheister:

Composición en formas y colores altisonantes -1951.

�Sergio Dongelo: La niebla en la ciudad - 1956.

�Liminar
Del mismo modo que hubo en un tiempo poetas malditos, existe toda­
vía, en 1958, una "realidad maldita", y cada día que pasa nos aporta —
especialmente en los dominios de la física y de la psicología— nuevas
perspectivas que demuestran claramente la constante precariedad de nues­
tra visión del mundo, y hasta qué punto ese mundo que nos rodea es objeto
de perpetuas y contradictorias metamorfosis. Sería pues difícil y sin duda
bastante vano, prohibir al pintor, al poeta, al escultor, el asomarse a ese
irrevelado maldito, incomprensible todavía a pesar de los descubrimientos
realizados, cuando en todos los tiempos el arte fue el refugio de todas las
audacias y el rechazo opuesto a todas las prohibiciones. En los círculos
"bien informados" de la crítica de arte, se niega ya cada vez menos la
importancia y la validez de las investigaciones relacionadas con la historia
del surrealismo y del arte no-figurativo desde hace tres o cuatro décadas,
y se comienza a admitir, por lo menos tácitamente, que la pintura corrien­
temente llamada no-figurativa, es un desafío a la realidad, tan sólo si se
aparta arbitrariamente de ella todo lo que nuestros sentidos inválidos se
muestran incapaces de percibir.
Sin embargo, pintura y escultura corren peligros más serios en 1958
que el de la incomprensión (ahora decreciente) del gran público: peligros
surgidos de la generosidad y de la amplitud de las exploraciones empren­
didas — descubriendo súbitamente extensiones tan vastas que, en el fondo,
resulta natural que el explorador a veces pierda pie.
Es preciso pues constatar que la pintura y la escultura, se hallan ac­
tualmente frente a una nueva crisis del objeto, nacida de la confusión que
sucedió de pronto a la última insurrección contra la transcripción pura­
mente objetiva de la realidad. Es evidente que ese movimiento, de elásti­
cos contornos, que se designa abusivamente bajo los nombres de "tachismo" o de "informal", de ningún modo puede aspirar al título de haber
constituido una superación del surrealismo o del arte abstracto de los tiem­
pos heroicos. A pesar de su turbulencia, no podría rivalizar con ellos desde
el punto de vista de la importancia histórica.
En efecto, los pintores que participaron en él, trataban más o menos
instintivamente de reaccionar contra ciertas formas bastardas de esas dos
corrientes mayores de la aventura plástica contemporánea; de romper ca­
tegóricamente tanto con la simulación pictórica exageradamente minu­
ciosa de ciertos estados poética-oníricos (grata a Dalí y a sus epígonos)
del lado del surrealismo — como del otro lado, con las monótonas coque­
terías funcíonalístas de un arte abstracto a justo título calificado de "frío"
y generalmente exento de toda preocupación metafísica (al revés de las
preocupaciones constantes de un Mondrian o de un Kandinsky). Animados
por un ardor espectacular, por una especie de furia sagrada (Pollock) que
parecía tener que arrasar con todo a su paso, los pintores informales pro­
vocaron una renovación considerable de las fórm ulas pictóricas, introdu­
jeron en la pintura técnicas todavía poco exploradas, aunque, procedentes

�en una gran medida de descubrimientos anteriores, debidos a menudo al
surrealismo, especialmente en lo que respecta al empleo del automatismo
(Riopelle, Dova).
En cierto modo, ese no fué ese "arte otro", del cual tanto se ha ha­
blado, a veces, con cierta felicidad. O más bien, si: lo fu é, pero ese "a rte
otro " en realidad, existía ya desde Dada. Y , sin que se comprenda inme­
diatamente por medio de qué proceso, supo — en el umbral de la esclero­
sis, del desprestigio, y de los peligros evocados más arriba— reaccionar sa­
namente, fabricó sus "anticuerpos". De ahí, esa gran tempestad informal,
cuyos síntomas aparecían ya netamente hace quince años en la obra de
Hartung o Gorky, y en los pintores del movimiento abstracto-surrealista
danés tales como Jorn o Mortensen; de ahí esa crisis de crecim iento de ca­
rácter monstruoso, esa hipertrofia caótica que hizo creer que una muta­
ción irreversible se había producido en la historia del arte contemporáneo.
Pero hoy asistimos, no sin cierto fastidio — comparable al experimen­
tado poco antes frente a esa abstracción fría siempre idéntica a sí misma—
a un libertinaje reiterado de manchas coloreadas cada vez más aleatorias
y al asalto de rasgos también siempre idénticos, que no son más que puras
descargas mecánicas, cuyo valor de choque termina por embotarse en la
medida en que el gesto, perdiendo toda calidad de testimonio emocional
directo, se convierte cada vez más en simple reflejo.
Completamente desprovistos de las conexiones psíquicas que drama­
tizaban la obra de Wols o de De Kooning, esos gráficos y esas manchas no
son desde entonces más que simples tics formales, exteriorización beata
de un nuevo confort intelectual.
Es pues innegable que surgió un nuevo problema: ¿qué respuestas
aportar a esa nueva crisis del objeto, que es en realidad, una crisis del hom­
bre, frente al vacío dejado por la quiebra de esos valores tan queridos?
A ese desmoronamiento correspondió primero el huracán informal, de!
mismo modo que al desmoronamiento de valores todavía más destartalados
había respondido el tifón Dada en 1916-17. Así pues, los creadores se
encuentran en lo sucesivo, como en 1922-24, en busca de una nueva "van­
guardia", dotada de una estructura conceptual sólida a la manera del
Movimiento "De Stijl" y del Movimiento surrealista de antaño: y los es­
fuerzos de los más conscientes tienden a desprenderse desde entonces de
las nuevas fórmulas de abandono, para franquear una nueva etapa en la
gran conquista de lo maravilloso.
Más o menos al margen del surrealismo y de la corriente informal,
aunque confundiéndose tanto con el uno como con la otra, los primeros
signos de ese nuevo clima pictórico se remontan ya a algunos años atrás.
Es preciso recordar al respecto, la acción considerable de "Reflex" y deí
movimiento "Cobra", de 1948 a 1951, y, tiempo más tarde, la actividad
vigorosamente polémica del Movimiento Nuclear de Milán.
Actualmente, la señal de una nueva insurrección parece haber sido
dada, esta vez sin ambigüedad y en todas partes al unísono. Las inves­
tigaciones coherentes se multiplican y gracias a ellas, que "Phases" trata
ante todo de reflejar fielmente, podemos asistir al despliegue de fantásti­
cas imágenes, representaciones asombrosas pero no gratuitas de una nueva
situación de la conciencia; y por esa vía, más allá de un informal actual­
mente desprovisto de la substancia vita! de sus comienzos, podremos en

�fin reencontrar lo im previsto, y el arte retornará a lo que debe ser en primer
término: no solamente imágenes, choque y explosiones de imágenes, sino,
sobre todo, el instrumento inigualable gracias al cual el ser humano puede
asegurar el desciframiento de un imperio mental sin límites ni constreñi­
mientos y la comunicación peligrosa, el intercambio fecundo entre ese
imperio menta! y los suyos, los dramas y los abismos del mundo cotidiano,
del universo social.

Karl-Otto Gotz:

Tela de Febrero 1956.
(Colección de Vries, Holanda).

�"P h ases”
En 1951, aparecían los últimos números de las dos revistas europeas consa­
gradas a la exaltación de las nuevas formas de la expresión libre, nacidas del en­
cuentro del surrealismo y de la abstracción lírica: “Cobra”, fundada en 1948
(Director: Christian Dotremont; redactor francés: Edouard Jaguer), y “Rixes”,
fundada en 1949 (Co-redactores: M. Clarac-Sérou, I. Serpan, E. Jaguer). La
desaparición, con un breve intervalo, de ambas publicaciones, tuvo como conse­
cuencia el debilitamiento de los lazos existentes entre pintores y poetas de diferen­
tes países.
Se hacía, pues, necesario, un reagrupamiento, en la tradición común al
Surrealismo, a “Cobra” y a “Rixes”, según la cual, la edición de un nuevo número
de una revista se acompañaba a menudo con la organización de una exposición
colectiva. Es así que Edouard Jaguer se ve progresivamente impulsado, a partir
de 1952, a encarar, solo, la ejecución de un programa de exposiciones y de
edición, susceptible de reanudar los contactos perdidos entre los diferentes grupos
o movimientos diseminados por todos los países de Europa Occidental, hasta
Egipto o la Argentina. De esa preocupación, nació “Phases”. ■
En febrero de 1953, esta publicación apareció por primera vez a la aten­
ción del público, con motivo de la exposición común del pintor Alechinsky y del
escultor Tajiri, en la Galería Martinet de Amsterdam. Bajo la égida de “Phases”,
se editó un boletín titulado “El árbol y el arma”, conteniendo un texto de Do­
tremont y dibujos de Alechinsky,
Sin embargo, el primer número de “Phases” bajo la forma que se le conoce
actualmente, fué publicado en Enero de 1954, agrupando entre otras, las colabo­
raciones de Georges Henein, Camile Bryen, Pierre Soulages, Louis Scutenaire,
Capogrossi, K. O. Gotz y Willi Baumeister. Figuraban en éi estudios y documentos
inéditos sobre Marcel Duchamp, sobre el poeta dadaista belga Clément Pansaérs,
el futurista ruso Khlebnikhov, los pintores Hartung, Pollock, Mortensen, etc. y
nombres familiares a los lectores de “Rixes” y de “Cobra” : Dotremont, Corneille,
Havrenne, Lam, Matta, Alechinsky. Asimismo, se organizó una exposición en
la Galería Paul Fachetti de París, con el concurso de los pintorees Matta, Jorn,
Bryen, Lam, Hérold, K. O. Gotz, Buchheister, Gillet, Claude Georges, Greis,
Schultze, Hayter, Ailechinsky y otros.
En marzo de 1955 apareció el segundo número. Con una portada de Max
Ernst. llevaba artículos de Alechinsky, sobre la caligrafía japonesa; de Roland
Giguére, sobre la vanguardia en el Canadá; de Sergio Dangelo, sobre los movi­
mientos nuclear y espacialista de Italia; de Ingemar Gustafson, sobre el imagi­
nismo sueco y ensayos o poemas de Henri Pastoureau, Hérold, Bryen, Charpier,
J. P. Duprey y Ghérasim Lúea. Numerosas ilustraciones agrupaban a antiguos su­
rrealistas como Tanguy, Marcel Jean, Lam y Freddie, junto a jóvenes pintores como
Arnal, Viseux, Nieva y Fahlstróm, poco conocidos todavía por el gran público.
Ese segundo cuaderno se inició con un largo estudio de Jaguer sobre las dife­
rentes corrientes abusivamente denominadas “arte otro”.
En esa ocasión, fué organizada en la Galería Creuze, una importante expo­
sición que reunió 182 obras y 80 participantes, en torno a un homenaje a Max
Ernst, con una veintena de obras representativas de las diversas épocas de ese
pintor. Participaron en dicha confrontación, la mayor parte de los pintores citados
precedentemente, a quienes se agregaron los italianos Baj, Dova, Scanavino, Fon­
tana; los suecos Hultén, Ósterlin; los canadienses Bellefleur y Giguére; el espa­
ñol Tapies y los americanos Childs y Jenkins.
Algunas semanas después, el 23 de junio de 1955, el arquitecto y escultor
Mathias Goeritz, en contacto con Jaguer, organizó en Méjico la “Segunda Con­
frontación Internacional de Arte Experimental”; dicha iniciativa se combinó en
ese momento con la de los promotores del Movimiento Nuclear, Baj y Dangelo,
quienes realizaron por su parte en la Galería Schettini de Milán y siempre con
la participación de “Phases”, la importante exposición “II Gesto” (del 18 de
junio a fines de julio de 1955). En ella estuvieron representados los participantes
habituales, a quienes se agregaron Hanta'í, Sónderborg, Saura, Colombo, etc. (En

�esa ocasión fué editado un cuaderno titulado “II Gesto” y un segundo cuaderno,
con una portada de E. L. T. Mesens, apareció a fines de 1957).
Titulada “Exposición 44”, la exposición “II Gesto” se realizó en Génova
bajo los auspicios de Emilio Scanavino, en mayo de 1956, con la participación
de Crippa, Donad, etc.
En noviembre de ese mismo año apareció el tercer cuaderno de “Phases”
(con portada de Raoul Haussmann, uno de los sobrevivientes de la aventura
dada). Nuevos nombres: André-Poujet, Hundertwasser, Reuterward, Vandercam.
Con tal motivo, se organizó una muestra en la Galería Kléber de París.
El 10 de mayo de 1957 fué inaugurada la más importante manifestación or­
ganizada bajo el signo de “Phases” hasta entonces: la exposición “Phasen”, que
agrupó en doce salas del Stedelijk Museum de Amsterdam, 130 obras de 33 pin­
tores y escultores de diferentes países, entre quienes figuraban los promotores
del movimiento experimental holandés de 1948, los pintores Appei, Corneille,
Rooskens y Wolvecamp. La composición del catálogo, realizada por el Sr. William Sandberg, director del Museo y co-organizador de “Phasen”, constituye
el cuarto número de “Phases”.
Aparte de la presente exposición —que BOA se complace en presentar
al público argentino— otras manifestaciones están previstas para el año 1958:
en el Instituto de Arte Contemporáneo de Lima, en junio-julio; en la Galería
Saint-Laurent de Bruselas, en junio-julio; en la Galería Chuo-Koron de Tokio,
en octubre; y, en fin, en noviembre, en Paris, en cuya ocasión será editado el
quinto cuaderno de “Phases”.

�EDOARDO SANGUINETI

Erot opaegni a

i

apresa este mercurio, esta gélida encía, esta miel, esta esfera
de vidrio árido; mide atentamente la cabeza de nuestro
niño y no tuerzas ahora su pie
imperceptible:
en tu pezón convertirás
un prolongado continente de lámparas, el hálito obsesivo de los jardines
críticos, las perezosas ballenas del vientre y las ortigas
y el vino y la náusea y la herrumbre;
porque cada calle
querrá salir a su paso, una hernia umbilical incidir
en su perfil de humo, algún hipopótamo darle
sus dientes de caspa y de fósforo negro:
evita el viento
los lugares abarrotados, los juglares, los insectos;
y a los seis meses él podrá duplicar su peso, mirar el ganso
ajustarse la bata, asistir a la caída de los frutos;
arráncalo pues de su vida de algas y de glóbulos, de los pequeños nudos,
de los indecisos lóbulos:
su gemido conquistará tus líquidas heridas
y sus ojos de oblicua manteca corregirán estos siglos sin nombre!

dormía en ti como un fibroma seco, como una flaca tenia, como un sueño;
ahora pisa los guijarros, sacude su propia sombra; grita,
deglute, orina, habiendo esperado desde siempre el gusto
de la manzanilla, la temperatura de la liebre, el rumor del granizo,
la forma del tejado, el color de la paja;
sin remedio el tiempo
se ha vuelto hacia sus días, la tierra ofrece imágenes confusas;
¿logrará reconocer la rana, el campesino, el cañón?
no esperaba verdaderamente estas tijeras, ni esta fruta,
cuando temblaba en esa bolsa tuya de membranas opacas.

�Enrico Boj:

Bailarina - 1955.

(Colección Palazolli - Milán).

��Francois Arnaí:

Hasta que la muerte nos lleve - 1956.

BORIS RYBAK

Es Siempre la Misma Cosa

El niño naftalina
El escolar mercerizado
La bruma disipada
En los mediodías traspasados por los soles y las lejías monótonas

Aprendiendo a contar sus días
A pelar papas
A hacer sin ton ni son todos los ejercicios de la rueda del pavo
con los ojos escalfados de las recreaciones del
mundo

Y el alba vigilante borra los grafitos
Y mi corazón tiene orejas de asno

�larosiav Serpan:

Gohgoi - 1956.
(Colección Samuel M. Kootz Nueva York).

Wilhelm Freddie:

La luz de un domingo - 1957.

�GEORGES HENEIN

Budapest
Un desconocido enciende la mecha de la risa y la dinamita le responde
La vida ya no está trenzada como un nudo de arrugas
Una emoción matutina desanuda su larga cabellera

Los hombres posan sus manos al azar
Unas veces sobre un seno otras sobre una selva en llamas
Avanzan en la desnudez de un mundo que se cumple
Allí donde todo se hace visible desde lejos
Allí donde se frota uno los ojos
Como las mujeres de los países fríos
Frotan sus vidrios en un día de invierno

Alguien dice:
“Hay fiesta en la aldea”
Otro oculta un viejo fusil
Como quien descuelga su acordeón
Para hacer bailar a las muchachas

— Lansquenetes de la razón violenta
Es sorprendente descubrir la palabra
En el momento en que la conciencia es apuntada

Es sorprendente ser impúdico y sin malicia
Verídico y sin amo
Dispuesto a recoger una rosa a riesgo de la vida
A pintar con una espiga de trigo
A vertir vino en el alma solitaria de los cañones.

Los hombres rompen su tarjeta del pan
Y se miran crecer mientras sonríen
Visibles desde lejos
Discernibles en sueños
Despreocupados de existir

�JACQUES LACOM BLEZ

Poema

tuvo su primer acceso de tos, algunos metros
detrás de mí, una débil tos cuajada de impurezas
cuando estuvo a mi lado, tuvo otro acceso, más débil todavía
como el ladrido de un animal
al pasarme, dos orejas largas y velludas
le asomaban por el sombrero
con semejante tos, eso debía sucederle

Jacques Lacotrbiez:

La muerte de Sigfrido.

�EXPOSICION

“ PHASES"

Confrontación Internacional de Arte Experimental
GALERIA VAN RIEL

FLORIDA 659

BUENOS AIRES

ARNAL, Francois

BORDA, Osvaldo

Nació en 1924 en La Valette (Var) en el mediodía de Fran­
cia. Vive en París de 1947 a 1957. A fines de ese año viaja
por Tahiti, Guatemala, Méjico y los Estados Unidos. Sus
telas se encuentran en numerosas colecciones privadas y en
varios museos, especialmente en el de Santiago de Chile.

Nació en Buenos Aires en 1929. Realizó diversas muestras
individuales: en 1955, en la sociedad “Amigos del Arte” de
Rosario; en 1956, en la Galería “Peuser” de Buenos Aires
y en la Galería “O" de Rosario y en 1958 en la Galería
“Galatea” de Buenos Aires. Es uno de los componentes del
grupo “7 pintores abstractos” que expusiera del 1? al 19 de
octubre de 1957 en la Galería ‘“Pizarro” de Buenos Aires.

53 x 41 cm

g o u a ch e

1 — P á g in a de álb u m
2

—

3 —

1955

53 x 42

„

1956

53 x 41

„

10 —

—

M on ocop ia

11 —

—

Oleo so b re papel

1958
,,

25 x 35 cm
40 x 50

,,

BUCHHEISTER, Cari
BAJ, Enrico
Nació en Milán, ciudad donde reside, en 1924. Junto con
Joe Colombo y Sergio Dangelo, fundó el Movimiento Nu­
clear en 1951. La actividad de dicho movimiento se mani­
fiesta por medio de la edición de numerosos folletos y bole­
tines de información, aisladamente o en colaboración con
otros movimientos de vanguardia. Baj ha organizado con
Asger Jorn, durante el verano europeo de 1954, la exposi­
ción internacional de cerámica de Albisola, en la Riviera,
y, en 1955, la primera exposición “II Gesto”, con Dangelo.
4

— L it o g r a f ía en co lo re s 11/39

5 —

„

„

6 —

„

„

„

54 x 78 cm

35/39

54 x 78

„

31/39

54 x 78

„

BERTINI, Gianni

Nació en Hannover en 1890, ciudad donde reside desde en­
tonces. A partir de 1923, pinta obras no figurativas. Hasta
1933, realiza diversas exposiciones particulares y colectivas:
en 1926, en Nueva York, en el Brooklyn Museum, y en Filadelfia. En 1928, agrupa a los “pintores abstractos de Han­
nover”, junto con Schwitters y Vordemberg-Gildewart. En
1930, realiza la exposición “Círculo y Cuadrado” en París y
una exposición de arte no figurativo en Nueva York. Impedi­
do de actuar durante el régimen nazi, vive aislado hasta esta­
llar la guerra. De 1945 a 1948 trabaja retirado y no expone.
De 1949 a 1953, realiza varias exposiciones en Alemania.
En 1950, expone en la Rose Fried Gallery de Nueva York,
junto con Mondrian, Delaunay, Van Doesburg y Schwitters.
En 1954 participa en la Exposición “Phases” en el estudio
Paul Facchetti y hace una exposición particular en la
Galería Creuze de París. En 1955, participa en la exposi­
ción “Pintura no figurativa en la Alemania de hoy” en el
Círculo Volnay de París. En 1957, integra la exposición
"Phasen" en el Stedelijk Museum de Amsterdam.
12 —

Nació en Pisa en 1922, pero vive en París desde hace siete
años. Antes de consagrarse a la pintura, se interesó en las
matemáticas especializadas. Participó en París en un gran
número de salones y de exposiciones de arte abstracto. Es
considerado a menudo como uno de los promotores de la
pintura “nuclear”, aunque, en realidad, no ha pertenecido a
ese movimiento. Realizó exposiciones particulares en diver­
sos países de Europa: Francia, Holanda, Dinamarca, Bélgi­
ca, Italia y también, en les Estados Unidos. Sus obras figu­
ran en diversas colecciones privadas de Italia, Francia y
Holanda.
7 — E d ip o

Rey

- L it o g r a f ía

en

co lo re s

—-

51 x 66 cm

(p ru e b a de a rtis ta )
8 — E o le
9 —- L a

- L it o g r a f ía en co lo re s

c ie r v a d o ra d a

- G o u a ch e

(31/100)

—
1957

51 x 66
56 x 76

,,
,,

- G o u a ch e

—

50 x 70 cm

13 — C o m p o sició n con fo rm a o r­
g á n ic a sob re d ia g o n a l ro ja

-

,,

1950 29 x 42

„

14 — C o m p o sició n
a zu l

-

„

1949 47 x 63

„

negro

blan co

CHAB, Víctor
Nació en Buenos Aires en 1930. Realizó diversas muestras
individuales: en 1952, en la Galería "Plástica” de Buenos
Aires, en 1953, Galería “Krayd” (Buenos Aires); en 1954,
Galería Galatea (Buenos Aires); en 1956, Galería “Pizarro"
(Buenos Aires); en 1956, Galería “O" (Rosario) y en la Ga­
lería Van Riel (Buenos Aires); en 1957, en la Galería
“Rubbers” (Buenos Aires), en la Galería “Arte Bella” (Mon-

�tevideo) y en 1958, en la Galería Galatea. En 1956 par­
ticipó en la Bienal Internacional de Venecia. Pertenece al
grupo “7 pintores abstractos” que expusiera en la Galería
Pizarro en 1957. Fué invitado a la Exposición Internacional
de Bruselas y a la 1* Bienal de Méjico de Pintura y Gra­
bado de 1958.
15 —
16 —

—
—

T in t a
„

40 x 60 cm
40 x 60 „

GIGUERE, Roiand
Nació en Montreal, Canadá, en 1927. Reside alternativa­
mente en París y en Montreal. Fundador de las “Ediciones
Erta”, Roiand Giguére es poeta, tipógrafo y dibujante. Ha
colaborado en gran número de publicaciones de vanguardia
de ambos continentes y realizó una exposición particular en
la Galería Denise Delrue de Montreal en 1957.
24 — L a is la b a jo
(12/12)

Nació en Nueva York en 1910. En 1951 se traslada a Eu­
ropa, estableciéndose primero en Roma, donde conoce a
Burri, a quien lo ligan desde entonces lazos amistosos. En
1952 viaja a París, ciudad donde reside actualmente. Ber­
nard Childs, pintor y grabador, ha participado en nume­
rosas exposiciones colectivas de arte abstraco y en “Phases”,
de 1955 hasta hoy. Realizó exposiciones particulares en Pa­
rís (Galería Kléber), en Copenhague (Nordisk Kunsthandel),
en Mannheim (Galería Ahlers), en Nueva York (Galería
Rose Fried) etc.
17 —

La

a ra ñ a

y

la

en

c o lo re s

-

(p ru e b a de a r tis ta )

18 — C o n t a c t

-

m o sca

a g u a fu e rte

- a g u a fu e rte
en

c o lo re s

1957 50 X 66 cm
-

(p ru e b a de a r tis ta )
19 — A c a d a uno
a la c e ra

su

v ie n to

-

lit o g ra fía

- 1958 38 x 56 cm

n oche

-

lit o g ra f ía

- 1958 38 x 57

„

26 — Sólo so b re la t ie r r a - lito g ra fía en co - 1955 50 x 70
lo re s (20/20)

„

25 — O b s tá c u lo
(13/15)

CHILDS, Bernard

d ragón

1957 50 x 70

„

1957 38 x 49

„

- p in tu ra

en

el
la

HEROLD, Jacques
Nació en Piatra (Rumania) en 1910, participando en las ac­
tividades rumanas de vanguardia desde 1932. Viaja a París
en 1934, donde se conecta con el grupo surrealista de André Bretón. Colabora en ese movimiento y participa en la
mayor parte de las exposiciones internacionales organiza­
das por Bretón hasta 1951. Sus obras figuran en la mayo­
ría de las grandes colecciones francesas y belgas. Es autor
de un “Maltratado d pintura”.
27 — L a c iu d a d
28 — C o m a rc a
29 — Sol

- M onocopia

30 — Sol

■

- S e r ig r a f ía

(5/65)

- G o u a ch e

—
—

1954

»

tt

40 x 56 cm
50 x 65 „
33 x 48

„

33 x 48 „

DANGELO, Sergio
Nació en Milán en 1931. Es redactor de la revista “II
Gesto” y fundador, con Baj y Colombo, del Movimiento
Nuclear. Pintor y ceramista. Participó en numerosas expo­
siciones colectivas en Francia, Bélgica e Italia.
20 —
21 —

In v a s ió n - óleo so b re papel
E l e sp e c tro del diq ue - óleo y p a ste l

1956 50 x 66 cm
1957 50 x 70 „

22 —

S o b re la t ie r r a

1955 50 x 70

- óleo y lá p iz

„

FREDDIE, Wilhelm
Nació en Copenhague en 1909, ciudad donde reside desde
entonces. A partir de 1930, consagra toda su energía a crear
una actividad surrealista en Dinamarca y países vecinos.
En 1934, participa en la gran exposición “Cubismo y Sur­
realismo” realizada en Copenhague, y en la exposición de
arte sueco y danés de Oslo. En 1936, interviene en la expo­
sición internacional del surrealismo en Londres y en la
muestra “Fantastic art, dada, surrealism”, en el Museo de
Arte Moderno de Nueva York. De 1937 a 1945, Freddie
realiza numerosos viajes por Suecia, Francia, Holanda y
Países Bajos. El carácter subversivo de sus obras le origina
problemas con la autoridades durante ese período. Ha rea­
lizado dos films experimentales de corto metraje y parti­
cipó, desde 1945, en diversas exposiciones surrealistas y ex­
perimentales importantes. Sus obras figuran en el Museo
Nacional de Estocolmo y en los Museos de Arte Moderno
de Madrid y Nueva York.
23

— A ren a

C o m e ta

- lit o g ra fía

(10/25)

1953 26 x 32 cm

KALIN OW SKY, Horst-Egon
Nació en Dusseldorf en 1924. Vive en París desde 1952,
participando en diferentes manifestaciones de grupo, tales
como el Salón de Mayo y el de “Réalités Nouvelles”. Ex­
puso solo o en grupo en las siguientes galerías: Denise René,
Arnaud, Daniel Cordier, de París; Berta Schaefer de Nueva
York; de Unga en Estocolmo, “Der Kreis” en Viena; “Zimmergalerie Franck” en Francfort; “Galería Parnass” en Wuppertal; Galería “Saint-Laurent” en Bruselas, etc.
31 —
32 —

—
—

33 —

—

C o lla g e
„

LACOM BLEZ, Jacques
Nació en Bruselas en 1934. Realiza su primera exposición
personal en la Galería Saint-Laurent en 1952, en la cual
ha expuesto regularmente cada año desde entonces. En 1955
abandona sus estudios universitarios por la pintura. Parti­
cipa en diferentes exposiciones de la Joven Pintura Belga,
en el Premio Lissone y en ia exposición “El aporte Valón
al Surrealismo”, realizada en el Palacio de Bellas Artes de
Lieja en 1955, junto con Magritte, Delvaux, etc.
34 —

—
—

P in t u r a

35 —

so b re papel

36 —

—

M onocopia

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1957
1957

27 x 36 cm
27 x 36

„

1958

27 x 36

„

�Nació en Buenos Aires en 1926. Trabajó durante cuatro
años en el taller de Emilio Pettoruti, bajo cuya dirección
estudió dibujo, pintura y composición. A fines de 1951
emprendió viaje a Europa, decidiendo establecerse en París,
donde reside desde entonces. Sus obras han sido expuestas en
los salones “Comparaisons”, “Réalités Nouvelles”, “1er.
Salón International d’Arts Plastiques” y “Salón d’Automne”, donde fué elegido miembro-societario. Ha expuesto
igualmente en muestras individuales y de conjunto, orga­
nizadas por la Galería “Saint Laurent” de Bruselas. Ha rea­
lizado estudios de grabado moderno en el “Atelier 17” bajo
la dirección de Stanley William Hayter. Una exposición de
sus obras se ha realizado recientemente en Buenos Aires,
en la Galería Pizarro.
37 —

E s tu d io - s e c u e n c ia

38 — E s tu d io
39 —
11
40 —
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- T in t a , flo - m a s t e r 1957 49 X 63 cm
y p a ste l
- G o u a ch e
■
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1958 50 X 65

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48 X 63
48 X 65

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„

50 X 65

„

LAM, Wifredo
Nació en Saguay la Grande (Cuba) en 1902. Colabora con
los surrealistas a partir de 1937. Durante la última guerra
vive en Cuba y en los Estados Unidos. Vuelve a Francia
en 1952. Las obras de Lam figuran en diversos museos
americanos, especialmente la célebre “Jungla” del Museo
de Arte Moderno de Nueva York, y en numerosas colec­
ciones privadas americanas y europeas.
42 —

P aste l
63

43 —
44 —

x « 7

62 x 48

Nació en Francia en 1936. Pintor y poeta, ha participado
en las actividades del movimiento surrealista desde 1955 has­
ta el presente. Es director de la revista-affiche “Front Unique”, en la que colaboran Matta, Alain Jouffroy, etc. Ha
participado en diversas exposiciones de grupo en Francia y
en el extranjero. En 1957 realizó una exposición particular
en París, en la Galería Iris Clert.
45 —

—
—

47 —

—

G o u a ch e
,,
D ib u jo

1957

50 x 65

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50 x 65 ,,

T é m p era

T ém p era
„

1958
„

60 x 80 cm
60 x 80 „

ANDRE-POUJET
Nació en 1919 en París, ciudad donde vive. Participa en los
primeros salones de “Réalités Nouvelles” y, desde 1956,
en todas las exposiciones organizadas por “Phases”, en com­
binación o no con otros movimientos. Sus telas figuran en
diversas colecciones particulares importantes de Francia e
Italia.
52 — S o m b ra
53 —

de

so m b ra

D a r iu s , q u ie re s

54 — G isé le

r e ír

a so m b ra d a

- f lo - m a s t e r
- f lo - m a s t e r

- f lo - m a s t e r

1956

54 x 75 cm

,,

54 x 75 „

,,

52 x 75 „

REUTERSVAERD, Carl-Frédérik
Nació en Estocolmo en 1934. Vive alternativamente en Pa­
rís y en Estocolmo. Poeta, pintor, dibujante humorístico y
autor de films experimentales de corto metraje. En 1957,
realiza exposiciones particulares en el Instituto de Arte Con­
temporáneo de Londres, en la Galería “La Roue” de Pa­
rís y en Estocolmo.
55 —

—

56 —

—

57 —

—

T in t a 1957

„

Nació en Buenos Aires en 1932. Pertenece al grupo “7 pin­
tores abstractos” que expuso en 1957 en la Galería Pizarro.
Muestra individual: 1956, Galería Bonino (Buenos Aires).
Participó en varias exposiciones de conjunto y en la Bie­
nal de Sao Paulo de 1957. Fué invitada a la Bienal de Mé­
jico de pintura y grabado.
—

—
—

50 x 65 cm

„

MIGUENS, Josefina

48 —

50 —
51 —

„

LEBEL, Jean-Jacques

46 —

Nació en Buenos Aires en 1931. Pertenece al grupo “7 pin­
tores abstractos” cuya primera muestra se realizó en la
Galería Pizarro en 1957. Participó en diversas exposiciones
de conjunto en Buenos Aires y otras ciudades argentinas.
Muestras individuales: 1952, Galería Antú; 1954, Centro
de Arquitectos (Córdoba); 1957, Galería Galatea (Buenos
Aires).

1958

35 x 42 cm

SAKAI, Kazuya
Nació en Buenos Aires en 1926. Viajó a Japón volviendo
a la Argentina en 1950, donde dirige la revista “Bunka”.
Es uno de los componentes del grupo “7 pintores abstrac­
tos”. Exposiciones individuales: 1952, Galería La Cueva;
1953, Galería Picasso y Galería Van Riel; 1954, Galería
Krayd; 1956, Galería Galatea; 1957, Galería Pizarro y
1958, Galería Bonino. Fué invitado a la Bienal de Méjico
y a la Exposición Internacional de Bruselas.
D ib u jo

1958

�SCANAVINO, Emilio
Pintor, dibujante y ceramista, nació en Génova en 1922,
ciudad donde reside. Es uno de los fundadores del movi­
miento espacialista, junto con Fontana, Matta, Dova, Serpan, etc. Realizó exposiciones particulares en Génova en
1942 y 1948; en Londres en 1951; en Venecia en 1955; en
Milán en 1955, 56 y 57 y en Bruselas. Las obras de Scanavino figuran en todas las grandes colecciones privadas
italianas y en los Museos de Vicence, Faenza, Pesara y Dus­
seldorf.
60 —
61 —

óleo sob re

papel

62 —

1957

46 x 70 cm

„

50 x 70 „

„

50 x 67 „

Museo de Arte Moderno de Rio de Janeiro y en otra efec­
tuada en el Stedelijk Museum de Amsterdam, con el grupo
“artistas modernos argentinos”. En 1956, exposición argen­
tina en Washington y exposición internacional bienal de Venecia. Fué invitado a la Exposición Internacional de Bru­
selas.
67 —

—

T in t a

1954

60 x 80 cm

68 —

—

„

1958

60 x £0

,,

VISEUX, Claude
SCH ULTZE, Bernard
Nació en 1915 en Schneidemühl (Prusia Oriental). Vive en
Francfort. Exposiciones internacionales: Museo de Cincinnati, 1952 y 1954. Museo de Brooklyn, 1952; “Salón des
Surindépendants” París, 1953. Premio Lissone, 1953, 55
y 57; “Phases” en 1954 y 55; “Couleur Vivante” 1957. Sus
obras figuran en diversas colecciones alemanas y extran­
jeras.
63 —

—

G o u a ch e

1955

48 x 65 cm

64 —

—

T in t a

1954

44 x 55 cm

la v is

Nació en 1927, en Champagne-sur-Oise (Francia). Vive en
Paris. Pintor, arquitecto y escultor. Ha participado en el
salón “Réalités Nouvelles”; en el salón “Comparaisons”; en
la exposición “Couleur Vivante” del Museo de Wiesbaden
en 1957 y en las diferentes exposiciones “Phases” desde
1955. Realizó muestras particulares en las Galerías “Arnaud” y René Drouin” de Paris. Sus telas figuran en las
principales colecciones privadas de Francia y Bélgica.
69 —

— A g u a f u e r t e enco lo re s

70 —

—

71 —

—

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A g u a fu e r t e (1/10)

(1/15)

( p r u e b a ele
a rtis ta )

1952

45 x 52 cm

1953

54 x 72

1953

56 x 70 „

SERPAN, laroslav
Nació en Praga en 1922. Vive en Paris. De 1946 a 1948 ha
participado en las actividades del movimiento surrealista.
Co-fundador de la verista “Rixes” con E. Jaguer y M. Clarac-Sérou. Participó en la Exposición Internacional del Su­
rrealismo de 1947 en Paris y en Praga; en las exposiciones
organizadas por “Rixes” en 1950-51, en Paris, Berlín, Franc­
fort, Lila y Luxemburgo y en diversas manifestaciones de
“Significación de lo Informal” en Paris y Roma. Realizó
exposiciones particulares en el Palacio de Bellas Artes de
Bruselas y en las Galerías Breteau, Facchetti, Stadler (de
Paris) y en las de Naviglio en Milán y del Cavallino en
Venecia. En Roma, en la Galería “Spazio”, etc. Es autor
de numerosos artículos sobre Arnal, Donati y otros. Sus
telas figuran en numerosas colecciones privadas.
65 — A v c h o h k z

- óleo sob re

papel

66 — K r o h v a t t a c t - óleo sob re papel

1954

50 x 65 cm

1955

50 x 65

,,

TESTA, Clorindo
Nació en Ñapóles en 1923. Vive en Buenos Aires desde
1924. Arquitecto y pintor. En 1952 expuso en la Galería
Van Riel de Buenos Aires y en el Museo Municipal de
Córdoba; en 1953, en la Galería Van Riel; en 1954 en la
Galería Krayd; 1956, Galería Antígona (Buenos Aires). Es
uno de los componentes del grupo “7 pintores abstractos”.
En 1953 participó en una muestra colectiva realizada en el

ZAÑARTU, Enrique
De nacionalidad chilena, nació en Paris en 1921. Realizó
sus primeros estudios artísticos en 1943 en el taller de S. W.
Háyter, en Nueva York. En 1946 trabajó en Cuba; en 1948
volvió a Nueva York, en donde residió hasta 1949, fecha en
la que se dirigió a Paris ,donde reside actualmente. Ha rea­
lizado exposiciones individuales en la Galería Creuze, 1950,
y “Galerie du Dragón”, 1955, en Paris; en la Galería Springer de Berlín, 1952; en la Galería Frank de Francfort; Ga­
lería Lutz en Stuttgart y en la Unión Panamericana en Was­
hington, 1956. Su obra ha sido incluida en numerosas ex­
posiciones de grupo en Europa y los Estados Unidos. La
obra de Zañartu está representada en el Museo de Arte
Moderno de Nueva York, en el Stedelijk Museum de Ams­
terdam, en el Museo de Jerusalem, en el Museo de Wuppertal en Alemania, en el Museo de Bellas Artes y en el de
Arte Moderno de Santiago de Chile, en la Biblioteca Na­
cional de Nueva York, en el Museo de Varsovia, en el Insti­
tuto de Arte Contemporáneo de Lima y en numerosas co­
lecciones privadas de Europa, Norte y Sud América.
1956
1954

48 X 66 cm
48 X 63

„

1955

48 X 62

„

„

1956

„

1956

48 X 65 „
47 X 66 „

72 — E s tu d io - G o u a ch e
73 —
74 —

„

75 —
76 —-

-

„

�SERGIO DANGELO

La Experiencia Espacial en Italia
Cuando el sol
descienda sobre la tierra con su bigote
abriremos nuestras valijas
y los hijos de las últimas ratas
olvidarán su lenguaje.
(B. Péret, El Gran Ju ego)

En el vasto panorama ofrecido por el arte actual, desde el tiempo en que la cosa
inventada preocupa e inspira a un número creciente de artistas, Italia ocupa un
lugar muy especial, testimoniando un vigor y una fuerza extraordinarios. No
decimos esto para justificar una posición partidaria ni tampoco por cierto en
el sentido de una crítica pasiva, sino para situar mejor la zona en que, desde el
futurismo hasta las más recientes proposiciones de nuestra “joven pintura”, se
sitúan, perfectamente autónomas, las obras actuales en Italia.
Los futuristas (Baila, Boccioni, sólo cito a los más ilustres) habían iniciado por
su cuenta a principios de siglo, una investigación incomparable con la de los
artistas de otros países durante el mismo período, ya que solamente Duchamp
se interesó en los mismos problemas que ellos habían abordada, en reacción
contra el estatismo ambiente.
Estas obras fueron más allá (en tanto que poder de concepción) de las soluciones
puramente técnicas consideradas en un principio como la expresión solamente
exterior del movimiento; y los “Estados de ánimo” nos imponen, todavía hoy,
una poética hasta tal punto seductora, que parece imposible ir adelante, a partir
de antecedentes análogos.
Es cierto que asistimos actualmente a un desplazamiento del interés y que los
problemas se plantean —y se proponen—- bajo un ángulo diferente; pero ello
no impide que el gesto futurista se prolongue hacia el nuestro hasta la identidad, y
si fuera imprescindible determinar nuestras fuentes, sabríamos muy bien dónde
encontrarlas.
Si insisto sobre la importancia del Fturismo, es porque aún hoy, este movimiento
existe y resiste, físicamente para algunos, y en tanto que garantía de un espíritu
particular, para otros, en la medida en que nosotros no somos pálidos imitadores.
Ya sea en las obras de Fontana, cuyas superficies literalmente “perforadas” es­
candalizaron, en virtud de su seriedad misma; o en las de Scanavino, que por
medio de extremas transparencias nos plantea frente a una íntima y absoluta rea­
lidad, o aún en Baj, que propone —negro sobre negro— soluciones paradójicas
a su pintura: a través de lenguajes perfectamente opuestos (estas menciones son
la prueba), se encuentra un mismo filón, que por sus imágenes nuevas y por sus
atributos realmente “otros”, propics de nuestra época, es testimonio de la heren­
cia de la escritura dinámica. Los elementos geométricos o el desarrollo plástico

�de las masas en el espacio, que subsisten todavía en los abstractos, han sido aban­
donados en procura de una forma cada vez más libre, dando nacimiento a una
nueva belleza, encarnizada en atizar nuestros múltiples deseos.
El “Movimiento Espacial”, inaugurado en 1946 por el “Manifiesto Blanco” de
Lucio Fontana, proponía, por medio de nuevos retoños, la evasión de todas las
tradiciones, aún de la más reciente: la de la época futurista. Ese grupo, que en­
contró luego en Milán el clima más favorable para su actividad y el mayor nú­
mero de adhesiones, presentaba al principio las mismas características del “po­
tencial” futurista.
Lejos de perjudicarlos, esos orígenes mayores permitieron a los partidarios del
“espacialismo” la realización de estragos bastante bellos y, con un espíritu comba­
tivo de gran vigor, esos artistas manifestaron al público la existencia de una
nueva fuerza. Hacia 1947, Gianni Dova participó en el movimiento y al pie de
un manifiesto fechado en 1951, encontramos, entre otras, las firmas de Peverelli,
Crippa, Donati y —tiempo después— la de Matta. Al mismo tiempo, el “Movi­
miento Nuclear”, fundado por Enrico Baj (el primer manifiesto fechado en la
misma época, lleva las firmas de Baj y de Dangelo) que hizo exposiciones en
diversos lugares de Europa en 1951, se manifestaba estrepitosamente e invitaba
al ejercicio de una pintura de “signo”, denunciando la insatisfacción de la abs­
tracción fría. Partiendo de una concepción experimental que reveló al principio
algunos lazos con el arte bruto o con ciertas formas del surrealismo no objetivo
(Joe C. Colombo), tomó pronto contacto con otros grupos semejantes más allá
de sus fronteras, mientras que gran número de artistas italianos se unían a él.
Yo he participado en ese movimiento y no puedo por cierto hacer su apología;
por idénticas razones, no deseo hacer una lista (por otra parte siempre modificable) de los nombres mayores o menores de esa época; pero el violento lirismo
de ese instante, significó, más allá de toda polémica, la necesidad de una reno­
vación por medio de un arte libre y auténtico; y en todos los círculos de pintores
susceptibles de reclamar las mismas razones, esa lucha se realizó y sigue reali­
zándose contra una realidad cerrada, provocando la bella furia de los perezosos.
En cuanto a los abstractos, que después de habernos atacado violentamente, se
decidieron a reconocer que “algo pasaba”, están realizando numerosos esfuerzos
para salir de un lapso de soledad con miras a una aventura más vasta. Las nuevas
materias los tientan y los más dotados buscan y encuentran activamente su in­
serción en un clima que comienzan a encontrar natural; y el “concreto” (o su
fantasma transparente) hace, en lo sucesivo, buenas migas con nosotros. Bruno
Munari, sin duda el más fantástico de los concretistas, futurista “del grupo” en
sus comienzos, fabrica asombrosos objetos, y sus móviles y proyecciones directas
de materias (recientemente presentadas en el Museo de Arte Moderno de Nueva
York), inspiran toda nuestra simpatía.
Las colaboraciones de los artistas del “Movimiento de Arte Concreto” a las rea­
lizaciones de la arquitectura moderna, no presentan ya ese carácter puramente
decorativo debido a añadidos más o menos hábiles, establecidos sobre superficies
o paredes, sino que se insertan en profundidad para la determinación de un nue­
vo espacio.

�En cuanto al realismo (fatalmente llegamos a él), objetivamente y por expe­
riencia directa, conocemos su posición, que impide todo entendimiento. Conten­
tándose con observar, ignorando los cambios, reaccionario y maníaco, toma sus
declaraciones de principios, aún en nuestro país, de los aragonistas locales. No
hace mucho tiempo, fiel a su sistema habitual, ha atacado de manera indigna la
organización de la Trienal, que había sin embargo propuesto y aceptado las
obras y las colaboraciones de “todas las tendencias”. Bien se ve que, en esos tér­
minos y en terreno tan resbaladizo, su capilla elige los ornamentos más aptos
para afearse.
No obstante, en nuestra jungla, que es la de siempre y la de todas partes, quedan
las obras de los mejores, que trabajan aislados y con toda buena fe. . .
fe

Pasada ya la hora del renunciamiento y el juego confuso de una experimentación
que debe ser reinventada, se agitan aún varios solitarios. Expresionismo abstracto,
surrealismo no objetivo, puro e impuro, ¿qué más decir? Nuestra búsqueda actual
presenta, más allá de las definiciones y a pesar de ellas mismas, una pintura de
cien rostros que día a día, pone en tela de juicio todos los dogmas y todos los
problemas. La Exposición Nacional del Arte no objetivo de Florencia, organi­
zada en septiembre de 1954 por “la heroica Fiamma Vigo” en su galería de
Número, y que alineaba una cincuentena de obras, nos ha sorprendido a todos
por su riqueza de testimonios de una actividad múltiple y convergente de todas
partes.
Espacialismo, nuclearismo, todo esto existe todavía; pero, reveladas por los
grupos, las individualidades actúan. Y las obras, de un lirismo dinámico cons­
tante, revelan cada vez más la inminencia de una nueva figuración. De este modo
prosigue, por obra de nuestra mano y de nuestra conciencia, una búsqueda que
ofrece todos los aspectos de una creación por reanimar y que se ajusta a las múl­
tiples experiencias que intentan en todas partes los artistas más actuales.
Con lentitud, a través de las arrugas de los estilos, los símbolos aparecen nue­
vamente y las imágenes toman y dan conciencia de una humana razón.
Para los espíritus innovadores, la preocupación de estar “á la page” (ser mo­
derno, el juicio del público. . .) representa un peligro mortal y nuestros pintores
de hoy lo saben, preocupándose sobre todo de transmitir un mensaje, sin impor­
tarles demasiado de la moda. Es así que algunos han llegado a una simbología
a menudo calificada de ingenua, como Peverelli, que agrandó desmesuradamente
sus “insectos”, explorando un sector que podría juzgarse peligroso, si no fuera
para él tan indispensable.
Surgen nuevos tótems, no ya para la plegaria ciega, sino para que el hombre re­
conozca todavía su rostro y goce del “máximo” de libertad que, desde ahora,
nuestros artistas proclaman.

�ROLAND GIGUERE

Pequeño Desastre de Familia

Encima del espejo, el retrato desgarrado del padre, con una mano posada sobre
los ojos de su hijo. En la ventana, la madre cuenta los días que la separan de las
hojas muertas. En el establo, la sangre corre a través de una gran cesta de mim­
bre, porque el pozo está seco y los recipientes de metal han sido requisados para
la conservación del agua potable. Uno se pregunta dónde hallar el pan, si las
cosas siguen así. El perro silba. Uno mira los senderos que se bifurcan, sabiendo
bien a qué osarios conducen. En la ventana, el vidrio más claro acaba de estallar:
el viento irrumpe en la casa y una nube orina su tinta por doquier. Ahora todo
ha terminado, podemos llorar tranquilos.

Un

Mundo

Blando

Hombres grandes gruesos gordos sangrientos
mujeres flacas finas dulces endebles
un poco hadas pero también muy llamas
hombres ranas
mujeres flojas
niños deshuesados
pirámides de harina
sangre perdida
piel muerta
hombres olas lisas sin espuma
mujeres algas en aguas estancadas
y bajo ese aglutinamiento de seres
un hombre reducido a su más mínima expresión
un hombre esencial
muere lentamente
con el pecho abierto con la boca cosida

���GHERASIM LUCA

El telón

El telón se levanta sobre una puerta-ventana detrás de la cual otro
telón, agitado por un viento ligero, oculta probablemente una pieza habi­
tada. Se diría que los primeros pliegues que se ondulan cobijan un labio,
un tobillo, un dedo que se escapa. Como una silueta o una sombra fu g itiva,
todo un am otinam iento de bosquejos, de bocas y de form as apenas pre­
sentes se lanza en pos de ellos.
Como ya he dicho, el telón da probablemente sobre una pieza habitada
que, en caso de estarlo, contiene un lecho cuya línea de viento agita la
cortina que oculta el lecho de un río en el que nadan hombres y m ujeres,
entre dos abrazos, hacia las fuentes m ism as de su amor.
T a n sólo remontando el curso mismo del am or, los enamorados pueden
m antener la loca esperanza de envenenar un día las fuentes, de ap artar
el lecho nupcial de las corrientes que lo arro jan fa talm en te al m ar y hacer
así desbordar en pleno posible sus aguas m últiples y reverberantes.
Los cuerpos nadan, se deslizan , se a lig eran , probándose como agentes
solubles en un medio ejem plar. Luego m ezclan las ca rta s del yo, aboliendo
de un solo golpe territorios y fronteras.
A isla d a s o agrupadas según las afinidades fugaces del a z a r, las partes
del cuerpo, m úsculos, garras o narices, tratan a su vez de comprometerse.
Es el cuarto de hora de lo que podría ser llam ado, no sin ironía, cultura
m eta física bajo las aguas prim ordiales, un pequeño ejercicio de respiración
a rtific ia l en el vacío; luego, un levantam iento m asivo de pesas como pom­
pas de jabón, prepara una próxim a levitación colectiva. Aunque invisible,
el Am o en Cuestión, es el único operador de ese rito y su sonrisa escondida,
brinda al inmenso esfu erzo que aún debe re a liz a r, la alegría de un niño
que juega invulnerable al borde del abism o. A idéntico título que M undo,
V id a es un axiom a que hay que derribar. El carro y la carne son e lástico s. . .
En cuanto al telón, no hace más que absorber y trasm itirnos como
un espejo de reflejos en relieve las imágenes sucesivas de un vacío fu g i­
tivo que los cuerpos no cesan de llenar.
De lo alto de uno de los surcos que el viento acaba de a b rir sobre la
sup erficie del terciopelo, se desprende ahora — Saturno en conjunción con
Venus— un hombro rodeado por un brazo, lanzado a la búsqueda de un
m uslo, el suyo. Una cadera se les une, una ca ricia los roza, se estrem ecen.
Prim ero en horizontales y en verticales, luego en oblicuas, cuerpos y m iem ­
bros desposan incansablem ente la form a concreta de su porvenir, sub stitu­
yen lo im previsible a los trayectos en potencia y lan zan fren te a nosotros un
proyecto inagotable y ausente; pues bajo el torrente, el agua tam bién se
enciende y sus gotas inflam ables d esliza n , tanto por los ojos de los n ad a­
dores como por los de los ahogados, el mismo pez fosforescente y ardoroso.

�Sigue la representación en tres dimensiones de un gesto "m ate m á tico "
suscitado por el alejam iento y la aproxim ación altern ativo s de las piernas
durante una carrera a pie, la del espacio variab le que se abre entre el b razo
y el busto de un bebedor durante un largo día de verano (una representa­
ción aparte para los zurdos) y la del diagram a que se teje entre los dedos
de una dactilóg rafa que escribe 45 palabras por minuto.
Evidentem ente, cada posición " c lá s ic a " del am or, enco ntrará en el
desvanecim iento de las form as que esa danza fan tasm a tra ta co nstan te­
mente de cap tar, su transposición fig urada sobre el telón..
Este hará ondear sus pabellones de prohibición alrededor de las g a r­
gantas y de las mordeduras que se reabsorben en la eternidad m ágica del
abrazo o que se desprenden bajo la fulgurante presión de un instante pro­
fano, y cada paso en la fuga de los gestos, deja una h uella im borrable sobre
la arena espacial que los cuerpos, en m area a lta , altam en te pasional, a rro ­
jan sobre las riberas cercanas.
La p an talla de terciopelo perm ite que el espacio se instale en ella ,
como para darle una oportunidad de desprenderse del peso temporal que
lo a p la sta ; no es otra cosa pues, que asiento visual y plástico de una m u l­
tiplicid ad de ausencias que, una vez evocadas, se desarrollan. Se pliega,
se estam pa, form a una especie de p untilla que ss mueve alrededor de un
seno, el cu al, al menor contacto, se rompe o se eclipsa detrás de un nuevo
bordado de tentaciones, de instantes y de ca tarata s.
Se retira y a va n za , es el centro de una especie de delirio de locomo­
ción y de aprehensión, todo lo que lo a traviesa ss arm o n iza, da form a a
lo que se precipita y aún a lo que se excluye rigurosam ente y los mil atavíos
de la m etam orfosis, aún negativa, lo e x cita n ; adora ser la tram pa ocasional
de las pequeñas nadas cotidianas del ser, sólo se envuelve de brum as y de
cera fund id a, levanta como un guante la estela de un cuerpo en m archa
entre la puerta y la ven tan a, se pone como un vestido la impresión digital
abandonada sobre las sábanas, sabe ver a través de un sim ple lente m arino
la obscuridad espectral de los colores del espectro; del sueño ha hecho un
caballero y del dormido un cab allo ; g racias a él somos la rueda de ese
nuevo medio de transporte en las selvas de nuestros gestos; hace aparente
la transp arencia de todo cuerpo en estado de sueño, de suspensión, de a s­
fix ia y de tran ce; el rozam iento de una piel, de una presencia, una cam isa
que cae, son acrisolados por él en su percepción m ism a, siempre fiel y a r­
diente, d iá fa n a , y, como siempre ha sido él el primero en saber tom ar del
natural el molde del aire y del vacío que se disputan nuestro aliento, d i­
solver, co ag ular, fija r lo vo lá til y v o la tiliz a r lo insoluble, aunque a prim era
vista tenga todas las ap arien cias de un decorado de teatro, el telón, gran
amo de lo hueco, es el teatro mismo del dram a, y sus m óviles, adm itidos
o no, nc son más que un espejism o aprehensible.

�Gianni Bertini:

El inagotable anfitriolo - 1957.

Jean-Jacques Lebei:

Cóndores - 1957.

�Nuevos fragmento de un
maltratado de pintura

Pintura: estado pasional del pintor ex­
presado.
Retomar contacto con las cosas.
Retorno al universo, cargado con todos los
conocimientos adquiridos y con nuestras
propias antenas.
Interpenetración recíproca pintor-naturaleza.
Tratar de penetrar el mundo por lo medios
sensitivos propios del pintor.
Importancia de esos medios.
•
El cuadro debe ser conducido hacia el re­
torno del pintor a un cierto campo pasional,
cuya fuente está a la vez en él y fuera de él.
•
El cuadro es el hogar entre el espejo ubica­
do en el interior del pintor y el pintor mismo
y juega al mismo tiempo el papel de un es
pejo en las relaciones objeto-pintor.
•

Todo preconcepto del cuadro tiene un ca­
rácter arbitrario, cuadro prefabricado. El
encuentro de Lautréamont, si se pintara,
constituiría una pérdida de espacio sensible.
•
El objeto se impone por su propio movi­
miento estructural.
Los objetos están tendidos hacia adelante
y toda representación de un objeto pertene­
ce al pasado y depende del hábito.
El objeto es sólo “devenir” y para captar
ese “devenir” y precipitarlo en el pasado
—acelerando su movimiento— intervienen
el poeta y el pintor.
Precipitar el “devenir” del objeto en el in­
terior de la solución “duración”.
Duración = ácido en el cual el objeto es

disuelto y, por consiguiente, invisible.
Si fuera posible aislar el instante, el objeto
no existiría.
El objeto es despedazado por su “devenir”.
•
Interdominación de los objetos.
La atracción que ejercen los unos sobre los
otros.
Su derramamiento en la atmósfera.
•

Punto focal de cada objeto.
•

El pintor se ha dejado impresionar por el
objeto que ha de pintar; es hora de dejarse
devorar por la manzana.
La mordedura del objeto.
El objeto no se desea. El pintor tampoco.
Es una copulación, una salpicadura.
He desplegado sobre mis rodillas esa gran
águila que abría con sus alas las grutas de
la montaña, y lentamente, en alta voz, la
he leído. El libro no entrega los objetos.
Leed los objetos; sólo ellos liberan la ima­
ginación, pues los libros son escritos por
otros. Si usted lee en la cama, señorita, lle­
ve siempre consigo un árbol de lectura.
•

El universo blando, inmóvil y chato ha de­
jado de vivir.
El mundo toma su nueva y verdadera con­
sistencia.
Yo opongo a las “estructuras blandas” el
objeto construido con agujas, con vidrio tri­
turado, con hojas cortantes, con cristal.
Una mano cortante, un corta-puñal.

�La cristalización mata al objeto, pero el
pintor vuelve a darle vida, su vida profunda.
Cuando el objeto se cristaliza, sus antenas
se hacen visibles y su yo es irradiado.
Radiolarios.
Rueda.
Cristalización: perfeccionamiento de un ob­
jeto por el tiempo.
Cristalización provocada: el super-perfeccionamiento de un objeto en su tiempo, es de­
cir, en un tiempo más propio a la vida in­
tensa de ese objeto.
Mi pintura es, pues, la contracción minera­
lizada del tiempo y la convulsión momentá­
nea de la materia.
•

El color: resultado de una elección, o más

bien, de un rechazo del objeto.
El color que nos es visible es el que el ob­
jeto rechaza. Su verdadero color es intenso,
síntesis de los colores que absorbe.
El pintor hace sensible ese rechazo del ob­
jeto, frente al color que la vista le adjudica.
•
Sobre la tierra todo crece y estalla a una
velocidad considerable.
La tierra es un fruto que no deja de es­
tallar.
Crecimiento del vegetal.
Crecimiento latente del mineral.
Velocidad vertiginosa y misterio que se des­
prende de esos crecimientos. La expresión
de una gran tormenta, da nacimiento a un
gran tormento en el pintor.
Tormenta física, pues aún aquél que la so­
porta, está en movimiento.
La tierra, tormenta caliente, obliga al tiempo
a producir, para cada objeto, su cristal.

Jacques Hérold: El catalizador - 1958.

�Roiand Giguére:
Obstáculo a la noche

1958.

�C. F. Reutersvaerd:

Hipódromo de arenques ahumados - 1958.

C. F. REUTERSVAERD

P o e ma
El caballo bostezaba sobre la banqueta del cochero
la joven pelirroja hacía sonar su campanilla
y la catedral iba a comprar pan
en una bella mañana del mes de marzo

P o e ma
De pronto la cómoda se echó a reir
y dió un paso hacia adelante
afuera llovía
Una tarde tiempo después
alguien halló en el cajón superior
un recorte amarillento de diario y
un cuello duro.

�Poema
Estamos frente a frente
a lo largo del día
y sin embargo nunca
nos hemos encontrado
Daito

Carbón azul sobre mi territorio en llamas, tú que navegas en mis
bajeles sanguíneos, he soñado que nos abrazábamos.
Tus ojos de alucinada lloraban una nube continua como el hilo de un
reloj de arena, tu vestido de papel de seda caía a tierra hecho trizas,
todo se reabsorbía bajo el vasto párpado de la magia.
Tu sexo murmuraba entre sus dientes.
Nos abrazábamos y el mundo temblaba
de arriba hacia abajo
tú que peinas mis sueños entre tus dedos
tú que inundas mi soledad
tú que succionas mi mirada hasta la médula
hasta el mercurio
hasta la semilla
acércate más
introdúcete en mi intimidad.
Te he perseguido sobre los techos de mi adolescencia
sobre mis acantilados en mis grutas
en Florencia por la mañana Ibiza en los mediodías
en Siracusa he aullado desesperadamente
a la Oreja de Dionisios
Amsterdam Venecia Delfos en lo noche humeante
cuántas ciudades he azotado
cuántos paisajes he arrojado al fuego y a la sangre
cuántos ríos he arruinado invirtiendo su lecho
buscando la menor traza de amor en tus ojos
Encarnación de la luz deshace tus sombras
empuña el Sol y muéstrate
desnuda
sagrada
majestuosa furia
Foro d’Ischia, 1957

�Bernard Schultze:

Dibujo - 1954

Horst-Egon K a lin o w sk i:

Germinación - 1957

�Enrique Zañartu:

Estudio - gouache - 1956.

LASSE SÓDERBERG

Vagabundo enfurecido
a Enrique Zañartu

Se pasea vestido de crustáceo, bajo la uña de una estrella.
¿Qué dice el sueño al vaso de leche paralizado?
Vagabundo enfurecido en el algodón de los pájaros.
¿Qué dice la bruma al torrente del espacio?
El azul de Nueva York,
el azul de las máquinas de escribir, de un ala arrugada, más miserable que un
[nervio,
el azul electrocutado descendiendo del volcán.
¿Qué dice ese azul de uña?
El hombre-insecto, clavado en su ímpetu, murmura sordamente
entre los equinoxios columpiantes a la altura de los fósiles,
entre los climas verdes perforados por el furor de su árbol de coral,
entre el cambio de plumas de las linternas y los grandes bruñidos del día,
hambriento como la paja
y súbitamente puntuado por el horizonte.

�PIZARRO
E s m e r a ld a 8 6 1

B u e n o s A ir e s

BONINO
M a ip ú 9 6 2

B u e n o s A ir e s
•

•

P r ó x im a m e n te :

SAKAI

M a rth a P eluffo
C lo rin d o T e s t a
I n a u g u r a c ió n : l 9 d e J u lio

BOA

3

A P A R E C E R A
EN

O C T U B R E

P R O X I M O

PHASES 5
A P A R E C E R A
EN

N O V I E M B R E

�30 pesos
C E S A T a lle r o s G rá fic o s S .R .L ., R iv a d a v ia 1159, B s. A s.

�</text>
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                  <text>Ejemplares 1 a 3 de la revista Boa, publicados entre 1958 y 1960.</text>
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                <text>Llinás, Julio&#13;
Jaguer, Edouard&#13;
Sanguineti, Edoardo&#13;
Rybak, Boris&#13;
Henein, Georges&#13;
Lacomblez, Jacques&#13;
Dangelo, Sergio&#13;
Giguere, Roland&#13;
Luca, Ghérasim&#13;
Hérold, Jacques&#13;
Lebel, Jean Jacques&#13;
Söderberg, Lasse</text>
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                    <text>�C uadernos in tern a cio n a les de d o c u m e n ta c ió n sobre la poesía y el arle de vangua?dia

N ° 3, B u en o s A ires, ju lio d e 1960
D ire c to r: JU L IO L L IN Á S

R edacción y A d m in is tra c ió n : C uba 3109 - B uenos A ires - A rg e n tin a

CORRESPONSALES:
A le m a n ia : K . O. G ó tz ; B élg ica : J. L ac o m b le z; C unada: R. Gig u é re ; D inam arca: S. C o ld in g ; E g ip to : G. H e n e in ; F rancia: E.
J a g u e r; Ita lia : E. B a j; M é jic o : M. G o e ritz ; P o lo n ia : J. B ogucky;
P ortugal: J. A. F ra n g a ; Suecia: I. G ustafson.

TEXTO S

REPRODUCCIONES

1.
6.
12.
17.
18.

P o rta d a : K a rl - O tto G ótz (A le m a n ia ), “ JY L ” , 1958
3. G ia n n i B e rtin i
4. C o rn e ille
5. Y asse T ab u c h i
O svaldo B orda
7. Ja c q u es L acom blez
9. J u a n L anglois
10. G ia n n i D ova
11. C ésar B aldaccini
13. E m il S chum acher
14. C h ristia n D ’O rgeix
15. L ucio D el Pezzo
16. Je rzy T chórzew ski
17. F re d T h ie le r
19. M a rian B ogusz
T y tu s D zieduszycki
22. R ó m u lo M acció
E n ric o Baj
23. K azuya Sakai
M artha Le u l ío
26. H an s P la tsch e k
27. H ans-M eyer P e te rs e n
28. A ldo P a p a re lla
29. C lo rin d o T esta
30. G uido B iasi
32. A ldo P a p a re lla
J u a n C arlos B adaraceo
33. V íc to r C hab
C o n tra ta p a : Ju a n L anglois, D ib u jo , 1960

20.
24.
27.
28.
29.
30.
31.

Ju lio L lin á s: La G ran M entira
E d o u a rd J a g u e r: La Faz D esconocida de la T ierra
José P ie rre : E l Ú ltim o C uadrado
O liv erio G irc n d o : P o rq u e m e cree su perro
G eorges Ile n e in : H e rm in ia
Y o le hablo
La b e n d ic ió n d e u n o vale tanto co m o la autopsia d e l otro
G h é rasim L ú ea : La L lave
Ja c q u es L acoir.blez: A W ifr e d o L a m
Je an -C laren ce L a m b e rt: S o lstic io d e V erano
R a ú l G. A g u irre : R e h é n
A lb e rto V an asco : E l in h a b ita n te verdadero
E d g ar B ayley: O tros verán e l m ar
M ilto n de L im a S ousa: E n procura d e rastro

R o d o lfo A lo n so : La calle es de todos
32. C arlos L a to rre : La in co n q u ista b le
33. A ldo P e lle g rin i: W o lfg a n g P aulen

Las versio n es al español de los tex to s d e E d o u a rd Jaguer, José
P ierre, G eorges H e n ein , G hérasim Lúea, Jacques L a c o m b le z, así
co m o la d e l texto titu la d o “L a b e n d ic ió n d e u n o vale tanto com o
la autopsia d e l o tro ”, son de J u lio L linás.
La d e l texto d e Jean C larence L a m b ert. es de H elen a G arro.
La d e l texto de M ilto n de L im a Sousa, d e R o d o lfo A lo n so .

_______________ ___
™

ESTA PUBLICARON HA SIDO

s fó

GENTILMENTE DONADA
Pnq
tfe jT V . Lu.

�FUN D ACIO N ES P IG A S
Buenos Aires - Argentina

LA

GRAN

JU LIO

LU N A S

MENTIRA

Q u e e l Sr. M alraux, en su re cien te jir a o fic ia l por S u d a m érica , h a y a “ d esc u b ier­
to ” la p in tu ra argen tin a y q u e ese h ech o h a y a sid o m o tiv o de r e g o c ijo en tre lo s
p an eg irista s in co n d icio n a les d e la n a c io n a lid a d p ictó rica , no p u ed e m en o s
q u e reiterar a n uestros o jo s, esa esp e c ie d e “in fa n tilism o s e n il” q u e c o n trib u y e
n o ta b lem en te a d eform ar la ó p tic a de a lg u n o s de n u estro s “o b serv a d o res”.
P arece ser en ton ces que, m erced al esp a ld a ra zo d e l “ ilu stre fra n cés”, “esa

p in tu r a q u e está a la va nguardia d e la plá stica su d am ericana, tie n e q u e aso­
m arse a l m u n d o , tie n e q u e ser m ostrada para q u e salga a d esafiar a la gran
crítica ” . . . ( 1)
D e ahora en a d ela n te, p u es, n u estro o b je tiv o p r in c ip a l re sid ir ía e n la co n ­
q u ista de esa vaca sagrada y p ro d ig io sa q ue (p ara en ten d ern o s o n o ) , lla m a ­
rem os “la gran cr ítica ” .
(P e ro ¿ con oce re a lm en te e l Sr. M alrau x “la p in tu ra a rg e n tin a ” ? ¿O será m ás
b ie n que, fren te a ciertas telas d eso rd en a d a m en te p erc ib id a s, lo q u e p ro d u jo
su sorpresa fu e sim p le m e n te e l n iv e l ap a ren te o re a l de las ten ta tiv a s? A u n ­
q ue, segu ram en te, nos eq u iv o ca m o s. F u e n ecesa rio q ue u n “ ilu stre fra n cés”
nos descub riera, a sí com o u n “ilu str e e sp a ñ o l” d escu b rió n u estro estu a rio y
com o varias “ilu stre s” em p resas n ortea m erica n a s “ d escu b ren ” d ia ria m e n te n u e s­
tro p e tr ó le o ).
U na vez m ás, n u estros an im osos p ro p u lso res a rtístico s c o n tr ib u y e n a fo m en ta r
esa p sico lo g ía d e n iñ a b o n ita , lig e r a m e n te m en o sca b a d a , in ju sta m e n te r e le ­
gada, p ero sie m p re d isp u esta a ser “ d escu b ierta ” p or a lg u n o d e esos p r ín c ip e s
leja n o s q ue son lo s a rtífic es de tod o fu lg o r en este m u n d o .
P ero a ten ció n señ ores, la “p in tu r a arg en tin a ” p u e d e lleg a r a ser d em a sia d o
seria com o para p erm itir se esos co q u eteo s p ro v in cia n o s, esas d esh o n ro sa s m a ­
n ife sta cio n es m asivas cu y o co lo r este ticista y c o lo n ia l c o n trib u y e a d ib u ja r la
d esolad ora v ersió n q u e d e n u estro p a isa je a rtístico se tie n e e n e l “e x tr a n je r o ” .
P o rq u e es p reciso d iv id ir la cu estió n en dos ca m p o s n ítid a m e n te sep arad os
en tre sí: e l d el va lo r p u ra m en te revela d o r de la ob ra de crea ció n , y e l d el
va lo r p u ram en te co m e rcia l de una p in tu r a co n “r e p u ta c ió n ”, p ro v en g a ésta de
la trayectoria m ás o m en os esforzad a o b rilla n te d e su au tor, o d e su filia c ió n
fo rm a l (o in fo r m a l) con la esté tica d e m oda.
Las crecien tes p o sib ilid a d e s co m e rcia les de n uestra p in tu r a de “v a n g u a rd ia ”
son la con secu en cia d e u n d esp ertar q ue tie n d e a g en era liza rse en tre cierto s
sectores “e v o lu c io n a d o s” de la alta b u rg u esía , p ero de u n d esp erta r esteticista
a u n n u evo co n ce p to d e lo d eco ra tivo . Y , p reciso es a d m itir lo , es éste u n
m érito b ien p obre.
S in p oner en tela de ju ic io e l “in te ré s” q ue d em u estra en n u estro m e d io cierto
p ú b lic o “ c u lto ” fren te a las d istin tas form as d e l “arte m o d e r n o ”, n i su p r o ­
p en sió n a frecu en tar lo s d iversos “se m in a rio s” o a sistir a “cu rso s” (q u e en
la m ayoría de los casos sólo p resen ta n b ru m o so s p a n o ra m a s d e l c o m p le jo p r o ­
b lem a d el arte a ctu al I, es im p e rio so señ alar q ue ta les m a n ifesta c io n e s co rres­
p o n d en ex c lu siv a m en te a l p la n o de la d iv u lg a ció n y q u e son a b u siv a m en te
acom p añad as p or d ud osas le y e s estética s d e p e r im id a v ig e n c ia , cu ya p r in c ip a l
virtu d con siste en gen erar e l esp e jism o d e la p o sib ilid a d d e l ju ic io . C uan do
(! )

ln diario “C larín”, 3-4-60.

1

�en re a lid a d , n in g ú n sistem a a n a lítico d el fen ó m e n o esté tico ha p erm itid o ja m á s
p en etra r m ás a llá de la ep id er m is d el cu ad ro, v a le decir, de sus a trib u to s
d ecorativos (co m p o sició n , co lor, e t c .) . P ero lo fu n d a m en ta l, la brasa la te n te
en lo m ás p ro fu n d o d e toda obra v erd ad era, su tran sfiguración p o é tic a y
m ítica , su esen cia o su “m en sa je”, sólo p u e d e ser p ercib id o m ed ia n te u n a
ero sió n co n sta n te d el esp ír itu , u na su p era ció n descarn ada, una ilu m in a c ió n
p rogresiva.
E stam os h a b itu a d o s a la frecu en cia cr ecien te con q u e un cú m u lo cu a n tio so
d e “p ro feso r es” fo m e n ta e l en g a ñ o d e ese p ró jim o b ien in ten cio n a d o que a c u d e
a sus p alab ras com o a una fu e n te, m ed ia n te la im p ro v isa ció n de sistem as d id á c ­
tico s q u e, en la m a yoría de lo s casos, no logran o cu lta r n i su p ro p ia in c u ltu r a
n i su p ro p ia in co m p r en sió n . N o se trata a q u í de fla g ela r la activid ad d e lo s
d iv u lg a d o res (q u e en cierto se n tid o p u e d e arrojar saldos p o sitiv o s) sin o d e
u n lla m a d o de alerta a su p ú b lic o in ca u to y a su p ro p ia in o cen cia .
C o tid ia n a m en te , a sistim o s a u n a carrera m er ca n tilista por p arte de n u e str o s
p in to re s, a u n a in co n d u cta d esen fren a d a q u e lo s lle v a a generar d iversos m é ­
tod os d e p rop a g a n d a , o a la a d o ra ció n in c o n d ic io n a l de u n “m arch a n d ”
ex ito so . D e ah í, a la m a n u fa ctu ra d e ob ras p u ra m en te retóricas, d estin ad as
a la sa tisfa cc ió n d e “cierta s e x ig e n c ia s” , ya sean éstas “lo q ue to d a v ía no se
h a h e c h o a q u í” o las q u e cifra n su p o d e r e n la re p u ta ció n m en os ru id o sa ,
p ero p ro b a b le m e n te m ás só lid a d e u n c o n ce p to g eo m e tr iza n te o parageom etriz a n te d el cu ad ro, no h a y m ás q ue u n p a so . D e a h í al so m etim ien to , n o
h a y m ás q u e u n paso.
(E s n ecesa rio — varios sín to m a s lo h a cen ev id e n te — fo rm u la r cierta s acla ra ­
cio n e s rela cio n a d a s co n n u estra p o sic ió n fr e n te a la p in tu r a “ g eo m é tr ica ” .
A lg u n a s in te rp re ta c io n es ap resuradas o ten d e n c io sa s d e esa p o sició n ( 2) — en
la m ay o ría d e lo s casos a n im a d a s p o r u n d eseo c o n fu sio n ista — p reten d en
ad ju d ica rn o s fren te a e lla u n a a b erran te e in d iscr im in a d a co m b a tiv id a d , cu an ­
d o en re a lid a d , n u estra a ctitu d es p e r fe c ta m e n te d iscrim in a to ria y se basa
sob re e l m ism o re ch a zo q ue nos lle v a , p o r e je m p lo , a d en u n cia r e l lib e r tin a je
“in fo r m a l”, o tod a su b stitu c ió n d e la aven tura cread ora p or la m era rep o stería ,

( 2) E n lo q u e a in te rp re ta c io n e s se re fie re , en u n texto b ilin g ü e que sirv iera de p ró lo g o a l
docu m en to titu la d o : “P IN T U R A A R G E N T IN A ”, el D ire c to r d el M useo de A rte M o d e rn o
de B uenos A ires, D r. R afael S q u irru , m en cio n a al “gru p o P hases”, que capitanea el crítico
L lin á s, con los o jo s p u e sto s en una E uro p a re fin a d a ”.
A l respecto, y sin c u estio n ar la b u e n a v o lu n ta d d el p refacista, consideram os n ecesario fo r­
m u la r c iertas p re c isio n e s:
19) S ería d ifíc il a sim ila r n u e stra activ id a d a n in g ú n tip o de “ crítica de arte ” , salvo q u e se
d isim u le n m e d ia n te u n n o ta b le p a n ta lla z o de d istrac ció n tan to n u estras c o n sid eracio n es so b re
la a rb itra rie d a d d el ju ic io com o n u e stras severas o b jecio n es fren te a la activ id ad c o n sid e ­
ra b le m e n te n u la de los “ c rítico s”.
29) E l D r. S q u irru p a rec e h a b e r c o n sid era d o o p o rtu n o in c o rp o ra r la term in o lo g ía c a s tre n se
a su m e d u la r d e fin ic ió n d el M o v im ie n to P hases. P re sc in d ie n d o de ese recurso a u n o rd e n d e
cosas d ifíc ilm e n te c o n cilia b le con el tem a tra ta d o , es im p e rio so señ alar que P H A SE S es u n
m o v im ien to intern a cio n a l, cuyas a ctiv id a d es se c en traliza n en la ciudad de P a rís ; q u e esas
a ctiv id a d es son d irig id a s p o r el p o e ta E d o u a rd Ja g u e r, y que las p u b lic a cio n es q u e c o n é l
se id e n tific a n so n : “ P h a se s” ( P a r í s ) ; “ E d d a ” (B ru s e la s ); “ II G esto” (M ilán ) y “ B o a”
(B u e n o s A ire s).
39) E n lo que se re fie re a la d e fin ició n p ro p ia m e n te dicha de las actividades de “ B o a” , n o
se nos hace aco n sejab le n in g ú n tip o de transigencia.
¿E so s “ ojos p u esto s e n u n a E u ro p a re fin a d a ” son los n u e stro s o los de q u ie n c o n fu n d e la
a v e n tu ra , el riesgo y la d ig n id a d con u n a m eliflu a gam a de “exquisitas se n sib ilid a d e s” c o n ­
v e rtid a s en panacea de salón o en p o d e ro sas piezas com erciales?
E s b ie n e v id e n te que sólo u n a m ira d a su p e rficial sobre n u e stras actividades p u e d e d a r p o r
re su lta d o esa fó rm u la irris o ria , afincada en una p ro fu n d a in co m p ren sió n . E l p a re n te sc o d e l
“ re fin a m ie n to ” in c rim in a d o , con la re tó ric a que “ B oa” h a denu n ciad o desde el p rim e r m o ­
m en to , es flag ra n te . Y p re te n d e r d e fin ir la a d m irab le y peligrosa activ id ad in v e s tig a d o ra
de los p in to re s de “ P h ases” m e d ia n te una g enérica y a p resu ra d a alusión al m ito b u rg u é s d e l
“re fin a m ie n to e u ro p e o ”, re su lta in g en u o y sintom ático. N uestros ojos están p u e sto s e n el
m u n d o , en u n m u n d o sin fro n te ra s cuyo destin o es el n u e stro . U n m u n d o en ferm o d e c in is­
m o y de dem encia, q u e nos pasea p o r las diversas “ grutas de la m u erte ” de la g u e rra fría
y de la d e stru cc ió n . N uestros ojos están puestos en las p o sib ilid a d es de rechazo y de d e n u n c ia
q u e sólo vem os en carn ad as en la P oesía.
N u estro s ojo s están puestos en la L ib e rtad .

�G ianni Bertini (Ita lia ), Pintura, 1955 (Colección Schettini-M ilán)

p ro v en g a ésta d el com p ás o d e la cu ch ara de argam asa. E s im p e rio so situ a r
e l p rob lem a en dos esta d io s d ife re n tes: el d e n u estra d isen sió n con resp ecto
a u n co n ce p to “co n stru ctiv ista ” d el cu ad ro, a d m itie n d o e l gran in terés q ue
o frece la obra d e verd ad eros cread ores com o F ern á n d ez M uro, O cain p o y H lito ,
y e l de n uestro re ch azo fre n te al d eco ra tiv ism o re la m id o y gra tu ito de la retó ­
rica geom étrica. E n co n secu en cia , la p resen te m en ció n , de n in g u n a m anera
atañe a esos tres p in to re s n i a a q u e llo s otros p o co s, cu y o tra b a jo es e l fru to
de una co n fro n ta ció n con stan te en tre su u n iv erso p síq u ic o y em o tiv o y las
p o sib ilid a d e s exp resiv a s de u na g eo m e tr iza c ió n q u e h o n r a n ).
Es hora ya de a d m itir q ue, a esas grandes co n q u ista s q ue ja lo n a n la tra y ecto ria
d el arte d esd e p r in c ip io s de siglo b asta la fec h a , la “p in tu r a a rg en tin a ” no lia
co n trib u id o en lo m ás m ín im o . E l a n á lisis de las causas a las cu a les p o d ría
ob ed ecer este h ech o , es d el d o m in io de so c ió lo g o s y p sicó lo g o s. P ero el h ech o
en sí, es in n e g a b le. T an in n e g a b le com o lo es, p o r e je m p lo , e l p a p e l d esc o ­
lla n te q ue h a d esem p eñ a d o en esas m ism a s co n q u ista s (so b re to d o en los ú l­
tim o s añ os) la p in tu ra n orteam erican a .
La p reten sió n de re iv in d ica r u n iv e rsa lm e n te lo s su p u esto s v a lo res d e n uestra
p in tu ra, ¿no sería m ás b ien un sín to m a de cla u d ic a c ió n fren te a la gran
e m p r e s a ? ¿O es q u e en n u estro e n fo q u e d el arte, p u ra m en te e ste tic ista y

�CorneiIle (Holanda), Oleo, 1957

artesanal, tratarem os d e u b ica rn o s e n a lg ú n p u esto d esco lla n te d en tro d e lo
su b a ltern o , con la buena aplicación p o r estandarte? ¿ N o p reten d erem o s acaso
el m o n o p o lio d el b u en g u sto ?
F ren te a lo s la cera n tes p ro b lem a s q u e se p la n tea n al arte en n u estro s d ía s,
¿ q u é sig n ifica d o p o d ría ten er ese en fre n ta m ien to m asivo con “la gran c r ític a ” ?
E n d e fin itiv a , ¿n o será acaso m ás im p o r ta n te abocarse a u n a elevación d e l n iv e l,
a u n a co m p re n sió n p ro fu n d a y tra scen d en te de lo que, en p len o añ o 1960,
d eb e sig n ifica r la a ctiv id a d de u n p in to r o de u n p oeta ?
M ás im p o rta n te q ue e l a n á lisis d estin a d o a d iscrim in ar si e x iste o n o u n a
p resu n ta “p in tu r a r io p la te n se ” m ed ia n te la co n fro n ta ció n de gam as de c o lo r
y su r e la c ió n con la lu z de este sector d el co n tin e n te, sería, a n u estro s o jo s,
la p u esta en m arch a de u n se n tim ie n to p ro fu n d o d el m o m en to a ctu a l y d e
u n m eca n ism o crea d o r q ue lo exp resara sin tra icio n es, in d e p e n d ie n te m e n te
d e la s m íseras co n q u ista s q ue co n d icio n a n e im p la n ta n u n a “ q u im era d e l
é x ito ” . U n a p a r tic ip a c ió n activa en la co rrien te central d el arte a ctu a l, d eb e
estar avalad a no p or la b r illa n te a sim ila c ió n de lo que se h a h ech o ayer, sin o
p o r u n a entrega apasionada a esa p ro d ig io sa aventura d el p siq u ism o crea d o r,
m e d ia n te u n le n g u a je sin fro n tera s q ue co n v u lsio n e y trastru eq u e lo s v a lo r e s
le ta le s de este p la n e ta q u e lla m a m o s T ierra.
4

�Yasse T a b u c h i (Japón),
Pintura, 1 9 5 9, Foto Yves
Hervochon.

Osvaldo Borda (A rg en ti­
n a). Oleo, 1959.

5

�LA FAZ DESCONOCIDA DE LA TIERRA
EDOUARD

JAGUER

“H ablad

del

cielo

el

cielo

se

vacía”

P aul E luarb

T o d o c o rría h acia el d e so rd en y hacia la p ro v o c ac ió n , d u ­
ra n te el tie m p o en que d u ró el e sc án d a lo : la N a tu ralez a
—d e q u ie n se dice sin em bargo, q u e tie n e h o r r o r del va­
cío— se o b stin ab a en cercar este v a lle d e lág rim a s con
u n a fran ja de a p arien c ias d iversas según las estaciones,
p e ro en todo caso, m ás ap ta q u e c u a lq u ie r o tro elem ento
p a ra d a r la im p re sió n de ese vacío q u e e l h o m b re b ie n
n acido detesta con m ás fu erza to d av ía que la N a tu ralez a ,
su m ad ra stra . D e tie m p o en tie m p o , alg ú n fu lg o r m ezq u in o
y p a rp a d e a n te , señ alab a esa ineficaz y d e te stab le vastedad,
p e ro el p o d e r le n ific a n te d e los p á b ilo s, rá p id a y con­
g ru e n te m e n te a d v ertid o s, n o m b ra d o s e invocados, se h a­
b ía d e b ilita d o v elo zm en te a n te los o jo s e n ro je c id o s de
los h o m b res de o b se rv ato rio . Y com o p o r o tra p a rte , todo
p a re c ía a n d a r m uy b ie n en este m e jo r de los m u n d o s en
el que los sabios, p a ra c o n v e rtirse en leg ió n , sólo d e b ía n
a d m itir que para ellos, n a d a q u e d ab a p o r d e sc u b rir, h a b ía
llegado la h o ra de c o ro n a r la o b ra e m p re n d id a p o r m edio
d el gran salto, colm ando así la in m en sa lag u n a y dando
al ser h u m a n o el p len o d o m in io de ese in te rm in a b le m a r­
gen de n a d a, de ese ú ltim o feu d o de u n in fin ito in so p o r­
ta b le . ..
H u b o m ú ltip le s ensayos, o tro s tan to s a b o rto s y una m ala
v o lu n ta d e v id e n te p o r p a rte d e a lgunos re ta rd a d o s p e n sa ­
tivos q u e p re te n d ía n “quedarse en la tierra, q u e es tan
lin d a ”, en salzan d o con u n a in sisten c ia de m al gusto sus
“m iste rio s d e P arís” y o tro s lu g ares. P e ro fin alm en te, los
c réd ito s in d isp en sab le s fu e ro n aco rd ad o s sim u ltá n ea m e n te
u n poco en to d as p a rte s : b asta se llegó a a n u n c ia r que
“G hana la n z a ría u n sa télite a rtific ia l en 1970” y todo volvió
al o rd e n — o m ás b ien , fué el vacío q u ie n hizo su e n trad a
solem ne en esa c a p ita l d e l o rd e n : la C iencia— e n el
preciso in sta n te en que u n co m p lejo p ro y e c til, p u e sto en
m ov im ien to p o r el genio in v en tiv o d e l hom o sapiens,
a b an d o n a b a la ó rb ita te rre s tre p a ra e n tra r en la zona de
atra cc ió n de su p rim e ra etap a — Selene— e n esa c arre ra
g ran d io sa a trav é s del vacío. D e la b a rq u illa de la as­
tro n av e , com o u n signo d e ap ac ig u a m ie n to y una prom esa
a los testigos e v en tu ales, se d e sp ren d ió u n trap o e sc a rla ta ;
según se a n u n ció , ese em blem a h a b ía sido som etido a un
tratam ien to especial q u e le p e rm itiría re sistir el in sid io so
tra b a jo de los siglos y, en consecuencia, p e rm a n e c e r in tacto
h asta la llegada d e l p rim e r e x p lo ra d o r lu n a r. E n re a lid a d ,
ese m ism o e sta n d a rte h a b ía su frid o ya d iversas trib u la c io ­
nes y d e te rio ro s : esp e cialm en te en 1956, en B u d a p est, rodan to so b re la san gre y el p o l v o .. . E n 1959, su n u e v a caí­
da — esta vez so b re la L u n a — sellaba la tra ic ió n d e fin itiv a
d el id ea l socialista p o r p a rte de a q u ello s m ism os que
p re te n d ía n re te n e r su m o n o p o lio . E n sus so b e rb io s la b o ­
ra to rio s, los sabios am erican o s p o d ía n fro ta rse las m an o s:
u n a vez m ás, los b o lch e v iq u es no h a b ía n c o m p re n d id o .
P e ro los sabios am e ric a n o s estab an c o n stern a d o s, p o rq u e
ellos tam poco h a b ía n co m p re n d id o .

6

E n cuanto a n o so tro s, ¿ q u é m ás p e d ir? ¿ N o estam os acaso
ta n a d e la n ta d o s? D esde hace a lgunos m eses, to d o s p o d em o s
p e rm itirn o s el lu jo de a g reg a r u n a n u e v a v iñ eta a n u e stro
á lb u m d e im ág en es m e n ta le s; d e a h o ra en a d elan te , sa b re ­
m os a q u é a te n e rn o s con el espacio, p oseem os la ficha
a n tro p o m é tric a — valga la e x p resió n — de la faz desco n o ­
cida de n u e stro satélite. ¿ Q u ié n c an tará la lu m in o sa fa n ­
tasía, la sed in sa ciab le de nu ev o s h o riz o n te s q u e a n im a a
n u e stro s sa b io s? ¡Y con qué n eg ra in g ra titu d n o s a tre v e ­
m os a p a g ar a esos in tré p id o s d e v o rad o re s d e l espacio p o r
in te rp ó sito s m o n o s! ¿Q u é se p u e d e d e c ir? ¡H e a q u í que
esos p re te n d id o s re v o lu c io n a rio s, esos p o etas lib e rta rio s,
se m u e stra n re ac io s a la in c o rp o ra c ió n de u n a n u e v a c u e r­
da a su lira ! (y e n v e rd a d , el g ran c írc u lo de la fam ilia
h u m an a n o p a rec e a p re su ra rse m u ch o a a p la u d ir las p ro e ­
zas del cohete p ro d ig io so y de su escolta d e calabazas m o­
v e d iz a s ...) M ás im p e rtin e n te s to d av ía , lo s p in to re s se
b u rla n de ese in e stim a b le p ro g re s o ; ay er a ú n , en p len o si­
glo d el au to m ó v il y d el av ió n a reacció n , la m ás b e lla
c o n q u ista d e l h o m b re seguía siendo el cab allo . D e ahora
en adelante, será el V acío.
V olvam os a la T ie rra . N o es q u e c o n sid ere m o s e l d o m in io
de la c rea ció n a rtístic a com o esp e cialm en te p iv ile g ia d o .
P o r el c o n tra rio , h o y m ás q u e n u n ca, lo q u e d e b e a to rm e n ­
ta r al p o e ta y al p in to r, es la p re o c u p a c ió n d e e x p e rim e n ­
tar e n div erso s e stad io s la re a c c ió n de lo im a g in a rio q u e
d e sc u b re , so b re la p en o sa re a lid a d , q u e fue sú b itam e n te
e nsanchada a las p ro p o rc io n e s de u n cosm os de b a za r. Lo
q u e vale a n u e stro s ojo s n o es ta n sólo la v ib ra c ió n de
tal o cual c o lo r en el cam po d e l c u ad ro , n i su p o d e r de
rev elac ió n p ro p ia (p u e sto q u e c ie rto s co lo res de M iró o
de M atta tu v ie ro n esa c ara cte rística ) n i tam p o co la m a­
n e ra b a rro c a e n q u e se p ro p a g a u n a “ e m u lsió n ” a través
de ese espacio (n o hace m u ch o q u e C lau d e G eorges, D ova,
V iseux, h ic ie ro n m a ra v illa s e n ese s e n tid o ). Lo q u e cuenta
p a ra n o so tro s de ah o ra e n a d elan te , es el p o d e r d e corro­
sió n q u e el fan tasm a d iso lv en te d e la im ag en , opo nga al
m u ro opaco de u n a re a lid a d u n ifo rm e . P o rq u e la m eta
so b e ran a , la m is ió n ese n cial de la e x p erien c ia p ictó rica ,
ha v a ria d o c o n sid e ra b le m e n te y h asta ha cam biado de
signo desd e la in su rre c c ió n ro m án tica (p e ro , ¿ q u é h a b ría
p e n sa d o L ic h te n b e rg de esos e n ja m b re s de p ro y e ctile s a
los cu ales n o les falta n ad a m ás que la ra zó n de s e r ? ) .
T an to los esp e ctad o re s com o los creadores, estim an a m e ­
n u d o p re fe rib le ig n o ra r ese vuelco decisivo de las re la c io ­
nes e n tre la fu n c ió n (social, decorativa, e tc .), q u e p o r
ru tin a se asigna todavía a la o b ra de arte y su c rític a
situ ac ió n re a l, en u n e q u ilib rio p re ca rio e n tre el espacio
fo rm al tra d ic io n a l y u n espacio re v o lu c io n a rio de filia c ió n
o n íric a en el cu al la re cre ac ió n de la re a lid a d p ro c e d e de
u n m o v im ien to d ialéctico , en el que c o n te m p la c ió n y
acción ( “ co n te m p la cc ió n ” d iría M atta) fo rm an la cresta de
una m ism a ola, ya q u e el e sp ectad o r p u e d e a su vez con-

�Jacques Lacomblez (Bélgica),
cosecha", Oleo, 1958

La gran

v e rtirse en c rea d o r, m e d ia n te la in fin id a d de in te rp re ta ­
ciones q u e lo so lic ita n — a ú n cu an d o , id ea lm e n te , esas
in te rp re ta c io n e s n o lo a rra s tre n a l su ntuoso n a u fra g io de
las n o cio n es o rd in a ria s.
A sí p u es, p a ra el p in to r, no se tra ta ya de c o m p lacer el
ojo m e d ia n te u n “ sa b e r h a c e r” fu e ra d e te m p o ra d a y m e­
nos a ú n de c o m e n ta r se rv ilm e n te u n aco n tec im ie n to o u n a
situación d a d a d e la re a lid a d e x te rio r. Id e n tific á n d o se í n ­
teg ra m e n te c o n el p o e ta , será e n lo sucesivo ta m b ié n él,
“ a q u el q u e in sp ira ” . Es fá cilm e n te c o n ce b ib le qué sensible
in stru m e n to p o d ía y p u e d e a p o rta r to d av ía a la in s ta u ra ­
ció n d e esa poesía recíproca la e x p lo ra ció n de los nuev o s
“ espacios a b strac to s”, d e B ry e n a B e rtin i, de P a a le n a K .
0 . G otz, de H u ltb e rg a R e u te rsw á rd y a D u p re y ; ese
in stru m e n to es el ú n ic o q u e p o d e m o s re te n e r to d av ía con
toda lib erta d , m ie n tra s q u e p o r encim a de n o so tro s, consu­
m an d o ju n to s u n a tra ic ió n in ic ia d a se p a ra d a m e n te, p o líti­
cos y físicos se a p re su ra n a d e sm an tela r lo que a ú n q u e ­

daba en p ie de la R e v o lu c ió n y de la ciencia. D u ra n te la
ocu p ació n , u n o de m is v iejo s am igos a co stu m b rab a a h a c e r
esta p re g u n ta : ¿ e x iste n to d av ía cruces q u e n o sean gam ad a s?
A c tu alm en te, te n d ría m o s d erech o a p re g u n ta r:
¿ e x iste n to d av ía b a n d e ra s q u e sean ro ja s ? E l h o m b re ,
ta l cual lo con ceb im o s e n n u e stro s días, n o tie n e p o r
c ie rto g ra n p o sib ilid a d d e sa lir in d e m n e d e se m e ja n te
ju eg o de in g e n u o s ; p e ro e sforcém onos p o r lo m en o s p o r
c o n se rv a r in ta c ta esa p o sib ilid a d , sim u ltá n e a m e n te e n ca r­
n a d a e n a lgunos p o em as, e n a lgunos c u ad ro s, re aliz a d o s e n
d ife re n te s p u n to s d e ese globo q u e se nos q u ie re h a ce r
v e r com o a n tic u a d o : in m a te ria l, p e ro lig a d a e stre c h a m e n te
a la m a te ria lid a d d e l m u n d o en q u e v iv im o s; irre d u c tib le ,
p e ro re d u c ie n d o a la frá g il v e rd a d d e l e nigm a las con­
tra d ic c io n e s m e jo r e s ta b le c id a s ... E l p o e m a , hoy m ás q u e
n u n ca, exige ser “escrito sobre una bandera en llam as” ( x) .

(! )

T ítu lo d e u n lib ro d e p o em a s d e A c h ille C havée.

7

�C uando son los “ a rtista s” q u ien es g rita n “ ¡al lo c o !” , no
tie n e n n in g u n a p o sib ilid a d d e ser escuchados. Y sin em ­
b a r g o .. . ¿D e qué lad o están situadas la v o lu n ta d , la lu c i­
dez, la au d acia, a lo larg o de estos ú ltim o s tre in ta añ o s:
d e l lad o de R en e M ag ritte que, h acia 1930, p in tó “ casca­
b eles ro sa d o s” a p are n te m en te ab su rd o s sobre u n cielo
p ro fética m en te “ e n jiro n e s ”, d ando así a los astutos la
o p o rtu n id a d de em belesarse, o d e l lad o d el P ro fe so r
K h lo v sk i, astró n o m o soviético, con cuyo re c ie n te descu­
b rim ie n to , u n siglo de m a te ria lism o re v o lu c io n a rio d e­
sem boca e n esta e n o rm e n e g ac ió n : P h o b o s y Dei'm os, las
dos lu n as de M arte, e l p lan e ta ro jo ( ! ) , n o se rían m ás
q u e satélites a rtificiale s —p e rfe c ta m en te huecos— la n z a ­
dos, según se afirm a, hace m illo n es de años, p o r sabios
m arcian o s d otados de pro d ig io so s cono cim ien to s b alístico s?
L acerado p o r los conos de los p ro y e ctile s, el cielo de los
h o m b res q u e se asem eja a la tie rra de los h o m b res com o
dos gotas de a g u a rd ie n te , se venga in flig ien d o a lo s fu tu ro s
sim posios a stronóm icos el enigm a grotesco de los dos
cascabeles m etálicos p e rd id o s en la n o ch e de los tiem pos,
no h a b ie n d o h a lla d o a q u í m ás q u e u n a im agen y u n eco:
u n a im agen q u e guarda intacto s, al cabo de tre in ta años,
su p o te n c ia l de sorpresa y su v a lo r e m o c io n al; u n eco
m isera b le de lo que fue c ie rta esperanza en la q u e las
n o cio n es d e ciencia, de p oesía y de re v o lu c ió n , estaban
asociadas todavía en una p e rsp ec tiv a ú n i c a .. .

C uando los so ñ ad o res hom ologados, vale d e cir, los poetas,
los p in to re s, g rita n “ ¡a l lo c o !”, no tie n e n n in g u n a p o si­
b ilid a d de ser creídos. Y sin em bargo, ¿ se d eb e acaso a
su m alsan a in te rv en c ió n , el q u e la ciencia haya d e ja d o de
lad o sus o b jetiv o s in m e d iato s (q u e c o n sisten e n aseg u rar
u n a vida m en o s p re c a ria p a ra la especie h u m an a , m enos
p re c a ria y n o falsam ente acolchada de p a n ta lla s de te le ­
v is ió n ), p a ra cabalgar p o r esas exten sio n es galácticas
desd e hace tan to tie m p o d e se rta d as p o r la gracia m ito ló ­
gica? ¿ E s p o sib le a ú n u sa r sin irris ió n la p a la b ra “p ro ­
greso” p a ra c alific ar u n m o v im ien to q u e se niega a sí
m ism o, re tra sa n d o in d e fin id a m e n te las c o nquistas p o sib les
e n p ro v e ch o de in ú tile s y d isp en d io so s extravíos, fu en tes
d e u n a p u ja e n la cual lo s ad v ersa rio s de ayer, en el
m arco de u n a así lla m ad a “ coexistencia p acífica” agotarán
sus fuerzas, com o lo h ic ie ro n en la “b e lla época” de la
c arre ra h acia el átom o y d e la “ g u e rra fría ” ? ¿O , p o r el
c o n tra rio , es n ecesario estig m atizar, d e n u n c ia r d e sp iad a­
dam ente ese p re te n d id o p ro g reso com o la p e o r tra ic ió n
q u e la h isto ria h u m an a haya re g istra d o ?

N o veo q u ié n sino los po e ta s y los p in to re s p o d ría n con­
v e rtirse e n los a rtífice s d e esa d e n u n cia, p u e s si b ie n la
cu estió n se im p o n e a todo h o m b re , golpea con m ayor
agudeza a aq u ello s que, p a ra d e sc u b rir y de sc ifra r, sólo
c u en tan con u n a h e rra m ie n ta e sp iritu a l. ¿ D e qué lado
d e b en a lin e a rse ? N u e stra elecció n es ya conocida y es a
p a r tir de ella q u e hay q u e b u sc a r la s in cid e n cias precisas
q u e esa nueva situ ació n p u e d e y d e b e te n e r so b re la crea­
ción artística.

T o d o p arece in d ic a r q u e la tare a m ás u rg e n te co n siste en
a ctiv ar la a p a ric ió n de u n contra-delirio (e n el sentido
e n q u e se lev a n ta u n contra-fuego p a ra salvar el bosq u e
d e l in ce n d io q u e se e x tie n d e ). P e ro es p re ciso e n te n d e rs e :
h a y q u ien es sim u la n el d e lirio en p ro v ech o de los m ás
d udosos im p e rativ o s com erciales, cuando n o p o n e n sus
rú b ric a s coléricas o sus m o n to n e s co p ro m ó rfico s al servicio
d e la p e o r re ac ció n p o lítica . Los años tra n sc u rrid o s e n tre
1945 y 1960 fu e ro n , p a ra la vida in te le c tu a l e n g e n era l y
p a ra el a rte d e v a n g u ard ia e n especial, años de crisis.
P e ro de n in g u n a m an e ra a esa crisis c o rre sp o n d ió u n
d e te n im ie n to e n las técnicas d e l d e sc u b rim ien to artístico.
P o r e l c o n tra rio : en sus com ienzos, esa crisis pro v o ca y
fav o rece la irru p c ió n de nuevas fó rm u la s de creación, fór­

8

m u las que en fu n ció n de su n o v ed ad , de su aspecto in é d ito
q u e tra sto rn a todas las convenciones ó pticas p re v ia m e n te
ad m itid as, se m u estra n g e n era lm e n te capaces de b a starse a
sí m ism as, m ás allá de toda p re o cu p a ció n estética o m o ra l.
Lo m ism o sucedió a p rin c ip io s de siglo con el fauvism o, en
el cual la exaltació n d el co lo r a trav és de lo que e n to n ­
ces p a rec ía u n paro x ism o , hacía o lv id a r o p e rd o n a r la
to ta l carencia im a g in ativ a que c aracterizab a a esa escuela.
N o o b stan te, toda re b e lió n e n el p lan o de los m edios que
carezca de p o d e r im a g in ativ o , re su lta incapaz de tra n s­
fo rm arse en re v o lu c ió n v e rd a d e ra y d eg en era rá p id a m e n te
en sistem a. A cabam os de asistir a u n fenóm eno sem ejante
con la eclosión, el c rec im ien to , la in fla ció n y, fin alm en te,
la h ip e rtro fia y el disecam ien to en u n nuevo form alism o
de las investigaciones cuya am algam a fué calificada con
diversos n o m b re s: “ a rte o tro ”, “in fo rm a lism o ” o “ tachism o” . A la distan cia, esas ten ta tiv a s a p arecen ta n in d ig e n tes
com o el fauvism o con re la c ió n a las facu ltad es de e x alta ­
ción po é tic a d e l p e n sa m ien to y de la in v estig ació n de
te rrito rio s p síq u ico s to d av ía nuevos. P u e d e n establecerse
aun otras co m p a rac io n es: e n lo s fauves, se tra ta b a al p rin ­
cipio de una reacció n c o n tra las ten d e n cia s lla m ad a s “l i ­
te ra ria s” o “ m ísticas” d e l sim b o lism o y d el g ru p o de PontA ven (no digo q u e esa re la ció n fuese fo rzo sam e n te cons­
cien te) . E n los in fo rm a les, de u n a reacció n c o n tra el ca­
rá c te r “lite ra rio ” de la im a g e n su rre alista, o “fo rm a lista ”
de la a b stracció n c o n stru ctiv ista. (E ste ú ltim o re p ro c h e ,
es necesario p re c isa rlo , p a rec e m e jo r fu n d a d o , y n u e stro
am igo José P ie rre expresa p o r o tra p a rte la desconfianza
q u e se p u e d e lle g a r a e x p e rim e n ta r fre n te a c ie rto re to rn o
ofensivo de lo q u e se ha convenido en lla m a r “ la a bstracción
fría ” ) . Sin em bargo, los fauves no h ic ie ro n m ás q u e re to ­
m a r y ex acerb ar las c o nquistas fo rm ales d e l im p re sio n ism o ,
y los “ tach istas” (p o r lo m en o s los de la segunda o la ),
sólo to m a ro n , a p artán d o la s d e su m eta de re v elac ió n p sí­
quica y poética las co n q u istas d el a u to m atism o explo tad o
p o r el su rrealism o y ciertos crea d o res d e la a b stracció n
líric a (H a rtu n g , W ols, B ryen, S ch n eid er, Soulages, Jo rn ,
C o rn e ille y los p in to re s de “ C o b ra” en E u ro p a ; G orky,
P o llo ck , S till, R io p elle, de K o o n in g , en A m é ric a ). T a m ­
b ié n a h í la d esviación es fla g ra n te : u n m ed io re v o lu c io n a ­
rio p o r excelencia e n tan to q u e ta l, el a u to m a tism o , se ve
desviado p o r su u tiliz a c ió n com o fin en sí, sistem a fo rm al
c erra d o a toda v e le id ad de in te rp re ta c ió n p o é tic a, d e in ­
terc am b io con el e sp ectad o r, p o rq u e esas m anchas, esos
charcos o esas ráfagas de c o lo r no e stán en n in g ú n m o m en ­
to puestas e n situ a ció n y n o d eb en su b rillo e v en tu al n i a
u n a fru ctu o sa in te rio riz a c ió n (com o con W ols, G orky,
B ry e n o D ax) n i a la e x p resió n de u n a a u té n tic a “fu ria
d e v iv ir” (P o llo c k , c iertas telas de H ans H o ffm an n , las
p rim e ra s de R io p e lle ) .

P e lig ro sa m e n te z am arread o e n tre los fastos apacig u an tes
del re c u e rd o y los señuelos de la a n tic ip a ció n , el h o m b re
actu al escapa a esa evidencia (¿ p e ro la ev id en cia es acaso
o tra cosa que u n disfraz m ás engañoso que los o tro s en
el b a ile d e lo in co g n o scib le? ) : lo im a g in ario es la re a ­
lid a d q u e p erm a n ece fre n te a n o so tro s y sobrepasa am ­
p lia m e n te toda m o ra le ja novelesca resp ecto a los vehículos
cinco, diez o x . . . veces m ás rá p id o s q u e el sonido o que
la luz. E l p o e ta , escrib a o p in te , es actu alm en te a q u el
q u e no le bu sca cinco p ies al gato, a q u el q u e c rista liz a
el tie m p o y el espacio en im ágenes cuyo abso lu to sólo
p u e d e ser valuado al m arg e n de toda m ed id a ra cio n al, a la
lu z de u n a se n sib ilid a d q u e d e b erá som eter, ta rd e o te m ­
p ra n o , e l d o m in io im p a rtid o a la solem ne “ra z ó n ” , salvo
q u e zo zo b re n tan to la u n a com o la o tra y q u e to d as las
co n stru ccio n es a rtific ia le s concebidas p a ra p ro p u ls a r al
h o m b re fu e ra de sí m ism o, se desplom en al u n iso n o en u n
ú ltim o grito.

E stá m uy b ie n v a tic in a r, se nos d irá, ¿ p e ro d ó n d e estáis
vosotros m ism os? C iertam en te. P o r e je m p lo , será fácil

�Ju a n Langlols (A rgen tin a), "A fin id a d es espec­
tra le s ", Oleo, 1958

a d m itir con Lasse S ó d e rb e rg ( 2) q u e “la nueva p in tu ra en
E spaña no es una a ventura p u ra m e n te estética” ( s i n o ) . . .
“la e xp resió n m ism a de las fo rm a s creadoras re p rim id a s en
e l h o m b re d u ra n te dem a sia d o tie m p o . . . una p in tu ra de
resisten cia ”, a u n q u e en la B ien a l d e Y en ecia de 1958 “un
patronazgo o fic ia l /y n o so licita d o ” le fu e aco rd a d o p o r
p a rte de los o rg an ism o s a d m in istra tiv o s de ese p aís. P e ro ,
¿ q u é p e n sa r si el e quívoco d e ese sostén no so licitad o ,
d e ja de ser o casio n al y si e n P a rís, e n tre o tra s ciu d ad es,
u n c o n ju n to d e o b ra s de jó v en e s p in to re s españoles, es
p re se n ta d o p o r u n em isa rio o ficial d el g o b iern o falan g ista
com o u n a p ru e b a de lib e ra lism o p o lític o ? E n ese te rre n o ,
re su lta im p o s ib le to le ra r n in g u n a c o q u e te ría con el “ siglo”
y es p re ciso a p la u d ir el hecho d e q u e p o r lo m enos dos
de los p a rtic ip a n te s h a b itu a le s en las exp o sicio n es espa­
ñolas en el e x tra n je ro , h ay an to m ad o la v a lie n te in ic ia tiv a
de d esinteresarse de la su e rte de tale s m an ifestac io n e s. La
a d hesión a las ú ltim a s y p re c a ria s p o sib ilid a d e s d e la li­
b e rta d , im p lic a p o r p a rte de a q u ello s q u e c o n sie n te n en
su ace p ta c ió n c o n co rd a n te , la necesid ad in e lu d ib le de
ciertos re ch a zo s: es p o r esa ra z ó n que, u n a vez pasad o
cierto p e río d o d e a c o stu m b ra m ie n to , sería im p o s ib le sus-

(2) “E n B arcelona y en M a d r id : p in tu r a y v erd a d ”, in
“C ahiers d u M usée d e P o ch e”, A 9 2, ju n io d e 1959.

c rib ir la tesis según la cual, e n esos p a íses q u e son h o y
E sp a ñ a o P o lo n ia (a y e r e ra A le m a n ia, m añ a n a C hecoslo­
v a q u ia o E g ip to ), la defensa de la v a n g u a rd ia d e b a ser
c o n sid e ra d a com o u n to d o — p u d ie n d o así ser c o n v e rtid a
en c o artad a p o r a q u e llo s m ism os h a cia q u ie n e s ib a n d iri­
gidas su re p ro b a c ió n y su d e n u n c ia ! Y o le e sc rib ía r e ­
c ie n te m e n te a u n am igo e sp a ñ o l q u e , al rev és de lo q u e
sucede en n u e stra q u in ta R e p ú b lic a (y a su re sp ec to n o
sabem os q u é nos re serv a e n ese te rre n o , d esp u és de las
d e c lara c io n e s e d ifica n tes m e d ia n te las cuales el Sr. M a lrau x
p re p a ró la j ir a p o r S u d a m érica d e l Sr. M a th ie u ), lo q u e
se lla m a c o rrie n te m e n te “ a rte o tro ” , p u e d e c o n s titu ir to ­
davía u n v a lo r re v o lu c io n a rio y u n m ed io d e e m a n cip a ció n
d e l c o n fo rm ism o a m b ie n te , e n a q u e llo s p a íses q u e p e r­
m a n e c ie ro n d u ra n te m u ch o tie m p o se p a ra d o s in te le c tu a l­
m en te d e l resto d e l m u n d o . E l fam oso ad ag io q u e dice
“ lo q u e es m e n tira de este lad o de los P irin e o s , d e l o tro
lad o es v e rd a d ” , p o d ría e n c o n tra r en este caso u n a a p lic a ­
c ió n ju stific a d a . P e ro esa d istin c ió n tie n d e d ia a d ía a
p e rd e r su ra z ó n de ser e n la p re cisa m e d id a en q u e el
a isla m ie n to de esos países se a te n ú a, e n q u e b a jo la p re ­
sió n d e im p e ra tiv o s económ icos se in s ta u ra n e n ellos
c o n d ic io n es de vida m ás lib e ra le s y en que, p o r ta l ra zó n ,
las o b ra s h a sta en to n ces ap en as to le ra d a s, p u e d e n ser re ­
v e la d as al p ú b lic o e x tra n je ro y lle g a r a c o n v e rtirs e e n u n a
especie de m o n e d a d e ca m b io .

9

�Gianni Dova (Ita lia ), “ La a cech a n za ",
Oleo, 1956

N o creem os en la p o sib ilid a d de ahogo de una form a
p ic tó ric a m e d ia n te la ex ten sió n p ro g resiv a de u n a toxina
q u e le sea p ro p ia . P e ro no p u e d e ser v a le d era m en te ex­
c lu id a la p o sib ilid a d de que, u b icad a b a jo una luz e q u í­
voca, u n a form a p ictó rica se m a rc h ite y se co rro m p a , del
m ism o m o d o en que se p u d re u n trozo de carn e en una
atm ó sfera viciada. A sí, a p a rtir d el m o m en to en que tal
o cual o b ra de ap arien c ia “ in fo rm a l” ( 3) , que es aún,
“ de trá s de los m o n te s” , la e x p resió n in n eg a b le de cierta
re b e lió n d e in co n te stab le v a len tía, es expuesta en P a rís,
se c o n v ie rte in só lita m e n te e n p u n to de apoyo d e las in ­
vestigaciones fo rm alm en te su p e rad a s de aq u ello s q u e son
a q u í los aliad o s p o lítico s (M ath ieu , H a n ta i ) de todo a q u e ­
llo a lo cu al se op o n ía —y se o p o n e aún o b jetiv am en te —
la acción de el gru p o “ E l P a so ” . E n el extrem o opuesto
d e lo q u e se ha dado en lla m a r el ta b le ro p o lítico , no sería
d ifíc il que m añana se tra te de u tiliz a r con fines d iv ersa ­
m en te o p o rtu n ista s la activ id a d a d m ira b le de cierto s p in ­
to re s polacos. C uando en re a lid a d , lo que esperábam os,
lo que esperam os sie m p re de u n T ad eu sz K a n to r, de u n
A n to n i T ap ies, de u n M odest C u ix art, de u n Ja n L ebensztein , com o de to d o s los o tro s crea d o res c u alq u iera que sea
su tie rra de o rigen, es la im p la n ta c ió n de una poética
org án ica q u e re co n c ilie y tra s tru e q u e las exigencias de la
creació n y de la m ed itac ió n , el m o v im ien to d el m u n d o y
la conciencia de su in m e n sid a d .
Lo esencial re sid e en la frecuencia de aux ilio de una obra,
en el cem ento q u e a p o rte al m u ro de la se n sib ilid a d ; lo
esencial consiste en q u e u n a o b ra nos o b lig u e a p a rtic ip a r
en los espasm os q u e m o d ela n su a rq u ite c tu ra subyacente.
Lo dem ás es sólo cu estió n de m oda, q u e nos co n ciern e
solam en te en la m ed id a en q u e debem os d e fen d e rn o s de
ella1: los m ism os que hace poco “ in fo rm a liz a b a n ” la b o rio ­
sam ente sus abstraccio n es frías d esm onetizadas, son m uy (*)

(*) S o n bien conocidas las graves reservas q u e expresé so­
bre esa palabra y la de “ta ch ism o ”, desd e el m o m e n to m is­
m o d e su aparición.

10

capaces de “ s u rre a liz a r” m añana sus tostadas excrem enciales, si se v ie ra n e n la n e ce sid ad táctica de h a c e rlo . ¿ P e ­
ro esa am enaza de u n a su rre a liz a c ió n to ta lm e n te a rb itra ria ,
p u e d e acaso afectar al su rre alism o au té n tic o en o tra p ro ­
p o rc ió n q u e no sea a q u ella ta n b a n a l de la c o n fu sió n con
sus su b p ro d u c to s m ás o m enos a n ecd ó tico s? P a ra co n v en ­
cerse de ello h a b ría q u e su sc rib ir la p av o ro sa n o c ió n de
u n su rre alism o re d u c tib le, lo que e q u iv a le a n e g a r la evi­
d e n c ia : en efecto, to d a la h isto ria d e l su rre alism o , p ru e b a
q u e ese m ov im ien to no es re d u c tib le , n i a las d im en sio n es
de u n a agenda h istó ric a p o r m ás lu jo sa m e n te ilu stra d a
q u e se la p re sen te , ni a ese “ ju eg o de e n tra d as y salidas
in d iv id u a le s” que A n d ré B re tó n evocaba re c ie n te m e n te (4 )
con la d e se n v o ltu ra q u e lo c a ra c te riz a ; n i a ú n al v alo r
p u ra m e n te in d ic a tiv o de u n tem a de exposición.
Lo esencial re sid e en la p o ten c ia de e x p lo ra b ilid a d de una
o b ra, in d e p e n d ie n te m e n te de los o rn a m e n to s que a d o rn en
la p u e rta q u e ella nos a b r a : y en ese sen tid o , p a ra m í, no
lia sido a lte ra d a en lo m ás m ín im o la p rim e ra y p u n z an te
em o ció n e x p erim e n tad a fre n te a c iertas o b ra s ab stractas
(de K u p k a y de F re u n d lic li) y, al m ism o tie m p o , fren te
a u n a re p ro d u c c ió n de “ La D u rm ie n te ” de T oyen. D esde
entonces, la o lead a de m ara v illa n o ha hech o m ás que
e x te n d erse lle v á n d o m e c onsigo: d e M atta y B ra u n e r a
C o rn e ille y A lechinsky, de H é ro ld y F re d d ie a Baj y
L acom blez.
P o r nuevas y “ ab strac ta s” que sean las form as en las
cuales p a re c e n q u e re r e n ca rn arse a h o ra, los p rin c ip io s de
acción d e fin id o s p o r el su rre alism o desde 1924, siguen
siendo hoy com o ayer, los q u e m ás nos ofrecen una p o ­
sib ilid a d de rech azo , fren te al “viento de c re tin iz a c ió n ”
que sopla al u n íso n o , u n poco de to d as p a rte s. A la espera
— c o n tra to d a p ro b a b ilid a d — de que de la ex trem a izq u ie r-

( 4 1 “A los expositores, a los v isita n tes”, in “E x p o sitio n
In tern a tio n a le d u S u rréa lism e 1959-1960”.

�da p o lític a se eleven n u eva s voces ¿ e l a rte d e b e c ap itu la r,
fu n d irse e n la m u ra lla co lo r d e fango y de ted io q u e los
in d u strio so s excavadores de g u ard ap o lv o b lan c o p re te n d e n
elev ar a las e strellas — o, p o r el c o n tra rio , d ebe e x tra e r
d e ese rechazo de lo in m e d iato la m agia e ru p tiv a que
h a rá su rg ir nuevas e strellas de la n a d a de la v isió n o rd i­
n a ria ? E n ese d o m in io to d o es p o sib le, m ie n tra s q u e n in ­
gún m atem ático lo g ra rá jam ás e n u m e ra r las caras d e l dado
d e l co n o cim ien to — salvo q u e em p le e esos dados cargados
que vem os ro d a r con c o n stern a n te m o n o to n ía de un
“ v e n cim ie n to ” al o tro en los garito s de las conferencias
de to d o tip o .
C ierta m e n te , el a rte ta m b ié n tie n e sus tram p o so s, y re su lta
e d ifica n te c o m p ro b a r qué estrech a c o m p licid ad lig a en ese
te rre n o fó rm u la s c o m e rcia lm e n te d ifere n te s com o los co­
m edones a nam órficos de S alvador D a lí y las rú b ric a s es­
tere o tip a d as de u n M ath ieu . P e ro q u e u n p in to r o u n
p o e ta se n ie g u e n a a b d ic a r y todo u n aspecto d el m u n d o
q u e d ará co m p ro m etid o p a ra siem pre. A sí, B e n ja m ín Pére t nos lia d ejado. P e ro aq u ellas p a la b ra s que él h a lib e ­
ra d o de sus tab ú e s, n o v o lv erá n jam á s a la m isera b le p o ­
cilga e n la cual el “ sen tid o co m ú n ” las ten ía a p risio n a d as.
Sin él, com o e sc rib ía re c ie n te m e n te A la in Jo u ffro y , “n u e s­
tras relaciones con lo im p o sib le , serían m á s d ifíc ile s
L lam an d o “tabaco a lo q u e es o reja ”, n o m b ra n d o com o p o r
p rim e ra vez el d istrib u id o r a u to m á tico o la la ta de sa rd i­
n as, c o n fiá n d o n o s el secreto de ese in m e n so alm acén de
farsas y de tram p as q u e es el m u n d o d el o b jeto , P é re t lia
desenm ascarado, a los ojos de n u m ero so s h o m b res nacidos
e n tre 1895 y 1940, la im p o s tu ra m ay o r de la lla m ad a re a ­
lid a d , a b rie n d o u n a v ía p a ra la m ás co n scien te de las re ­
b elio n e s c o n tra u n a “ re a lid a d ” que nos rechaza con sem e­
ja n te carcajadas.

conocida, se abre en el h o m b re , ese insaciable conq u ista d o r
de espacio y d e tie m p o , un m u n d o m o v ie n te y sin lím ite s,
cuya e xp lo ra ció n apenas c o m ien za y p ro b a b le m e n te , para
su gran alegría, rec o m ien c e cada día”.
A firm ada en las m ag istra le s co n q u ista s re aliz a d as e n tre los
años 1900 y 1950, la p in tu ra de alg u n o s, la p oesía de otros,
tie n e n c ie rta te n d e n c ia a d o rm irse e n los la u re le s, a la
m anera d e u n a m arm o ta que h u b ie ra o ído h a b la r de h ib e r­
n ació n y q u isie ra p ro b a r que ella p u e d e h a ce rlo m e jo r. Los
v a lo re s re v o lu c io n a rio s en p o lític a p a re c e n congelados, ¿no
es v e rd a d ? E n to n ces, ¿ p o r qué no h a ce r lo m ism o?
P ues b ie n señores, ¡a d e la n te ! Sin el m e n o r re m o rd im ie n to ,
os d e ja rem o s en v u e stras b u llic io sas cárceles de v id rio y
p ro se g u irem o s el e x altan te d e sc u b rim ien to de esa faz des­
c o n o cid a de la tie rra , d o n d e n u n c a n a d a se re p ite , p o rq u e en
ella re in a la so rp re sa a cada in stan te . R e sig n áo s: la fiesta
c o n tin ú a y vosotros n o sabéis nada.

César Baldaccini (Fran cia), " L a T o rtu g a ", Hierro, 1957
De una p u lsa ció n se m ejan te , am alg am an d o todos los o b je ­
tos en su gran re sp ira c ió n , m anchas, triá n g u lo s y em blem as
salvados d el fuego c e n tra l de o tra s épocas y otras c iv ili­
zaciones (L am , B ra u n e r, B a u m e is te r), d ebe p ro c e d e r el
gesto p ictó rico — ya sea éste fu lg u ra n te o larg a m e n te con­
certad o , p u e s a q u í volvem os a caer en las cuestio n es fo rm a ­
les y la de la ra p id e z de e je cu c ió n d el poem a o d el c u ad ro ,
m e p a rec e ociosa e n tre todas. Los ju eg o s o los d u elo s de
to d as las fo rm as cuya v ista tie n e u n grueso in te rio r desde
la edad de las cavernas, c o m p arad o s con ese rechazo
de a b d ic ar, te rm in a rá n p o r h a ce r in to le ra b le s las su p e r­
ch erías de todo tip o , no p o r su cínica tran sp a re n c ia m enos
n o c iv a s: a fu erza d e v iv ir en u n a cárcel de v id rio , el ser lle ­
gó a te n e r la certeza de q u e e ra lib re . P e ro sólo p o d rá serlo
v e rd a d e ra m e n te , cuan d o v uelva a la tie rra , una d e cuyas
faces, c o n sta n te m e n te cam b ia n te, q u e d a aún p o r descubrir,
y e n la q u e los m o n tes y las m ara v illas n o e stán fijo s e n u n
tra n q u iliz a d o r e m b o ta m ien to , sino que p a sa n de u n estado
al o tro con u n fren e sí q u e es la m e jo r ju stific a c ió n de la
e sc ritu ra a u to m á tica — si a d m itim o s q u e “ la tie rra es un
h o m b re ” y q u e en la b ú sq u e d a de esa id e n tific a c ió n el a r­
tista n o h a rá jam á s o tra cosa que re e n c o n tra rse a sí m ism o.
N o m b ra n d o la e sp ira l loca, la e stru c tu ra o rto g o n al, o la
e xplosión dem oníaca en la q u e n in g u n a fig u ra h a e n c o n tra ­
do a ú n su sem ejanza, o esa ro d a ja lív id a a rra n c a d a de la
Y de T an g u y , o esa h a rm ó n ica lu m in o sa en la que se toca
“ La ciu d a d e n te ra ” de M ax E rn st, el a rtista , irre m isib le m e n ­
te y sin fio ritu ra s m isticas, in ic ia la c o n q u ista m a te ria l y
to ta l d e esa fa z desconocida d e la tierra, q u e es el único
lu g ar en d o n d e podem os p e n sa r que re sid e la salvación.
H ace ya v a rio s años, M au rice H e in e — u n o de los o rg a n iz a ­
d o res en 1920 d e l C ongreso de T o u rs que asistió a la fu n ­
d ación de la S. F. I. C., fu tu ro P . C. F., p e ro so b re to d o , el
d e sc u b rid o r y ^ex altad o r de Sade— e sc rib ía : “ V erd a d era m en ­
te , si sólo queda sobre la tierra una e xten sió n lim ita d a des-

�EL

JOSE

ULTIMO

CUADRADO

PIERRE

T o d o arte se v u e lv e decorativo, cuando le falta
la p ro fu n d id a d d e expresión.
P iet M ondrian

D u ra n te estos ú ltim o s años, creíam os h a b ern o s d esem ba­
razado d em asiado fácilm en te de esas re la m id a s figuras
geom étricas q u e cierto s lite ra to s m asoquistas p re te n d ía n
(no sabem os b ie n p o r qué) c o n v ertir en la cúspide de la
p in tu ra m o d ern a. ¡ Qué e n ce g u ec im ien to !: no se tra ta b a
m ás que de una o cultación, q u e hoy, a favor de las circu n s­
tancias, e n cu e n tra su salida. E n efecto, a fines de 1959,
la b e lla e in ofensiva revista “ L’ O eil” , se co n v ierte en el
cam p eó n d el R e n acim ien to (d e l c u a d ra d o ).
N o se tra ta de u n a ccid en te: los tres n ú m ero s aparecidos
e n tre los m eses de se p tie m b re y n o v iem b re de ese año,
d e sa rro llan co n scientem ente una cam paña sistem ática y de
larg o a lie n to que se p ro lo n g ará — con toda se g u rid ad —
en 1960. El señ or G uy H a b asq u e desem peña en ella el
p a p el de b a tid o r y el señor M ichel S eu p h o r, el de p rim e r
fu silero . Sus reg istro s y sus in te n c io n e s d ifie re n h á b il­
m e n te : el p rim e ro invoca el eclecticism o y la im p a rcia lid a d ,
m ie n tra s que el segundo, ju eg a al p ro feta in sp ira d o e in e ­
x o rab le (1 ). P e ro en todo caso, su o b jetiv o no es otro
que el de p ro m o v e r el re su rg im ien to de la p itu ra “ cons­
tru c tiv a ”. R esu lta in te re s a n te an aliza r so b re qué bases
se fu n d a ese re su rg im ien to y sopesar sus p o sib ilid a d es
d e éxito, diez o doce años después de la p rim e ra gran
ofensiva de los “c o n stru cto res” .
La tesis q u e se nos p ro p o n e , tie n e la v e n ta ja de encadenar,
con g ran sen tid o lógico, dos p ro p o sic io n e s q u e se nos q u ie ­
re h acer p a sa r p o r c o ro la rio s: en p rim e r lu g ar, la ab strac­
ción no geom étrica, está “ fin ita ” ; en segundo térm in o , la
a b stracció n geom étrica debe re to m a r su p u esto de “ ve­
d ette” . Es c o n v en ien te ex am in ar el v a lo r de estas a fir­
m aciones, antes de su scrib ir (o n o ) la “ re-con strucción”
d e n u estro p a trim o n io p ictó rico .
R esulta so rp re n d en te esa a d h esió n in g en u a a las leyes
de u n a fa ta lid a d h istó ric a con ceb id a m ecánicam ente, m e­
d ian te la cual u n m o m en to de co n ce n tra c ió n sería re g u ­
larm en te sucedido p o r u n m om ento de efusión. D esde
el p u n to de vista de S irius, esto p o d ría te n e r cierta v e ro ­
sim ilitu d , p e ro es p re ciso re c o rd a r, p o r e jem p lo , que la
p in tu ra su rre alista y la p in tu ra a b stracta se d e sa ro llaro n
sim u ltán eam en te y a p a rtir de estím u lo s c o n tem poráneos
y a veces com unes (D u c h am p , P ic a b ia ). 1947 ha sido
el año de la v icto ria de los ab strac to s g eom étricos y del
re a g ru p a m ie n to de las fuerzas su rre alistas, p e ro es tam b ién
el de la cristalizació n de la a b stracció n líric a en la en-

(4) G uy H abasque “C o n fro n ta ció n intern a cio n a l”, sep­
tie m b re 1959.
M ich el S eu p h o r: “P inturas construidas”, o ctu b re 1959.
G uy H abasque: “M ás allá d e lo in fo rm a l”, n o v ie m b re 1959.

12

cru cija d a de esos dos m o v im ien to s p re ce d en te s. Los h e ­
chos son m enos sim ples q u e los teo riz a d o re s ap resu ra d o s.
A G uy H ab asq u e, esto n ada le im p o rta . Su o p in ió n es
co n clu y en te : “ La etap a P ollo ck -au to m atism o está co n clu i­
d a ”. E n cuanto a M ichel S eu p h o r, sólo se expresa a l re s­
pecto m ed ia n te u n lu jo de despectivas alu sio n e s a la
“ fa cilid a d ” al “b lu ff” , a la “re la ja c ió n ”, a los “ d e só rd e ­
nes” , a las “náuseas”, a los “ grito s u n ifo rm e s de los i n ­
cen d iario s” y otras re fle x io n e s ig u alm en te c aracterizad as
p o r su sana o b je tiv id a d critica. Es asi com o h a b la de “ la
danza de p iele s ro ja s (s ic ), de aq u ello s q u e se e n c o n tra ro n
solos b a jo la luz de los p ro y ecto res, de a q u ello s fav o re­
cidos p o r una im p ú d ic a p u b lic id a d ”, p a ra c o n c lu ir en
q u e : “Jam ás h u b o n a d a e n co m ú n e n tre a q u ello s que
b u scaro n p o r todos los m ed io s el éxito in m e d ia to y los q u e
sólo son m ovidos p o r el am or a la o b ra ” . P o d ría m o s lle g a r
a e m ocionarnos fren te a ese v irtu o so len g u a je de ecle­
siástico si no fu era p o rq u e su ú n ico o b jetiv o consiste en
lle v a r a la m u ltitu d —p o r fin c o n v ertid a — de los colec­
cionistas hacia el a lta r en que se c eleb ra la m isa cons­
tru ctiv a. Lo m ism o sucede cuando lee m o s: “ La a n arq u ía
vuelve todas las cosas id én tica s a su p ro p io d e so rd en , a
su p ro p ia v io le n c ia ; la v o lu n tad de c o n stru ir d ifere n cia
las cosas, elevando ed ificio s com o poem as, según el genio
de cada a rq u ite c to ”, en cuyo caso es m e jo r no re c o rd a r los
“ Salones de N uevas R e alid ad e s” de hace a lgunos años,
in v ad id o s p o r las trib u s de h e rb in íco la s, de m ag n e llistas
y de dew asnadores, m area de espantosa m o n o to n ía , q u e
estuvo a p u n to de su m e rg ir a la p in tu ra m o d ern a .
P ien so que no será d ifíc il p e rc ib ir q u e es ésta — e n n om ­
b re d e l o rd e n y de la c la rid a d — u n a ten ta tiv a p e rfe c ta ­
m en te reac cio n a ria , id én tica a to d as aq u ellas q u e h a n
d e b id o a fro n ta r las c o rrie n te s ro m án tica s e in n o v ad o ra s. Esa
m an era d e m ezclar las cartas en lo que se re fie re a la
a b stracció n líric a , p o n e en tela de ju ic io su re so rte esen­
cial, vale decir, el a u to m a tism o . Seria d em asiado largo
ex p licar (h a sta ta l p u n to sem ejantes in te rlo c u to re s nos
llevan al n iv el d el a n alfab e tism o ) p o r qué el a u to m atism o ,
tal cual lo defin ió en 1924 el p rim e r “M anifiesto su rre a lis­
ta” , no p o d ría b a jo n in g ú n concepto ser asim ilado n i a
u n “ re la ja m ie n to ” n i a u n “ p ro c e d im ie n to fá cil” n i a n in ­
gún tip o de “catarsis”. D igam os sim p lem en te q u e se tra ta ,
m ed ia n te el re cu rso sincero d e l auto m atism o y al m arg e n
d e todo cálculo, lim ita c ió n o ley estética p re ex isten te , d e
lo g rar u n a co nvergencia com pleta del gesto, d el ojo y del
p en sam ien to .

Es a q u í, en efecto,
E l p rim e ro d e ellos
con el m am a rra c h o ,
cias, se h a q u e d ad o
o ído yo d e cir a u n

d o n d e com ienzan los m ale n te n d id o s.
consiste en c o n fu n d ir el a u to m atism o
etapa en la cual, según las a p a rie n ­
el señor S eu p h o r. ¿A caso n o le h e
“ abstracto -lírico ” q u e é l, p a ra h a ce r

�a utom atism o, c e rra b a los o jo s? O tra de las fu en tes de
con fu sió n consiste en to m a r lo s p ro c e d im ie n to s de “ a d i­
v in ació n ” , tales com o el “fro tta g e ” , la “ calco m an ía”, etc.,
sim ples a u x ilia re s d e l auto m atism o , p o r el auto m atism o
m ism o. S in em bargo, to m a n d o el m edio com o fin , u n
P o llo ck , p o r e je m p lo , lia e n co n trad o su c am in o ; con él,
llegam os al extrem o lím ite d el a u to m a tism o , si b ie n la
“actio n -p a in tin g ” d e n in g ú n m odo excluye c ie rta p re m e ­
d ita c ió n estética.
E l eje m p lo d e H a n tai b a sta ría p a ra d e m o stra r lo des­
tru ctiv o que p u e d e lle g a r a ser el a u to m atism o cuando se
lo lim ita a un sim ple gesto. D espués de h a b e r ex tra íd o de
él los acentos m ás v e rtig in o so s y m ás ricos, trad u c ie n d o
un u n iv erso p e rso n a l de co n m o v ed o ra p re sen c ia, H antai'.
siguiendo el eje m p lo d e M a th ie u , re d u c e su tra y e c to ria a
un lib e rtin a je d e p restig io sas e sp irales q u e h a b ría n de
co n v ertirse, poco tie m p o después, en flacas com as a u to ­
rita ria s. D e u n a rev elac ió n de p rim e r o rd e n a la o bra
“ in fo rm a l” p e rd id a e n tre tan ta s o tras, e l e m p o b re cim ie n to
expresivo c o rrió p a ra le lo al e m p o b re cim ie n to m o ra l: p u e s­
to q u e su “ gesto” no ex p resab a m ás q u e u n a vaga a fir­
m ación de p o d e r y no ya su m u n d o in te rio r, H antai' buscó
ciertas com pensaciones en ese vacío q u e crecía en él. Y
e n c o n t r ó ... la Ig lesia católica y ro m an a , el m ito fascista de
la a u to rid a d y el culto de los v a lo re s m ás re tró g ra d o s.
T a n sólo una estim ación p re cisa d el a u to m atism o p e rm ite
sopesar el ju ic io de los c rítico s de L’O eil re sp ec to al
p o rv e n ir de la ab stracció n líric a. Lo q u e h a m u erto o,
p o r lo m enos, lo que ha llegado a u n a sa tu rac ió n to ta l
de sus p o sib ilid a d e s expresivas, es lo “in fo rm a l” , p a ra
re m itirn o s al p egajoso v o c ab u lario de M ichel T ap ié. Lo
in fo rm al, vale decir, u n secto r tan sólo, el m ás excesivo,
el m ás a d u lte ra d o de la ab strac ció n líric a : h ip e rtro fia
p u b lic ita ria , a lb o ro to d e fe b rilid a d su p e rficial, c arica tu ra
del v e rd ad e ro auto m atism o , el cual, ig u al que la poesía,

se v a lo ra p o r el sa b o r d el fru to . L a p u ja p e d an te, a p u n ­
tala d a p o r arg u m e n to s c ientíficos, m atem ático s, filosóficos
y aun p o lítico s, m e d ia n te la cual T ap ié p re te n d ía im p o n e r
el “ a rte o tro ”, se ha ahogado en sus p ro p ia s aguas. N o
so la m e n te n o a p o rtó esas “nuevas e stru c tu ra s” tan p ro m e ­
tidas sino que, no p u d ie n d o ap o y arse en una re la c ió n
v á lid a e n tre el a rtista y su m éto d o c rea d o r, m uy p ro n to
se h a lló fre n te a la evidencia de no p o d e r alc an z a r u n a
a u té n tic a e stru ctu rac ió n . A p a rtad o de su n e ce sid ad p r o ­
fu n d a, v a le d e cir el e n cu e n tro e n tre el ser in te rio r y el
gesto expresivo, el a u to m atism o se v olvió c o n tra el p in ­
to r, c astigándolo con la e ste rilid a d . C oncebido p rim e ro
p o r M a th ie u y luego p o r H a n ta i y otro s, com o el agente
de u n a m eg a lo m a n ía esp ectacu lar, se c o n v irtió e n una
h e rra m ie n ta stak h an o v ista, castrado de to d a p o sib ilid a d de
so rp resa y re n o v a c ió n ; u tiliza d o com o a u x ilia r d ecorativo
p o r R io p e lle , A rn a l o Sam F ra n c is, co n d u jo a estos ú l­
tim os, después d e suntuosos ju eg o s de a rtificio , al extrem o
de p la g ia rse o re n u n c ia r.
La m u e rte de P o llo c k , sig n ific a tiv am e n te , m arcó el K am tchatka d e esa e m p re sa : m ás allá sólo h a b ía la n ad a. Al
m ism o tie m p o , el a u to m a tism o , que P o llo c k h a b ía llevado
a la m ás ex trem a e x te rio riz ac ió n , in ic ió a p a r tir d e e n ­
tonces, u n m o v im ien to de re flu jo . P e ro ello significó
todo lo c o n tra rio a u n a d e r ro ta : el re to rn o d ialé ctic o a
una e x p lo ra ció n p ro fu n d a , in te rio r, de los recu rso s a u to ­
m áticos, con m en o r b río a lgunas veces p e ro , en revancha,
con m ay o r sin c erid ad . N u ev am en te, se tra tó de in te rro g a r
el espejo m ágico d el subco n scien te y d e l azar, sin de ja rse
d e slu m b ra r p o r falsas a p arien c ias. E llo no significó la
“ ra cio n a liz a c ió n ” de la ab strac ció n líric a , sino su in te ­
rio riz a c ió n . La m ay o ría de los jó v en es p in to re s a p a re ­
cidos h acia 1954-55 (C lau d e G eorges, Y iseux, S o n d e rb o rg ,
R e u te rsw á rd , C u ix art, y o tro s ya conocidos com o D ova
o B e rtin i) p o d ía n p ro p o n e r “ nuevas e stru c tu ra s” , puesto

13

�q u e las e x tra ía n de sí m ism os, a id én tica d istan cia e n tre
las consignas p a ra g eóm etras y los d e sb o rd am ien to s fan­
gosos.
La abstracció n líric a no se ve m enoscabada p o r ese en­
fren ta m ie n to de lo in fo rm a l con el suicidio. N i tam poco
sufre m enoscabo alguno el su rre alism o , al que tan a m e­
n u d o se q u e rría ver a b d ic ar en favor de uno u otro de
sus sobrinos. P ro b a b le m e n te algún día tenga ocasión de
ex p o n er p o r qué razón, según m i c rite rio , el su rrealism o ,
fu n d ad o sobre la base d e l auto m atism o , es tam b ién a ve­
ces lo q u e “ com pone” ju n to con el auto m atism o . Y p o r
qué, e n consecuencia, a riesgo de p a re c e r c o n fusionista
fren te a ciertos e sp íritu s p len o s de lógica, se in te resa ta n ­
to p o r la im a g in ería escabrosa de C lovis T ro u ille com o
p o r el erotism o cósm ico de M atta.
P e ro volvam os a n u e stro s c uadrados.
d el “in fo rm a lism o ” causa su ficien te

¿ E s el h u n d im ie n to
com o p a ra suscitar

u n a re a p a ric ió n de la p in tu ra “ c o n stru id a ” ? N os p e r­
m itim o s d u d a rlo , a u n a d m itie n d o la a lte rn a n c ia en el desa­
rro llo a rtístico de lo “ c alien te ” con lo “ frío ” . . . “ D espués
de tan ta re la ja c ió n , la gran frescu ra será re g la ”, afirm a
M icbel S eu p h o r. A su sem ejanza, a u n q u e con m e n o r de­
sazón, yo h e ex p erim e n tad o fren te a las to n ela d as de pasta
p e n d ie n te s de los m u ro s de la G alería S tad ler, la sufi­
c ie n te fatiga com o p a ra a d m itir el deseo g e n eralizad o de
u n re e n c u e n tro con la p u re za . ¿ P e ro es acaso Y asarély
q u ie n nos d a rá esa p u re z a ? ¿ Q u é v e n ta ja h a b ría en dese­
c h ar las p o m ad a s d e u n o s p a ra v o lv er a los azu lejo s de
los o tro s? S eg u iríam o s estando en el c u arto de b año.
E l Sr. H ab asq u e, q u e no cree q u e la ab strac ció n geom é­
tric a p u e d a su b sistir, c o n sid era sin em bargo q u e S chóffer
y V asarély nos a p o rta n la so lu ció n . A sus ojos, el o b je ­
tivo consiste en “ c rea r u n len g u a je p o sitiv o y c o h ere n te ,
u n a rte q u e no sea u n re fu g io o u n a co n fesió n ro m á n tic a ,
sino u n a a ctiv id ad fran c a m e n te in sta u ra d a , d e a cu erd o ,
p o r fin, con n u e stra e x p erien c ia d e l m u n d o .”

r»

C hristian D'Orgeix (Fran ­
cia ), "Em pédocles", Oleo,
1954, Foto Yves Hervochon

�Lucio Del Pezzo (Ita lia ), " P e r­
so naje", Técnica M ix ta , 1958

A p e sa r de m o strarse m ás to le ra n te q u e el Sr. S eu p h o r,
el Sr. H a b a sq u e n o s a d e la n ta el arg u m e n to q u e am bos
te n ía n re serv a d o . E l a rte d ebe ser — o v o lv er a ser—
c o n stru ctiv o , p o rq u e esa es su ú n ica p o sib ilid a d de estar
de acu e rd o con el e sp íritu de la época. E l Sr. H a b asq u e
p a rec e e star co nvencido de q u e el n u e stro es u n “ siglo
de c o n stru cto res” : “V ivim os en u n a época a p asio n a n te
( . . . ) ¿ n o es acaso m ás gran d io so y en d e fin itiv a , m ás
p rovechoso, el d o m in a r u n m u n d o en p le n a evolución,
q u e el a d o p ta r u n a p o sic ió n de h o stilid a d p u ra m e n te n e ­
gativa o el re fu g ia rse e n u n ro m an ticism o m ó rb id o ? ” ¡V i­
van, p u es, la e le ctró n ica , los satélites a rtificiale s, la soda
y los m a te ria le s p lástic o s! “ U n a u to m ó v il de c a rre ra es
m ás b e llo que la V ic to ria de S am o traeia” . Es lástim a que
se m ejan te fó rm u la haya sido d e sp e rd ic ia d a hace c u are n ta
y cinco años. E n a q u e lla época e ra fu tu ris ta ; hoy, re su l­
ta u n poco a trasad a. Si n u e stro am igo B aj re c u rre a ad­
jetiv o s tales com o “ n u c le a r” o “ in te rp la n e ta rio ” , lo hace
—p o r lo m en o s m e p a re c e — con to d o el h u m o r q u e lo
caracteriza. Sólo u n a cabeza sin c e re b ro p o d ría in c lin a rse
an te el tecnicism o m an íaco de n u e stro tiem p o . Sabem os
p erfe c ta m en te h asta q u é p u n to la p in tu ra de los ab stracto s
c o n stru cto res estaba lig a d a a lo que D a lí llam ó la “ a rq u i­
tec tu ra de auto-castigo” , h ech o q u e c o n d u jo p o r eje m p lo a
u n p in to r com o D ew asne, que se dice m arx ista , a co n v er­
tirse e n cóm plice de la ex p lo ta ció n c ap italista d el tra b a ja ­
do r, d eco ran d o los m u ro s in te rio re s d e las fá b ric as con
frescos g eom étricos. ¿ U n a rte e n a rm o n ía con n u e stra “ ci­
vilizació n tec n ic ista ”, c o n sistiría pues en a ce n tu a r o en su­
b ra y a r el peso in h u m a n o de las v io len cias de todo tip o
que nos im p o n e n u e stro tie m p o ? M e doy cu en ta p e rfe c ta ­
m ente de q u e se traslu c e en m í u n a g ra n dosis de “ro m a n ­
ticism o m ó rb id o ”, p e ro tie m b lo al p e n sa r q u e u n g o b iern o
a u to rita rio p o d ría e n ca rg ar a los am igos de lo s Sres. Seu­

p h o r y H ab asq u e, la d e co ra ció n de escuelas, c u artele s y
cárceles, lu g a re s to d o s ellos en los cuales se o rg a n iz a la
“ a d a p ta c ió n ” a n u e stra “ civ ilizació n tec n icista ”.
E n las d e clara c io n e s lle n a s de n o b leza d el Sr. S e u p h o r, p o ­
dem os d e sc u b rir sin em bargo el fru to d e sus re fle x io n e s
filosóficas so b re la c o m p le jid ad d el m u n d o m o d ern o , el
m iste rio d e la creació n a rtística y la a m b ig ü e d ad d e l p o r ­
v e n ir: “ Se v o lv erá a d e sc u b rir la p o esía en la re g la , la
salud en la m ed id a , todo u n nuevo h u m an ism o e n el m é ­
to d o . U n m éto d o sin discurso, sin sistem a, q u e será la
sim p le a d ap tac ió n d e l a rte a los ritm o s n a tu ra le s d e l h o m ­
b re — el h o m b re de siem p re— en u n m ed io tra n sfo rm a d o ,
d isp o n ien d o d e los nuevos m ed io s de p ro d u c c ió n y con los
m ed io s in te le c tu a le s in fin ita m e n te ex te n d id o s, m en o s te n ­
sos, lib e ra d o s de los a n tig u o s h e rro jo s y de las m o d e rn a s
sim u lacio n es” . Sospecham os que, desde P la tó n — a q u ie n
cita— el Sr. S eu p h o r no tie n e o tra fu e n te de in fo rm a c ió n
so b re la v id a c o n te m p o rá n e a q u e la le c tu ra de T in tín . H a s­
ta los d iscu rso s de com icios ag ríco las o de d istrib u c ió n d e
p re m io s, m an ifiesta n u n a c o m p re n sió n m ás se ria d e l m u n d o
m o d ern o .
La re la c ió n org á n ic a e n tre el a rte “ c o n stru c to r” y esa a r­
q u ite c tu ra q u e m en cio n é m ás a rrib a , p o d ría n ser o b je to de
u n a re v isió n . E n efecto, la a rq u ite c tu ra actu al, sin re n u n c ia r
en p rin c ip io al fu n c io n a lism o , al re sp eto d e l m a te ria l n i
a la ra cio n aliza ció n , se e n cu e n tra en u n a etap a d e b a rro ­
q uism o ex acerb ad o (cosa q u e se h izo e v id e n te en la expo­
sició n de B ru se las de 1958) q u e la a p ro x im a p o r su a n d ac ia
m u ch o m ás a las in tu ic io n e s geniales de G a u d í q u e a la
rig u ro sid a d m ez q u in a de A uguste P e rre t. N u e stro s p in to re s
“c o n stru c to re s” c o rre n grave riesgo de p a lid e c e r e n c o n ju n to s
de tan acabada lib e rta d fo rm al. A dem ás, la b ú sq u e d a de

15

�una solución cinética p o r p a rte de V asarély y Schoffer, no
c onstituye n in g u n a innovación. E l “ M anifiesto re a lista ” p u ­
blicado en 1920 en Moscú p o r P ev sn er y G abo, a firm ab a :
“ P a ra ex p resar la n a tu ra le z a re al del tiem p o , d eb en ser
em pleados elem entos cinéticos y d in ám ico s; los ritm o s es­
táticos no b a stan ” . De B occioni a C alder, de D ucham p a
T in g u ely , se trata de u n a constante del a rte d el siglo XX.
P o r o tra p a rte , el in te rés que un P a a le n o un M atta lian
ex p erim e n tad o siem p re fren te a los d escu b rim ien to s cien ­
tíficos m ás espectaculares, convierte la p re te n sió n de los
abstractos constructivos de asu m ir el e sp íritu de nuestro
tiem po, en algo m uy aven tu rad o .
A dem ás de su in cap acid ad de ofrecernos esperanzas válidas
e n cuanto a la renovación que desea, el Sr. S eu p h o r com ete

res” que boy nos p ro p o n e el Sr. S eu p b o r, no son m ás que
los re to ñ o s d egenerados de esa am biciosa em presa (2 ) .
P o r el c o n tra rio , aqu ello s que no lian re n u n ciad o al au to ­
m atism o, saben q u e tie n e n en él u n arm a cuyo p o d e r d e to ­
n a n te no le faltó al K a n d in sk y de 1911, al H a rtu n g de 1922,
al M atta de 1 9 3 8 ... y que no les fa ltará a aq u ello s p a ra
quienes el “ lirism o ” no es re d u c tib le a la elegancia de una
rú b ric a o a las b ellezas de una salp icad u ra. ¿Q u é p in to r
que p re sen te alg ú n in te ré s ig n o ra todavía ese tesoro escon­
did o , a u n q u e no se atreva a servirse d e él a b ie rta m e n te ?
T a n sólo los ob serv ad o res superficiales, engañados p o r la
m archa oculta de la in sp irac ió n , no c o m p re n d en q u e una
m ism a fuente pueda a lim e n ta r el p e río d o “ d ra m á tic o ” de
K a n d in sk y y las “ju n g la s” de Max E rn st, las alegres tem-

Jerzy T chórzew ski (Polonia), Oleo, 1957

una serie de abusos de confianza al p re sen ta rse com o defen ­
so r d el a rte abstracto desde sus orígenes. ¿Q ué p u e d en ten e r
e n com ún la “ regla, el m éto d o y la m e d id a ” con la audaz
decisió n q u e lanzó a K an d in sk y , a M alévitcli y a M on d rian
h acia lo desconocido? N o se tra ta d e regla sino de aventura,
no de m éto d o sino de co raje, no de m edida sino de pasión.
“ E l que construye sabe ado n d e va, hasta d ó n d e v a ; organiza,
m ide, c om pone”. A firm o que esto no concierne ni al a n i­
m ad o r d el “ B laue-R eiter” n i al fu n d a d o r d el S uprem atism o
n i al in v e n to r del neoplasticism o. Salvo p ro b a b le m e n te m ás
tard e , cuando fue necesario c o d ificar la invención, o rd e n a r
la tem pestad, teo riz a r el d e lirio . B o ileau de la abstracción,
e l Sr. S eu p h o r c onfirm a su in co m p ren sió n to ta l d e ciertas
m otivaciones d e te rm in a n te s d el a rte m o d ern o . E l a rte abs­
tra c to fue un desafío lanzado al ro stro d el m undo y del
a r te tra d ic io n a l; en ello re sid e su gloria. Los “ constructopestades de M iró y los relám pagos de calor de H a rtu n g . Yo

16

declaro q u e a casi todos a q u ello s q u e cuentan — o que po­
d ría n c o n ta r— en la “p in tu ra actu al” — ¿ n o es cierto Sr.
M ichel R a g o n ? — de A tlan a B azaine, de P o lia k o ff a de
K o o n in g , de T ap ies a K oenig, de S ch n eid er a B e rtin i, les
co n ciern e a hora la a d v erten cia q u e B retón, en 1941, d irig ía
a los su rre a lista s: “Si el auto m atism o cesa de m arc h ar p o r
lo m enos su b te rrán e am e n te , se c o rre el grave riesgo d e salir
d el su rre alism o ” . ¿C o n qué térm in o c o n v en d ría su b stitu ir
la p a la b ra “ su rre alism o ” ? D ejo a cada u n o la lib e rta d de
decid irlo .

(2) E sto no co ncierne d e nin g u n a m anera a los autén tico s
creadores com o V asarély, S c h o ffe r, M arcelle C a h n . . . ( y m u y
pocos m ás) los cuales, sin em bargo, no p u e d e n ser co n si­
derados m ás q u e com o casos aislados.

�Fred Thieler (Alem ania),

. H. 5 8 " , Oleo, 1958

PORQUE ME CREE SU PERRO
OLIVERIO

GIRONDO

Y sacaréme la niebla
el turbio zumo oscuro del traspienso
la pulpa
la soborra de mente
toda su gris resaca me sacaré hasta el meollo
antes de que se asiente
la áspera espera arena que taté teté yo y lamí
y tragué yo en la sed
a trago tardo largo
lo hueco
lo plenamente hueco y que no es más que hueco
pero crece
sin fin ni sino o causa o pausa o pauta me sacaré yo el
lastre que no lastra
por no saber a piedra
por no saber saber
ni saber no saber
los decesos del seso y sus desechos me sacaré yo de pie
junto con tanta sombra sórdida que sobra de cuanto fué y no fué
o fué fué
y no se fué
aunque retorne al árbol del primo primo simio me sacaré yo
sin tino la maraña
demasiadísimo humana
y mil y miles vueltas y revueltas y contras y recontras
y sus colas
y sus entelequitas y emocioncitas nómadas
y más y más
de cuajo me sacaré el obtuso yo zurdo burdo absurdo que aun
busca ser herido aunque sonría
entre otros obvios sordos escombros naturales
y restos casi muertos de algún yo otro propio que todavía ulula
porque me cree su perro
17

�GEORGES

HENEIN

HERMINIA
a Charles Duits

Hay un barco en la rada
con un nombre de planta
y todo anuncia que no dejará nunca
esas aguas alusivas
Tanto peor
para el rostro de Herminia
tanto peor para sus grandes ojos inquietos
desmentidos por la luz
La meseta de la vida está desierta
las vísperas de la erosión
dejan al hombre en el torrente malo
pero las flores del exilio velarán una vez más
sobre el despertar de Herminia
su despertar en alta mar
allí donde se arruinan
las soberanas ultrajadas.

YO TE HABLO

te hablo porque la noche
no cae nunca sola
te hablo porque la noche
es un objeto encontrado
una moneda de estrella
el trapecio que pierde
el acróbata de traje florido
un objeto loco a tus pies razonables
el atavío de esa pasajera que la policía apresa
una boca que nutrir
una boca que atravesar de un grito
el cristal negro donde se sublevan los colores del pintor
¿pero quién es esa pasajera que se llevan presa
y que calma su sed en la desgracia
primer arroyo después de la sequía?
te hablo porque la noche
ha sido creada a fuerza de sueños
y no tan sólo para soñar
te hablo de una cabina sorda a todos los mensajes
el receptor entre la hierba se cubre de rocío
se cubre de una existencia más hermosamente inútil que la palabra
te hablo porque la noche
es a la vez
el cristal negro de las conjuraciones
y el rostro de esa mujer que en vano llevan presa
y esa cabina-fantasma encallada en la selva
y algo más
que el tiempo que se engaña
y el silencio que se vende.
18

�19

�LA BENDICION DE UNO VALE TANTO

(* ) E l 7 d e m arzo d e 1960, el diario “C o m b a t” de París,
en su su p le m e n to m en su a l de arte titu la d o “C om bat A r t”,
publicaba dos largos tex to s p e rten e cie n te s a los dos “gran­
des p o lo s” d e l arte actual: los Sres. B ernard L o r jo u y
G eorges M a th ie u . L o s títu lo s eran: “A bstractos, os b e n ­
digo” y “A u to p sia d e l arte fig u ra tiv o ”, resp ectiva m en te. S e ­
g ú n las edificantes declaraciones d e l Sr. G eorges lsarlo, d i­
rector d e la página, dicha confro n ta ció n obedecía al deseo
d e que “se hiciera la lu z” sobre las disputas entre p in to res
fig u ra tiv o s y p in to res abstractos.
L os conceptos vertid o s p o r am bos “grandes”, originaron
la respuesta q u e transcribim os y q u e fu e publicada en la
sig u ien te e d ic ió n de “C om bat A r t”, e l 4 de a bril de 1960.

Las “en trev istas cum bres” están de m oda y es cosa c o rrien te
el a d m itir que, a sem ejanza de los p arásito s caros a B e n ja ­
m ín P é re t, los “ grandes” de este m u n d o v iaje n , ante la
im p o sib ilid a d de d a r m ejo r ju stific ac ió n a su existencia —y
a su grandeza— que esa actividad d e am b u lato ria . C on esa
perspectiva sería im p o sib le so rp re n d erse de que la re cien te
jira del Sr. M ath ieu a lre d e d o r d el m undo, haya dado com o
re su lta d o esa d o b le p ág in a de “ C O M B A T -A R T ” en la cual
“ e n fre n ta ” a ese o tro “ g ra n d e ” que, p a ra algunos, p arece ser
L o rjo u .
E llo no o b stan te, hay, a n u e stro p a rec er, cierto s p u n to s que
reclam an una verificació n . A ello nos anim a el tono de o b ­
je tiv id a d que COM BA T-A RT p re te n d e conservar en este
d eb ate sobre las tendencias actuales de la p in tu ra , si nos
rem itim o s a las consideraciones p re lim in a re s de la d oble
p á g in a in crim in a d a.
¿N o hay algo de engañoso en esa p re sen ta ció n sim ultánea
de dos artista s conocidos p o r su in clin ac ió n a a p are ce r en
todas p a rte s b a jo una luz y u n a p ara to p u b lic ita rio que re ­
c u erd a n en m ás de u n sentido los juegos de c irco ? C orrem os
el riesgo de fru stra rn o s al c o m p ro b a r que am bos p in to re s
son sim u ltá n ea m e n te calificados de “ h e rm a n o s en la p e rse ­
cución”, cuando las trib u n a s —y las plazas p ú b licas, ya se
tra te de la de los In v á lid o s o de la plaza C e n tra l de B ra ­
silia— no les h a n faltado n u n ca, así com o les h a n faltado
siem p re a ese K lee, a ese M o n d ria n , a ese K a n d in sk y y a
ese H a rtu n g que uno de los “b e lig e ra n tes” v itu p e ra y que
el o tro , el “ v an g u ard ista”, “diseca” fríam ente.
O bservem os de pasada que, en n o m b re de esa fra te rn id a d
ta n nueva, n u e stro s dos polos de atracción de la p in tu ra
m o d ern a , e v ita n c uidadosam ente el arañ a rse con dem asiada
vivacidad. Es así com o M athieu re su lta g e n tilm e n te califi­
cado de “c atara tiz an te ” p o r L o rjo u , m ie n tra s que K lee, K a n ­
dinsky, H a rtu n g , H u n d erw asser, R io p elle, R é q u ic h o t y otros

20

tantos, son sum ergidos p o r é l e n u n a o leada de sarcasm os
obscenos. P o r su p a rte M athieu, q u e ataca a u n cierto n ú ­
m ero d e “neo-realistas” o lvida com o p o r azar en su n o m en ­
c la tu ra los n o m b res de B uffet y L o rjo u , q u e no tie n e n — ta n ­
to en lo que respecta a su a rg u m e n ta c ió n , com o en lo q u e
se re fie re al e sp íritu m o d ern o ta l cual se d efin e desde los
alb o res de este siglo— o tra su p e rio rid a d so b re Segonzac y
B o u ssin g au lt que la de su “ sta n d in g ” . E sto nos da que
p e n sa r: ¿ fra te rn id a d de p erseg u id o s o fra tern id a d d e arm as,
d el tip o de la que u n e a los E stados U n id o s con R usia,
In g la te rra y la V$ R e p ú b lic a F ran cesa e n el seno d el “ club
ató m ico ” — no u n o fre n te al o tro , sino ju n to s fre n te “ a los
dem ás” ?
¿E sta e n trev ista c u m b re no irá acaso m ás allá de lo que
im aginam os y b a jo el excedente v isib le de a rm a m e n to , b a jo
el in te rca m b io de golpes p re v ia m e n te a rre g lad o , no se ocul­
ta rá u n a in v isib le Y alta p ictó rica , u n a re p a rtic ió n d e l m u n d o
d e l a rte en zonas de in flu e n c ia ?
La cuestión p o d ría p lan te arse , p e ro estam os p e rsu a d id o s de
q u e n o es ese el o b jetiv o p e rseg u id o en C O M B A T -A R T , que
q u e ría p o r el c o n tra rio , m e d ia n te ese d u elo de extrem os, in ­
d ica r a sus lectores la in m en sa y p u n z an te d iv ersid a d de ese
a rte m o d ern o tan d e sa cre d ita d o . E n esa m ism a p re o c u p a ­
ción, afincam os n o so tro s la razó n m ás v á lid a de nu e stra
in te rv e n c ió n : en ese fantástico despliegue d e l arte c ontem ­
p o rá n eo , cuyas ó rd en es secretas siguen m ara v illan d o tan to
desde los p rim e ro s C hirico f 1) com o desde M ondrian,
desde M iró com o desde H a rtu n g , desde M atta com o desde
W ols, lo esencial — sino to d o — sucede de tal m an e ra, que
n i el n o m b re de L o rjo u n i el de M a th ie u p o d ría n estar
afectados de n in g ú n tip o de re p re se n tativ id a d .
N o es p o sib le ex ten d erse so b re el caso L o rjo u : su ten d e n cia
re cien te m e n te m anifestada a c o n fu n d ir las arm as, corteses
o no, de la ré p lica p o lém ica con la m ovilizació n d el a p a ra ­
to ju d ic ia l y hasta con la fo rm ació n de grupos de asalto,
nos im p id e to m a r a su respecto toda o tra p o sic ió n que no
sea la p u ra m e n te la u d a to ria . P e ro nos q u e d a el d erech o —y
el d e b e r— de p ro c e d e r al rasq u eteo , p o r lo m enos p a rcial,
d el segundo postigo d e l d íp tic o , p e rso n ific ad o p o r el Sr.
M athieu.
Sabem os que no som os los ú nicos en c ree r que, con este ú lti­
m o, asistim os desde hace vario s años, a u n a de las m ás
m iserab les re tra cta cio n es q u e haya su frid o el arte de n u e stro
tie m p o , con el ja q u e larg a m e n te p re p a ra d o a una “ a b strac ­
ción líric a ” c u id ad o sam en te e steriliz ad a y a rb itra ria m e n te
separada de sus fuentes, las cuales, no p o r h a b e r sido a b u n ­
d an te m en te traicio n a d as d u ra n te ese m ism o tiem po, re sid en
m enos en ciertas im p ro v isacio n es del K a n d in sk y de 1910,
com o en el auto m atism o su rre alista, gráfico o m ecánico,

(! ) A nuestros ojos, y m ás allá de todo “p a rtí p ris” m o ­
dernista, la transfiguración de lo real, sigue siendo la única
v o z d e o rd e n a d m isib le. N o vem o s nin g u n a razón valedera
para rechazar a p rio ri una exp resió n “fig u ra tiv a ” d e esos
m iste rio s: el lenguaje d e la revelación, no soporta res­
tricció n alguna.

�. . COMO LA AUTOPSIA DEL OTRO *

al cual u n M iró, u n M ax E rn st, u n M atta, u n P a a le n , un
G o rk y — y a u n u n H a n ta i— d ie ro n sus cartas de n o b le z a ;
una n o b lez a q u e no tie n e e v id e n tem en te nada q u e v e r con
los a p e tito s n o b ilia rio s de M a th ie u (n i de M o n tm o ren cy ni
de V en d ó m e, sino sim p le m en te, de B o u lo g n e -su r-m e r).
Q ue M a th ie u rid ic u lic e con su a c titu d , tan to la id ea m o ­
n á rq u ic a com o aq u ellas q u e en m ay o r o m e n o r grado se le
av ecinan, sería p a ra n o so tro s sim p le m o tiv o de re g o cijo si
no fu e ra p o rq u e c ie rto s ín d ic e s re cien te s nos h ace n p e n sa r
que, e n la c e rtid u m b re de e n c o n tra r sie m p re u n estrado
p a ra re u n ir a sus p a rro q u ia n o s, n u e stro ju g la r co n sid era
llegado el m o m e n to d e cam biar de batería.
De qué otro m odo e x p lic ar — e x p liq ú e se U d. Sr. M a th ie u —
que en el tran scu rso de su v iaje c irc u la r y sem io ficial p o r
A m érica L atin a, “a p e d id o del d ire c to r de la E scuela de
B ellas A rtes, M ath ieu aceptó re a liz a r u n a tela im p o rta n te
en h o m e n a je al h é ro e n a c io n a l: el G e n era l San M artín,
m u erto , com o es sabido, en B o u lo g n e, d o n d e nació M a th ie u ” !
P o rq u e es p re ciso re c o rd a r que, hace m uy poco tie m p o to ­
davía, en co m p añ ía d e su acó lito H a n ta i, n u e stro apóstol
de la “c alig ra fía o c cid en ta l”, o rg a n iz ab a en u n a galería
p a risin a u n a re rie de m an ifestac io n e s de c o rte fascista y
racista ■( d iscreto elogio d e D rie u la R o c h elle, de M au rras,
etc.) u n a de las cuales se p re se n ta b a com o u n “ H o m e n aje
a la E spaña C o lo n iz a d o ra ” , fechas y citas “ in te g rista s” ,
todo ello apoy ado so b re u n fo n d o d e In q u isic ió n .
Y, p a ra q u e n a d ie lo ig n o re, si San M a rtín es co n sid erad o
com o “ h é ro e n a c io n a l” de la R e p ú b lic a A rg e n tin a , es p re ­
cisam ente p o r h a b e r sido el in stru m e n to p rin c ip a l de la
lib e ra c ió n d e ese país, de C h ile y d e l P e rú , de la tu te la
de ese m ism o o c u p an te e sp a ñ o l c o lo n iz ad o r. H ay quienes
e stán d e acu erd o en ver en lo s años de la em ancipación
de A m érica L atin a, e l p rim e r ja ló n en el p ro c eso de “ des­
c o lo n izació n ” cuyos ú ltim o s in stan te s vivim os a ctu alm en te.
¿ C óm o co n cilia M a th ie u ese h o m e n a je al lib e rta d o r San
M a rtín y su p re sen c ia en B ra silia al lad o d el p re sid e n te r a ­
d ical de v ieja e stirp e , K u b itsc h e k , con su in te g rism o de
hace poco?
¿Se tra ta de u n a b u rla o b ie n M ath ieu , a q u ie n p re fe ría ­
m os m ás a rro g a n te , se h a b ría aco m o d ad o ta n b ie n a su
nueva c o n d ic ió n de v ia ja n te de com ercio que, m ed ia n te
u n sim p le cam bio de tra je , sería sam u rai e n T o k io , “ li­
b e rta d o r” e n B uenos A ires, y m añ a n a — ¿ p o r qué n o ? —
stakhanovísta de la a b stracció n en M oscú? E n tre el neo-rea­
lism o de L o rjo u y esa d esvergonzada m ascarad a dictada
ú n icam en te p o r la c irc u n stan c ia, n a d a p u e d e situ arse com o
no sea el equívoco.
P ero en cu an to a lib e rta d e s, M a th ie u sólo conoce aq u ellas
que tom a con la H isto ria , a u n q u e sólo fu e ra p o r om isión.
E n su “ a u to p sia ” d e l a rte fig u rativ o , n u e stro m éd ico legista
de ocasión d e clara p o r e je m p lo q u e “ el c ará cte r d o m in a n te
del p e río d o de e n tre g u e rra s consiste en u n a le ja m ie n to de
las investigaciones re v o lu c io n a ria s de la p in tu ra p u ra ”,
cuando e n re a lid a d , d u ra n te esos años se p ro d u c e n fe n ó ­
m enos ta n esenciales e n ese te rre n o com o la a p arició n , en
una gam a d e co lo res jam á s v ista, de las p rim e ra s tela s de
H ans H a rtu n g que, e n tre 1932 y 1938, e x p lo ra b a u n a re a li­

d a d c o n je tu ra l b asad a e n relám p ag o s de calor, re fle jo s so­
la re s e n el c rista l d el re c u e rd o y v e rtig in o so s a rre b a to s
d el sism ógrafo de la e sc ritu ra au to m á tica .
E n el m o m e n to de su lle g a d a a P a ris, M a th ie u fue el p r i ­
m ero e n p ro c la m a r la im p o rta n c ia de esas fiestas gráficas
q u e re s u rg ie ro n con g ra n ím p e tu u n a vez te rm in a d a la
g u e rra . H oy, p a re c e h a b e r o lv id a d o to d o esto.
Sucede q u e u n o de los firm a n te s de la p re se n te d e clara c ió n ,
fue testigo o c u la r d e l com ienzo tra s ta b illa n te y tím id o de
n u e stro a ctu al m ata siete. M a th ie u fue, e n tre 1946 y 1951,
a u to r d e a lg u n a s tela s in q u ie ta s y es a esa in q u ie tu d , a esa
fe b rilid a d no c o n v e rtid a to d av ía en espectáculo, q u e d ebe
el h a b e r d ese m p e ñ ad o u n p a p e l e n las ten ta tiv as p re lim i­
n ares al “ tac h ism o ” “in fo rm a lis m o ” o “ a rte o tro ” .
A sí p u e s que, en tan to q u e c o n tin u a d o r de e x p erien c ias
p re e x iste n te s y n o com o in ic ia d o r de u n a re v o lu c ió n , h a ­
b ie n d o sido sie m p re co m p arsa, u n poco ru id o so y b a stan te
al m argen de los v e rd a d e ro s p ro b le m a s, M ath ieu , d isecando
el a rte a ctu al e n el cual no h a p o d id o in se rta rse ( de alii
tal vez su d e lirio re a c c io n a rio ) sea u n a farsa sin iestra . ¿A
d ó n d e vam os, si los cadáveres h ace n la au to p sia d e los
vivos?
E n sum a, C O M B A T -A R T , q u e rie n d o h a c e r o b ra o b jetiv a,
p re se n tó a L o rjo u y a M a th ie u fre n te a fren te . E n lo que
re sp ec ta a los su rre a lista s y a sus am igos — p u esto s e n tela
d e ju ic io en v a ria s ocasiones— n u e stro s p le ite a n te s se
e n c u e n tra n el u n o d e espaldas al o tro . P a ra n o so tro s, los
e x travíos v e rb ales y la gesticu lació n a los cuales se e n tre ­
gan estos e x tra ñ o s an tag o n istas, no re p re se n ta n m ás q u e el
irris o rio “ cam o u flag e” de una secreta sem ejanza.
N o se tra ta p u es, a q u í, de d a r resp u esta a los Sres. M athieuL o rjo u , sino d e u n a tom a de p o sic ió n te n d ie n te a u b ica r
las a ctu ales escaram uzas e n tre p in to re s a b strac to s y fig u ra ­
tivos b a jo su v e rd a d e ra luz y en su v e rd a d e ra escala.

F irm a d o :
P ie rre A L E C H IN S K Y ; E n ric o B A J, d ire c to r de la r e ­
v ista “II G esto”, M ilá n ; Je a n -L o u is B E D O U IN ; A ndró
B R E T O N ; C O R N E IL L E ; E d o u a rd JA G U E R , d ire c to r
de la re v ista “P h a se s”, P a r ís ; Ja c q u e s L A C O M B L E Z ,
d ire c to r de la re v ista “ E d d a ”, B ru se la s; Je an -C laren ce
C A LA M BERT, re d a c to r en je fe de los “ C ah iers d u M usée
d e P o c h e ” , P a r ís ; G é ra rd L E G R A N D , d ire c to r de la
re v ista “ B ief” , P a r ís ; J u lio L L IN A S, d ire c to r de la
re v ista “ B oa” , B uenos A ire s; E. L. T . M E S E N S ; José
P IE R R E ; Je a n SC H U S T E R .

21

�Rómulo M acció (A rgentina), Pintura, 1960

��LA LLAVE
GHERASIM LUCA

Con la sed del remedio universal
el desafio inimitable de la bomba
y el mito
— como un poco de sal sobre una mesa—
se vuelca: la sal filosofal
sobre la mesa vacia de esmeraldas

Pero de pronto ese amuleto para el mal
convierte la desgracia en puerta
y en la afrenta de vivir en la frontera
de un bien y de un mal
— al acecho perpetuo de una muerte vil—
un golpe de ala mata al padre funesto
la hiena-cerdo
el ángel ebrio y morboso

Por una vez
y al resplandor de un cuerpo desollado
en una pocilga de águilas
el ladrón de fuego comerá
su propio hígado

Como una ostra lejana
cuya altura llegara a las estrellas
él encierra en sus entrañas
la centella de una carne de incendio
cuyo hogar es el hígado
— y no el querido corazón
como lo piensan los pálidos cráneos—
el hígado astral y estratega
donde el metal en fusión
la confusión de lo mental
y los dos anillos de Saturno
se asientan con astucia y se fusionan
— y por forma y fórmula
un ocho alargado: la ley densa y altiva
que sellaba los mundos hasta entonces
no fue más que un incidente sin consecuencia ni cola

Un tiro
un gesto apenas loco
y peor que sabio
y hénos aquí convertidos en un trompo que
fuera del látigo y más acá de todo
hace girar la rosa sin tallo
en el hueco del espacio:
¿la especie que fuimos? un fuego sin humo
que atrapa el vértigo al pasar y lo respira

24

Y si el fuego fue el secreto sin peso
que el hombre robó a los dioses
jamás el ojo seco del Odioso
el ojo primario y espeso
fijo y como acribillado de gordas pestañas
en la emanación de su triángulo
penetrará
en el misterio del puñado de tierra ígnea
que él modeló

Pero yo anticipo . . .
se trata primero de ponerle precio
de agitar la balsa — ¡que salpique!—
de dejar la piel y
en su principio mismo
el ser
el ser del jaque y el jaque del ser
doble escala
que sólo sirve para izar a un pedestal
un ataúd

Oráculo y duda de extremo a extremo
dejemos danzar con prisa
de la trailla y en fraude
al ser cerrado

La verdadera llave cierra el cierre
mientras que la cerradura
la rodea de un golpe
y sólo sirve para desnudar
la herida

¡No hay cerradudas que se abran!
pero que salten sí
y es así como se anulan

La verdadera llave será desnuda
eunuco y nuclear
o no será

Cebo-presa
trampa-lobo
una centella en el viento del bosque
y huir huir ¿pero hacia dónde
como no sea fuera de sí mismo?

�Estar fuera de la ley
es esa la cuestión
y el único camino de la búsqueda

Tras los barrotes de la materia
innata e inerte
un montón de piedras vivas
se engaña con el sueño y la rebelión

En el infinito
una orgía de energías
se amontona . . .
en una cabeza cortada
de alfiler

Extraño calabozo
esa morada de la fuerza
donde la farsa de la salvación
acecha al presidiario: es la pequeña
adivinanza
llamada puerta de salida

Y llamamos a las puertas
condenadas
mientras la puerta de entrada
queda ignorada y abierta

¿La pérdida? a nadie le interesa
sólo a nadie le interesa
la nada que la tienta desde parte alguna

Y paciencia si de tiempo en tiempo
un agujero en la sien
enturbia la fiesta
no por eso el suicidado está menos presente
asi como esos monjes iniciados
que tan sólo iluminan una isla

Sin embargo
para un ser que vive descuartizado
desde su nacimiento
es de ese duelo individual
de donde baja y emana
la idea-límite de un suicidio colectivo
del cual depende su verdadera vida
la "ausente"

Tentar la carta de la pérdida
descender el fuego a la ceniza
apartarse del sentido del destino
cometer el ebrio delito del rechazo de ser
que la materia liberada ahora experimenta
como el eco intenso de aquello que hemos sido
y que seremos tal vez

Un bombardeo de rápidos átomos de helio
contra el aluminio
— y lo anoto aquí
como quien guía una flexible fecha
ardientemente límpida
en la lucha del hombre
por la libertad—
es una agresión gigantesca
que un monstruo de otra dimensión
ejerce sobre un pueblo
que vive en la frontera de la energía
y de la materia

Partida tener ciclo ser. . .
¿Qué debe hacer el metal
para conjurar ese juego de fuerzas
al que lo expone su falsa entidad?
Uno
sino
y la
sólo

no lucha ni se inquieta
para salvar lo que es
misma idea de la libertad
se enuncia en términos esclavos

En cuanto a la revolución
vale tanto como aquello que su contrario imita:
se truecan tesis por antítesis
los dos polos de una pila
en la que uno electrocuta al otro
no siendo el 3 famoso sino una falsa escala
sobre un asiento
cifra oculta
ahogada en el estanque sin orillas de una cabala
que ningún sueño podrá ya calentar

Y uno se pregunta por qué
ese columpio de uno mismo
arrasa todavía
con las barricadas negras
escarlatas. . .

Explota
transgrede las leyes del "yo"
por el mito del "otro"
y fuera de su viejo esqueleto
allí donde "el cobre se hace clarín"
el aluminio se ilumina
. . .y se hace fósforo

La verdadera libertad será transmutación
y si no sólo agitación
de jaula en jaula

¿Será debilidad de mi parte
el querer insertar el humor
en esta necesidad de herir
cierta inclinación del hombre
por los cantos de amor los cuentos de hadas
los castillos de naipes?

�Sí puesto que el eco litigioso
pincha la piel

Me contentaré pues con afirmar
que el mito poético
político y religioso
de los paraísos celestes y terrestres
cuece sus residuos
en la salsa de un útero lisiado
donde la idea cobarde de sociedad ideal
socialista o no
no hace más que lustrar la cadena del ser
hasta la saciedad

Que el planeta salte que el
planeta salte que el planeta salte. . .
¿Sobre qué tambor
de piel de animal de antes del concepto
habria que atacar
el tam-tam que anima a esas cuatro palabras
en un desierto en el que aquél que debería oírlas
con el tímpano hecho trizas
suda
se mata
se entremata
construyendo pirámides de felicidad?

Sucede que en el centro de los males
que nos desgarran
nada podría ser peor
que el bálsamo mezquino
del cual el obrero es el tierno fetiche
que vela sobre nuestra buena conciencia

Quiérase o no
en el repungnante encuentro entre las altas ciencias
y finanzas
en el corazón y en el sexo del enigma
no es ya la esfinge quien pregunta

Y por ultrajante que sea
a los ojos de los estetas de la historia
el encuentro de los sabios con los generales
en una fiesta cuyo medio
es el horror de ser
— bello como—
es seguro que una rabia gigantesca
contra la suerte
nos conduce
y que sólo se sale del absurdo
por el absurdo mismo

Y la guerra no es absurda
ni lo es la paz que la incita
su lógica demográfica puede nutrir
al ogro del equívoco
pero jamás al demonio de la rabia
y del absurdo

El día en que la risa loca
— la tumba atómica—
estalle en el mundo
eit unas nupcias sin nombre
en las que se rompan los anillos
inocente y de pie y de más
y casi nadie
un personaje anónimo
se equivocará de botón

Hans Platschek (A lem ania),
" L a vida b re ve". Oleo, 1958

26

�A WIFREDO LAM
JÁCQUES LACOM BLEZ

Riberas de olores trenzados en la lenta surrección
de los colores del mar, el gran banco de guano
se despliegua con los sexos al aire.
Una mujer
rando una
men de su
encogidos,

desvestida se modela en él, rememo­
consagración, arrojando el alto vela­
vientre a los cangrejos que meditan,
en el horizonte de su sueño.

Bajo sombrillas de avispas, los sacerdotes em­
plumados se cubren de miel para la comida del
esclavo. Han venido de las iluminaciones del
viento en festiva estima de ios grandes pájaros.
Su verbo es de escotilla y la tormenta profeta
se enmohece bajo el rizo de su axila. De pronto,
la mujer que parecía de ónix, se hace holocausto
en el festín de sangre. Abierta al pico de obsi­
diana, puede ser enganchada por la ojiva más
blanda con el mimbre de punta de dardo.
Puede ser molida viva en los engranajes del sol.
Pero el tiempo se amarra a la espuma de las
anunciaciones, el tiempo bebido como un om­
bligo de pimienta por los príncipes paralíticos.
Los de pestañas blancas, los de jade, saben que
el sueño de cenizas será el pez volcánico, tri­
turador de templos, pero cómplice de los dioses.
27

�SOLSTICIO DE VERANO
.
JEAN -CLAREN CE

LAM BERT

I

¡Rey! Tuye una fuente infinitamente alegre.
Desde el amanacer le acercaba mis labios, mi imagen,
que apresaba su infancia llena de preguntas.
¡Rey! Tuve un jardín de silencio fiel
donde crecían las palabras que reflejan
nuestra noche más íntima.
Vino entonces la noche de la jauría,
su duro trabajo, la cacería arturiana,
larga fatiga de perros y caballos,
asesinando las palabras de mi jardín,
palabras que guardaba para consagrar una aurora,
una esperanza, oh rey de hojas. . .
Escucho, pero hoy sólo mi corazón me responde.
Rey, ¿qué silencio es éste en el que me siento envejecer,
y esta siega temprana bajo el sol?

II

Dejo mi cuerpo, desencantado de su sombra vencida,
andrajos de un amor muerto,
a la gleba olvidadiza,
y avanzo, ahuyentando a los pájaros del surco,
al encuentro del verano:
yo le pediré armas inocentes.
Mi cuerpo nativo, nuevo, de pie ante el dintel de los árboles,
se lanzará al verano,
cantará el himno a la Enemiga
en busca de la imagen donde duerme,
todavía inaccesible y sin nombre,
una fuente muy rubia.
28

Aldo
1959

Paparella

(A rgentina),

Dibujo,

�R E H E N

RAUL

GUSTAVO

Han comenzado ya las tareas de la desaparición,
de la sal en la tierra, de las sombras que vienen
a ocuparse de ti.
AGUIRRE

Vuelve hacia ellas tu rostro de cenizas, nada se
llevarán, intacto está el misterio que se abrió a
tu mirada: abierto queda para siempre.
Rehén: por ti no cesará el derrumbe ni el viento
que nivela los rastros del derrumbe.
No cesarán, entre las pruebas de la vida, las
pruebas de la muerte.
Pero la muerte cambiará.

EL INHABITANTE VERDADERO

A veces lo veo cuando sale de sí mismo y se
pasea por la realidad como un león en su jaula.

ALBERTO

Es ¿I, e| violento desaparecido, el sigiloso habi­
tante del recinto donde acecha en espera del
amanecer y prepara su salto.

VANASCO

3

Lo desesperan el tiempo que no pasa, las cosas
que no fueron, las vidas que no vive y los recuer­
dos que no tuvo.
Y como cada paisaje lo devora y toda semana lo
repite, sabe que solamente una mordaza o un
desafío podrían ayudarlo.
Por eso se pasea los domingos escrutando su
jaula mientras espera de los demás una disculpa,
una mano tendida o una acusación que lo con­
viertan.
Así, delegando en los demás el compromiso de su
existencia, dejándose llevar por esa blanda e in­
flexible palidez que ostentan los desaparecidos,
espera durante años y en vano el momento opor­
tuno.

Clorindo Testa (A rgentina), Oleo, 1959

Pero hay un error en su actitud: rechazó siste­
máticamente los días y las noches y sálo le queda
ese reducto del tiempo donde la eternidad no
existe.
29

�G. Biasi (Ita lia ), " E l niño grafóm ano", Oleo, 1

OTROS VERAN EL MAR
EDGAR

B A YLEY

otros verán el mar
la soledad del sueño
encenderán nuevos nombres
viajes felices al extremo de la mañana
otros tendrán secretos
olvido tolerancia
otra voz otras luces
un juego diferente
¿qué vida retendrás mientras tanto?
¿qué esperanza dirás todavía?
¿en la calle o el bosque renacido
en qué rostro o amor revivirás tu viaje?
30

otros tendrán la isla
conquistarán la inocencia
refundirán la noche la vigilia
el amo y el esclavo
entonces no habrá sido en vano
tanto descenso y tempestad y absurdo
tanto desprecio y lagos de sombra y brujas
tanto perdón y puerta sin llamado
entonces se amarán de nuevo de verdad
un hombre una mujer
al principio al fin del mundo
otros verán sin pausas
sin fronteras
inventarán el fuego y la confianza

¿qué día albergará tu nombre?
¿en qué vena o qué metal
tendrá destino tu silencio?

�EN PROCURA DE RASTRO
MILTON

DE

LIM A

SOUSA

Apenas ia memoria
Simplemente la memoria
Sin cenizas o párpados de recuerdo
Apenas la memoria
Como un campo indefenso
Una herencia impaciente, un beso devuelto
Tumultuosamente, una bofetada deshecha
En áspero alimento; apenas la memoria
Pero ya despedida de todo adorno
Cruda en su incidencia ardiente
Apenas ella — como un brillo natural
Una palabra pronta a estallar en amor
Una cicatriz que sangra todavía
Desprovista de sentimientos asociativos
De emociones arrastradas para el amago de la alegría
De música deshilada en fin de fiesta.
Ultimo reducto de vida; apenas la memoria
Bólido rasgado de un cielo antiquísimo
Un todo sin principio ni fin
Sin paisaje autobiográfico manchando su diseño
Una presencia maciza, repentina, sin delicadezas
Vanas; más allá de lunas y detritus, apenas la memoria
Posada como luz martirizante y gérmenes de redención
Tal vez configuración esquiva sustraída al caos
Como un objeto inconsútil, inverosímil.
En un instante absurdo mal nacido
Del sudor de mis manos.

LA CALLE ES DE TODOS
RODOLFO

ALONSO

Por la desesperada luz, la noche blanca
de los niños enfermos, por el cantor alquilado,
por el silencio y los parientes pobres,
por la lógica del amor y la razón de vida,
por el sueño, por los sobreentendidos
que nos unen y a veces nos separan,
por la muerte legítima,
por la tenaza, el pincel y la tijera,
por el vaso y el mar,
por el hierro pero no por las cadenas,
por la perra del ciego y los ojos que vendrán,
por la mano y la memoria,
por la risa de la lluvia y la tibieza
de algún sol sobre una espalda miserable,
por el vuelo y la pesca,
por todas las palabras que nos faltan,
yo digo ahora tembloroso
no sin cierta desconfianza también una palabra pequeña
PAZ
31

�Aldo Paparella (A rgentina), "Sugerencia N? 2 4 " , A lu ­
minio, 1959

LA INCONQUISTABLE
CARLOS LATO RRE

Solamente piel, sí,
piel de ráfaga y providencia;
pero también piel de serpiente,
de ídolo,
de pájaro funerario.
Sobre ella fundó América su casa sin gobierno,
su fiesta de tigres y desvarios:
pantano para la rueda de la realidad,
escalera para no llegar jamás.

En América vive y clama todo lo que atruena,
desde el grito de vejamen
hasta el grito de extinción,
y en medio,
la lluvia torrencial ahogando las voces
y los chisporroteos de sus sexos de volcán.
Envuelta en su atavío de follaje y adulterio,
ella ofrece su fuego central para el resto
de la tierra,
mientras el alacrán del ocio envenena
su secreta voluntad,
y sobre su indestructible poder se corta
el nudo de la Historia.

32

�WOLFGANG PAALEN
ALDO PELLEGRINI

Wolfgang Poalen se suicidó en Méjico en septiembre de
1959. Una escueta necrología aparecida en alguna revista.
Un impacto conmovedor para todos los que lo conocimos y
estimamos su obra. Esa obra, demasiado poco conocida en el
maremagno de la pintura contemporánea colmada de arri­
bistas, oportunistas, mistificadores y exhibicionistas, apoya­
dos por críticos irresponsables e incapaces y desgraciada­
mente a veces por escritores serios con daltonismo estético
o ceguera plástica, justifica que hoy más que en cualquier
momento de la historia pasen inadvertidos aquellos que como
Paalen no practican la politiquería artística.
La obra de Paalen extraña y secreta exige el silencio y no
la bulla (hay un arte que se vuelve opaco en ambiente de
griterío y resplandece sólo en la luz del silencio); es una
obra en la que buscó su comunión con el mundo por el ca­
mino de la iluminación. En su período europeo, su pintura
es el canto y la revelación de los seres secretos que nos ro­
dean y nos habitan, que están en el mundo y en nosotros.
Es el canto de seres secretos que parecen surgir de la nada,
de seres nocturnos iluminados por dentro. En su primer
período mejicano, trata de expresar el palpitante corazón
arrancado de la esencia de la materia, corazón que es ener­

gía pura a la cual mezcla la vida misma del artista para
obtener el cuadro. Para lograrlo hizo de los medios pictó­
ricos un lenguaje de la más alta calidad visual, un lengua­
je de pintor puro con la materia prima del color y de la luz.
En este viaje hacia una comunicación con las cosas, hacia
la más honda comunicación, aquella que revela los secretos,
Paalen se ha sentido de pronto en la soledad. Y así pare
él la soledad ha sido (y lo es siempre) una sed devoradora
de comunicación. ¿No es la soledad misma el modo esen­
cial de comunicación con el misterio?
¿Supo alguna vez Paalen en qué medida su obra había al­
canzado a comunicarlo con otros solitarios, con otros buceadores en lo desconocido? Demasiada distancia nos separa
a todos (aun estando juntos) para que esa voz que se dirige
a la más extrema lejanía encuentre un eco, una respuesta,
que retorne al artista mismo. La respuesta que provoca la
obra de un verdadero creador es siempre lenta en aparecer
y se dirige a los otros, a los que nada han preguntado. Son
respuestas para crear interrogantes y esa es la fundamenta!
función del artista.
¿Supo alguna vez Paalen cuánto admiramos no sólo su obra
de artista sino su actitud humana? Todo lo que es dema­
siado denso no puede ser confiado a las palabras. Sólo
el gran gesto sin gesto, el gran silencio sin silencio, pueden
recoger ese mensaje. Y ese gran gesto y ese gran silencio
son el desafío al mundo alborotador y hueco que nos rodea.
En ese viaje por la soledad en busca de la comunicación
esencial Paalen debía encontrarse con la muerte. Para un
hombre como él sólo la muerte tiene sentido cuando es li­
bremente elegida, cuando se tiene el definitivo orgullo de
poner límite al propio destino. ¿Y no es acaso la muerte
la exaltación del misterio de la vida, la comunicación final
y completa con el todo?

33

�GALERIA VAN RIEL
Florida 659, Buenos Aires

Arte Argentino
de Vanguardia
Borda
Chab
Langlois
Macció
Paparella
Peluffo

GALERIA VAN RIEL

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MEDIO SIGLO GESTANDO PROGRESO 1010/60

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En tres continentes y desde hace decenas de
años, los establecimientos Olivetti, intercambian
sus experiencias. En cualquier lugar donde se
escriba o calcule, el nombre Olivetti significa un
conjunto industrial internacional que al volúmen
siem pre en aumento de su producción y venta,
agrega un progreso igualmente creciente en la
calidad y variedad de sus productos.

Olivetti
L e x ik o n

D ivisu m m a

O liv e t t i A r g e n t i n a S . A .
Buenos Aires - S. Martin 550

�es una revista de aparición bimestral concebida y realizada
para directores de industrias. Su finalidad es servir de
medio difusor de conceptos y técnicas vinculados al
quehacer industrial en el nivel empresario, ya sea el tra­
tamiento automático de procesos continuos, la conversión
de instalaciones de combustión o estudios económicos refe­
ridos a determinadas perspectivas nacionales que afectarán
su desenvolvimiento.
El contenido de la revista está compuesto por artículos
originales firmados por profesionales de prestigio y por
varias secciones fijas que tratan temas tan diversos como
la energía atómica, los negocios y tendencias, el panorama
de las realizaciones mundiales o las reseñas bibliográficas.
La presentación gráfica coloca a ENERGIA INDUSTRIAL
al nivel de las mejores revistas especializadas del mundo.
Primero, Tomás Gonda y actualmente Rómulo Macció, han
sobresalido en su función de diagramadores, creando una
línea y un diseño que hacen de la revista un objeto gráfico
de jerarquía internacional. ENERGIA INDUSTRIAL, circula
entre directores de industrias únicamente por suscripción,
enviándose a pedido ejemplares de muestra.

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EDITO RIAL GOLOVA S. R. L.

Avda. de Mayo 963

T . E. 3 7 -90 31/2/3

Buenos Aires

�Dos muestras de una vasta colección de floreros de cristal sueco Orrefors, diseñados por
ISTils Landberg.
En Buenos Aires, únicamente los tiene

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Buenos Aires

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cerrito 1371

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d e d i c a d o

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EDICIONES

de p o esía contem p orán ea

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Títulos publicados:
a n i m

a l e s

Julio Llinás:
LA C IE N C IA N A T U R A L
con 5 d ib u jo s de W ifred o Lam

Rodolfo Alonso:
E L JA R D IN D E A C L IM A T A C IÓ N
con 3 d ib u jo s de C lo rin d o T esta

Próximamente:
Raúl G. Aguirre:
SEÑ A LES D E V ID A
con d ib u jo s de M a rth a P elu ffo
EN V E N T A EN LAS B U E N A S L IB R E R IA S

aparece el jueves 28 de julio

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                <text>Llinás, Julio&#13;
Jaguer, Edouard&#13;
Pierre, José&#13;
Girondo, Oliverio&#13;
Henein, Georges&#13;
Luca, Ghérasim&#13;
Lacomblez, Jacques&#13;
Lambert, Jean Clarence&#13;
Aguirre, Raúl Gustavo&#13;
Vanasco, Alberto&#13;
Bayley, Edgar&#13;
De Lima Sousa, Milton&#13;
Alonso, Rodolfo&#13;
Latorre, Carlos&#13;
Pellegrini, Aldo</text>
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